21 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

La todavía Duques de Sussex sigue la estela de la madre de su marido y de la actual esposa de su suegro que en su día protagonizaron escándalos

Meghan Makle, el nuevo quebradero de cabeza de Isabel II tras los años locos de Diana de Gales y Camilla Parker

Meghan Markle con el Príncipe Harry de fondo.
Meghan Markle con el Príncipe Harry de fondo.
Meghan Markle y el Príncipe Harry al fin saldrán de la Casa Real británica. La Reina Isabel II les ha obligado a desposeerse de su título de Duques de Sussex y a devolver la cantidad que costó la reforma del palacio donde hasta ahora residen. El gesto de Meghan, único en la historia de la casa real británica, la entronca con la que sería su suegra, la recordad Diana de Gales, y la mujer del padre de Harry, Camilla Parker Bowles que también dieron dolores de cabeza a la soberana inglesa.

Lo que ya ha sido nombrado por la prensa como Megxi va a hacer que la pareja formada por Meghan Markle y el Príncipe Harry devuelva casi tres millones de euros. Así al menos ha sido  el acuerdo al que han llegado los Duques de Sussex con Isabel II y el resto de la familia Windsor, en el que no solo dejarán de percibir su sueldo como parte de la Casa Real, sino que devolverán lo que costaron las reformas en Frogmore Cottage, su residencia habitual.

Fueron algo más de 2,4 millones de libras (unos 2.820.000 euros) destinados a redecorar puertas y ventanas, una actualización completa de la cocina y los baños, ciertos cambios en los dormitorios, un nuevo sistema de electricidad y calefacción, así como la creación de armarios empotrados en una gran cantidad de estancias y una gran remodelación del jardín. Aquello supuso un alud de críticas como "ostentosa" o "caprichosa" para Meghan Markle, que ahora, junto a su marido, ha decidido devolver todo el montante a las arcas públicas británicas.

Ahora el nombrado Megxito convierte a la exactriz en el nuevo quebradero de cabeza de Isabel II, siguiendo así la estale de la que sería su suegra, la recordada Diana de Gales y de la mujer de su suegro Camilla Parker Bowles.

Diana: "Eramos tres en mi matrimonio"

Cuando la Princesa Diana de Gales confesó durante su impactante entrevista de 1995 para la BBC que en su matrimonio eran tres personas “y tres son demasiadas” en referencia a Camilla Parker, bien podría haber dicho que eran cuatro. Durante la peor etapa de su matrimonio, Lady Di se apoyó en James Hewitt. Una historia de pasión de la que luego él sacaría su partido económico.

Cuando ‘la Princesa del Pueblo’ descubrió la historia entre Carlos de Gales y Camilla, empezó una espiral de desórdenes alimenticios y depresiones. En 1985 buscó consuelo en uno de sus guardaespaldas, Barry Mannakee. “Cuando tenía 24 o 25 años, me enamoré profundamente de alguien que trabajaba en este ambiente. Pero le echaron y luego él fue asesinado. No me es fácil hablar de esto”, confesaría años después Diana a los medios.

Tras esta infidelidad, Lay Di inició un romance con James Hewitt, Oficial de Caballería del Ejército Británico. Hewitt se convirtió en su profesor de equitación en 1986 y pronto comenzó a surgir una gran atracción física entre ellos. Su historia duró cuatro años, llegando a su fin a principios del verano de 1990.

“James Hewitt fue muy importante para ella, de no casarse con el príncipe Carlos tal vez hubiese sido su esposo. Ella y Carlos pasaban tanto tiempo separados que Hewitt estaba ahí con sus hijos y ellos le tomaron cariño” aseguró en su día el historiador Andrew Morton. “Fue transferido a Alemania, y ese fue el final”, agregó.

Diana entrega un premio  a James Hewitt en un trofeo de polo. 

En 1995, James Hewitt publicó el libro Princesa enamorada y el mundo conoció la historia secreta de Diana de Gales. Simon Perry, corresponsal en Reino Unido de la revista estadounidense People, contó en un documental que Diana se sintió traicionada por la publicación de dicho libro. “Sí, le amaba, estaba enamorada de él… pero ahora estoy decepcionada”, confesó Diana a los medios.

La paternidad de Harry

Un rumor que siempre ha perseguido a James Hewitt es que él es el verdadero padre de Harry, el hijo pequeño de Carlos y Diana. Muchos alegan para ello el parecido físico entre el ex militar y el Duque de Sussex.

“Es cierto que el pelo rojo es similar al mío y la gente dice que nos parecemos. nunca alenté estas comparaciones y, aunque estuve con Diana por mucho tiempo, debo decir de una vez por todas que no soy el padre de Harry. Cuando conocí a Diana, él ya era un niño pequeño", dijo en una entrevista el año 2002 a Sunday Mirror.

El parecido del Príncipe Harry y James Hewitt ha sido fuente de rumores. 

Sin embargo, una década después de éstas declaraciones se estrenó una obra de teatro sobre el asunto. En Verdades, mentiras, Diana el dramaturgo Jon Conway, daba veracidad al rumor y aseguraba que fue el propio Hewitt quien le confesó, en conversaciones privadas, que su amorío con Lady Di empezó justo un año antes del nacimiento del príncipe. El ex amante de Diana anunció que pretendía querellarse contra Conway pero nunca lo hizo.

