24 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

Salen a la luz estos nuevos enfrentamientos entre "las cuñadas", pero no son los primeros que se han producido desde el verano de 2007

Juego de Tronos a la española: la tensa relación entre la Reina Letizia y la Infanta Elena vuelve a recrudecerse con fuertes discusiones en Zarzuela

La Reina Letizia y la Infanta Elena
La Reina Letizia y la Infanta Elena
Un enfrentamiento entre la Reina Letizia y la Infanta Elena,filtrado a los medios, ha vuelto a poner de actualidad la relación existente entre las cuñadas. Desde 2007, la prensa habla del poco feeling existente entre la mujer y la hermana de Felipe VI. El monarca ha optado por reducir la imagen de la Casa Real a su núcleo más central, dejando a la Infanta Elena sin un papel claro en la corte. La primogénita del rey Juan Carlos intenta pasar desde entonces desapercibida y evita a los medios.

Varios medios de comunicación se han hecho eco de una tensa discusión entre la Reina Letizia  Ortiz y su cuñada la Infanta Elena. Se desconoce el origen de la filtración lo que lleva a pensar que podría tratarse de una indiscreción calculada. Un juego en el que son expertos en el entorno real.

Según lo publicado, la bronca real tuvo lugar en el Palacio de La Zarzuela. La Infanta habría gritado fuera de sí a la Reina recordándole sus orígenes: "Eras no humilde, eras pobre y plebeya... que parece que se te olvida". A esto, doña Letizia habría respondido de forma dura y contundente.

No es el primer incidente de este tipo que protagonizan las dos cuñadas. Hace unos meses, en Zarzuela, los Reyes recibían a varios deportistas. A la cita acudió también doña Elena, tan vinculada desde su juventud al mundo del deporte. Tras la felicitación de la Reina a los deportistas se tomaron las fotografías oficiales de rigor. Uno de los invitados animó a la Infanta Elena a posar con ellos en la foto. Los allí presentes se quedaron de piedra al oír y ver la tajante negativa de la Reina a que se tomara esa instantánea. “La Infanta se limitó a encogerse de hombros. Finalmente posó con los invitados para una foto particular tomada con un móvil”, cuenta a Elcierrdigital.com un periodista que asistió a esa recepción.

Conocida es la tradición de la Casa Real de atajar los rumores con fotos que se filtran a la prensa para poner en evidencia que lo publicado anteriormente no es cierto. ¿Cuánto tardaremos en ver una imagen de la Reina y la Infanta juntas y, aparentemente, bien avenidas?

El origen del desencuentro

La relación entre la Infanta Elena y la Reina consorte es mala desde hace años. Es difícil poner una fecha de inicio a su deterioro, pero para los medios de comunicación es el verano de 2007. Ese es el momento cumbre en el que se hace público y evidente que algo no iban bien entre la entonces Princesa de Asturias y sus cuñadas.

La periodista Carmen Rigalt, cronista durante años de los veranos reales, fue la primera en poner negro sobre blanco las desavenencias existentes entre las féminas de la Casa Real. Lo hizo desde las páginas de El Mundo y en Zarzuela no gustó, lo que probaba que Rigalt, una vez más, había dado en el blanco.

Doña Letizia con la infanta Elena y la Infanta Cristina en un acto militar. 

Otra conocedora de los temas zarzueleros, la escritora Pilar Eyre ahondó más en el tema y explicó el peculiar juego de damas que se estableció en la corte con la llegada de Letizia Ortiz. Según Eyre, la ex periodista televisiva vio peligrar el futuro acceso de su marido al trono ante la errática situación que vivía la corona en los últimos años de reinado de Juan Carlos I. Letizia apostó por su marido y, sobre todo, por su hija Leonor, que algún día se sentaría en el trono de su abuelo. Esta toma de posición rompía el statu quo  en Zarzuela y no gustó para nada ni a Elena ni a Cristina.

La Historia tiene sus ironías y sus paralelismos y el enfrentamiento entre Letizia y sus cuñadas recuerda al que vivió en su día la Reina Sofía con las hermanas de su marido, la Infanta Pilar y la Infanta Margarita. Tanto Letizia como Sofía apostaron por sus maridos e hijos en momentos en los que la corona pasaba por apuros. Sofía sabía que para llegar al trono español necesitaba posicionarse junto a Franco en detrimento de su suegro, Don Juan de Borbón, el Rey en el exilio. Esto no gustó nada a sus cuñadas que consideraban una traición a su padre.