Camilla versus Diana

Camilla deslumbró al Príncipe de Gales. Lo primero que le dijo fue: “¿Sabes que mi abuela se follaba a tu bisabuelo?”. Un comentario que dejó desconcertado al heredero al trono británico. El dato era cierto. Alice Keppel había sido amante de Eduardo VII. Carlos y Camilla pronto se convirtieron en pareja, pero de forma discreta. De hecho, la prensa del momento especulaba con relaciones del príncipe con una princesa luxemburguesa y hasta con una adolescente Carolina de Mónaco.

Isabel II nunca aprobó esta relación y Camilla harta de esperar un gesto contundente de su novio decidió hacer caso a las propuestas matrimoniales de Andrew Parker-Bowles. En marzo de 1973 envió una carta a Carlos anunciándole su matrimonio. Él le escribió una misiva de vuelta pidiéndole que no se casara. No le hizo caso y se convirtió en la señora Parker-Bowles.

Diana y Camilla al principio llegaron a ser amigas.

El matrimonio hacia aguas a pesar de los dos hijos que tuvieron. El militar Parker-Bowles era constantemente infiel. Camilla harta volvió a los brazos de Carlos en 1978. Sin embargo, Isabel II forzaba a su hijo a estabilizar su vida. La elegida fue una joven aristócrata de 19 de años, Diana. En un principio ambas mujeres fueron amigas ya que Diana no sabía de la naturaleza de su relación. La propia Princesa confesaría en su día que descubrió que Camilla había aconsejado a Carlos sobre el brazalete regalo de pedida.

A finales de los ochenta las desavenencias matrimoniales de Carlos y Diana. Los rumores sobre las mutuas infidelidades aparecían en la prensa. Fue en 1992 cuando Diana confesó en una entrevista en la BBC sus problemas familiares asegurando que en su matrimonio eran tres. Se desató una guerra mediática que tuvo su punto culmen cuando un diario australiano hizo pública una conversación entre Carlos y Camilla que pasaría a la historia como el ‘Camillagate’ recordada por el tampax en que quería convertirse el heredero al trono británico:

Camilla. Mmm...eres increíblemente bueno cuando te acercas tanto a mí.

Carlos. ¡Ay, para! Quiero sentirme muy cerca de ti, encima de ti, rodeándote, arriba y abajo, dentro y fuera...

Camilla. ¡Ay! Carlos. Sobre todo, dentro y fuera

Camilla. Sí... es justo lo que necesito ahora.

Carlos. ¿Sí?

Camilla. Sé que me revivirá. No puedo soportar una noche de domingo sin ti.

Carlos. Dios mío.

Camilla. Es como el programa Comienza la semana. No puedo empezar la semana sin ti.

Carlos. ¿Te lleno el depósito?

Camilla. Sí, por favor.

Carlos. Para que luego puedas aguantar.

Camilla. Entonces me quedaré bien.

Carlos. ¿Y qué pasa conmigo? El problema es que te necesito toda la semana, todo el tiempo. ¡Dios mío! ¡Si pudiera vivir metido en tus pantalones sería mucho más fácil!

Camilla. [Riéndose] ¿En qué te vas a convertir? ¿En unas bragas? Vaya, ¿Así que te vas a convertir en unas bragas?

Carlos. Dios no lo quiera; en un Tampax. ¡Estaría bueno!

Camilla. ¡Qué tonto eres! ¡Ay! Qué idea más buena.

Carlos. ¡Menuda suerte! ¡Ser arrojado a la taza del water y no parar nunca, dando vueltas en el agua sin hundirme nunca...!

 Camilla. ¡Cariño!

Carlos. ...hasta que venga el próximo.

Camilla. ¡A lo mejor podrías convertirte en una caja!

Carlos. ¿Qué tipo de caja?

Camilla. En una caja de Tampax; así podrías durar siempre. ¡Cariño! Te quiero ahora.

Carlos. ¿En serio? Camilla. Mmmm.... Carlos. De verdad.

Camilla. Con locura, con locura, con locura...

Pronto aparecerían también conversaciones de Diana con dos amantes, pero el pueblo ya había elegido. La pareja Carlos y Camilla era odiada en el mundo entero. Camilla se divorció en 1995 y Carlos en 1996. Carlos exigió que Camilla fuera paulatinamente incluida en el protocolo de la corte, pero un hecho volvió todo del revés. El 31 de agosto de 1997, la princesa Diana fallecía en un accidente de coche en París. Se desató el delirio colectivo. Camilla llegó a ser insultada y agredida en la calle. Se recomendaba prudencia.

Carlos y Camilla el día de su boda. 

Hasta el año 2000 Camilla no apareció junto a Carlos, aunque de manera discreta. Cinco años más tarde consiguieron casarse. La boda real fue deslucida porque acudieron pocos royals. La excusa era que la ceremonia se realizó entre dos desgracias, la muerte de Rainiero de Mónaco y la del Papa Juan Pablo II. La mayoría de invitados fueron representantes de ONG’s. Camilla recibió tratamiento de Alteza Real y el título de Duques de Cornualles. Cuando Carlos llegue al trono no será Reina Consorte sino Princesa Consorte. Se tomó esta decisión para no herir susceptibilidades del pueblo. El fantasma de Diana sigue pesando mucho.

Carlos y Camilla son los herederos oficiales del trono británico y el mundo se ha acostumbrado a esta pareja de sexagenarios en eterna expectativa de destino. Camilla sigue siendo una mujer discreta. Pocos británicos saben cómo piensa o ni si quiera cómo habla la que será algún día su consorte real. Una mujer que ha hecho del silencio su muro de contención para sobrevivir a la historia que pudo haberla arrasado pero que va a llevarla al trono.

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