Durante los primeros años del reinado de Juan Carlos I, Pilar y Margarita se mantuvieron alejadas de la vida de la corte, salvo en momentos puntuales. Con el paso del tiempo la relación con Zarzuela mejoró, aunque la Infanta Pilar llevaba fatal los toques de atención desde Casa Real cuando sus hijos aparecían con grandes titulares en las revistas del corazón.

Las cuñadas enterraron el hacha de guerra cuando la Reina Sofía recibió todo el apoyo de la Infanta Pilar en 1992, cuando la prensa sacó a la luz la relación extramatrimonial del monarca con la decoradora Marta Gayá.

En el caso de Letizia con Elena parece que por el momento es difícil que ambas lleguen a acercar posturas. Como en el caso de doña Pilar, la primogénita de Juan Carlos I también ha asistido a los desencuentros de la hoy Reina con los Eméritos, sobre todo con doña Sofía, y, lógicamente, ha tomado partido por su madre.

Sin hueco en la corte de su hermano

Tras la llegada al trono de Felipe VI, las Infantas Elena y Cristina desaparecieron del protocolo real y desde Zarzuela decidieron apostar por el núcleo duro como imagen de una nueva monarquía: los Reyes, sus dos hijas y, a cierta distancia, los Reyes Eméritos.

La Infanta Elena en los toros junto a su hija Victoria Federica. 

Felipe VI se mantuvo más tajante que su padre con respecto a su hermana Cristina salpicada por el escándalo del Caso Noos, uno de los grandes escollos que vivió el reinado de Juan Carlos I en sus últimos años. Para muchos la gran perjudicada ha sido Elena que ha seguido la misma suerte que su hermana.

Durante años la palabra Infanta siempre ha ido el plural. Hablar de una era hablar de las dos y claro ese la ha perjudicado injustamente. Las hijas de los Reyes son aún pequeñas para viajar solas. A nivel de actos de Estados es ineficiente que no se la use más. Es una señora con experiencia y que cuando acude a distintos eventos cumple eficazmente su papel de representar a España”, explica a Elcierredigital.com una habitual de los círculos diplomáticos. “A nivel privado sí que han recurrido más a ella, para representar a la familia. Pasó cuando murió la Duquesa de Alba. Los Reyes no acudieron, en una falta de respeto gravísima, y Elena fue y cumplió con dignidad regia, pero por ejemplo en algunas bodas de los Grimaldi recientes no ha ido nadie de la familia y ella podría haberlo hecho bien. Estos actos privados luego sirven mucho a nivel diplomático” añaden las fuentes consultadas.

Desde hace años la vida social de la Infanta Elena se ha aminorado. Lejos de tener un papel destacado bajo el reinado de su hermano, la Duquesa de Lugo se centra en su trabajo en la Fundación Mapfre y, evita, los actos donde vaya a acudir la prensa. La hípica y los toros siguen siendo sus grandes pasiones y es, en eventos de este tipo, donde los medios la suelen fotografiar con frecuencia.

Actualmente, mantiene un trato inmejorable con su padre Juan Carlos I, lo mismo que con su hermana Cristina con la que se deja ver habitualmente en Madrid, cuando ésta acude a la capital de España. También sigue fiel a sus amigas de siempre, como su prima María Zurita con la que sale a menudo.

Los Reyes junto a la Infanta Elena. 

Algo que sí mantiene a raya es su relación con la prensa. Cuando más lejos mejor. “Cuando quiere ser la mujer más educada del mundo lo es, pero si tiene un mal día es mejor salir corriendo. Son muchos años los que lleva en el punto de mira y parece que nos huele... Es difícil pillarla desprevenida”, asegura un veterano fotógrafo acostumbrado a seguir a la Casa Real a Elcierredigital.com. “Tiene un genio tremendo y es la persona a la que más tacos he oído soltar por la boca en menos tiempo”, añade.

Mientras Letizia Ortiz y Felipe VI se desviven por dotar de un relato propio a su reinado, la Infanta Elena asume que su papel en la Historia de la monarquía ya es más pasado que presente y que futuro.

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