23 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

La Reina Isabel II toma medidas tras abrirse el proceso judicial en EEUU por las acusaciones al hasta ahora príncipe por abuso sexual a una menor

Buckingham Palace despoja de sus títulos al 'ya Andrew' mientras podría financiar su defensa en el caso Epstein

El Príncipe Andrew.
El Príncipe Andrew.
El polémico miembro de la Casa Real Británica, el Príncipe Andrew, no gozará más de sus títulos militares como duque de York ni de sus patrocinios reales, que han sido devueltos a la Reina Isabel II. El motivo de esta decisión son las acusaciones de Virginia Giuffre, que asegura que Andrew tuvo relaciones sexuales con ella cuando tenía 17 años. Entre la prensa británica circulan los rumores de que el fondo de comercio de abogados de Andrew podría estar financiado por Buckingham Palace.

El Palacio de Buckingham se pronunció este jueves ante el escándalo que rodea al Príncipe Andrew por su implicación en el caso Epstein por el que se le acusa de abuso sexual a una menor. La respuesta de la Casa Real británica ante el juicio al que se podría someter el duque de York en Estados Unidos por la denuncia de Virginia Giuffre –que asegura que Andrew tuvo relaciones sexuales con ella cuando tenía 17 años–, ha sido despojar al Príncipe de todas sus afiliaciones militares y patronatos reales. Estos han sido devueltos a la reina Isabel II con su “aprobación y acuerdo”, según informaba la prensa británica.

Más de 150 veteranos de la marina y del ejército ya habían presionado a la reina para que privara a Andrés de todos sus grados y títulos. En un comunicado, el Palacio de Buckingham aseguraba que “el duque de York seguirá sin asumir ninguna función pública y está defendiendo este caso como ciudadano privado”. Sin embargo, son muchos los rumores que circulan por los medios de comunicación británicos que insinúan que el fondo de comercio de abogados del Príncipe podría estar vinculado a Buckingham.

Un pacto económico que pretendía salvar a Andrew

Los abogados defensores del príncipe Andrés de Inglaterra esperaban que el documento pactado entre Epstein y Giuffre sirviera para desestimar el caso contra él, que lo tiene bajo el punto de mira. El pasado 31 de diciembre conocíamos que él era el siguiente en pasar por los juzgados después de haber sido acusado formalmente por Virginia Giuffre de abusos sexuales cuando aún era menor de edad, en las fiestas que organizaba supuestamente Epstein y en las que se ha situado al hijo de la reina Isabell II en numerosas ocasiones.

El pacto extrajudicial, de doce páginas, que hasta hace una semana había permanecido bajo secreto, dicta que no se aceptará cualquier acción legal por parte de Virginia Giuffretanto contra Epstein, que se suicidó en su celda en el año 2019, como contra otros “potenciales acusados” señalados en la presunta trama que investiga desde hace meses un juzgado de Nueva York.

Andrés de Inglaterra y Jeffrey Epstein.

Este documento, a pesar de no señalar directamente al príncipe Andrés, podría ayudarle a que se desestimara su causa y se cerrara este difícil episodio en el que se ha visto envuelto. Y eso es lo que espera su defensa, que sostiene que dicho texto libera a su representado “de cualquier responsabilidad”.

Sin embargo, pese al acuerdo, Giuffre sigue adelante con su demanda contra el príncipe Andrés de Inglaterra. Según ella, cuando tenía 17 años de edad, Jeffrey Epstein y su novia Ghislaine Maxwell, que recientemente ha sido condenada por tráfico de menores, la obligaron a tener sexo con el príncipe Andrés de Inglaterra.

La pasada semana se celebraba una vista oral donde la defensa del Principe solicitaba que el caso fuera archivado al considerarse que hay "bases sólidas y suficientes" para ello. Los abogados sostuvieron que la señorita Roberts, ahora conocida por su nombre de casada Giuffre, renunció a su derecho de llevarlo a los tribunales cuando, hace trece años, aceptó dicho pago. 

Andrés de Inglaterra y Jeffrey Epstein.

El juez escuchó durante una hora los argumentos por parte de la acusación y la defensa. Al parecer, según informa el Daily Mail, el magistrado interrumpió en varias ocasiones tanto al abogado del príncipe Andrés como al de Virginia Giuffre para repetirles determinadas preguntas, siendo más incisivo con el letrado que representa los intereses del hijo de Isabel II.

Una vida llena de escándalos

El Duque de York es, por motivos propios, el miembro más incómodo de la Familia Real británica. Junto a su exmujer, Sarah Ferguson, se han convertido en un quebradero de cabeza para la realeza inglesa.

El Príncipe Andrew, de 59 años, es el tercer hijo de la reina Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo y es el octavo en la línea de sucesión al trono británico. En 1986 acaparó toda la atención cuando se casó con Sarah Ferguson, que provenía de una familia bien conectada pero ajena a la nobleza. Sarah inicialmente fue muy apreciada por la prensa y el pueblo por su carácter natural y extrovertido. La pareja tuvo dos hijas, la princesa Beatriz en 1988 y la princesa Eugenia en 1990. El matrimonio acabó con un sonado divorcio en 1996, después de mutuas infidelidades que fueron aireadas por la prensa internacional.

La opinión pública comenzó a volverse contra Ferguson después de una serie de escándalos. Su imagen acabó de deteriorarse en 2010, cuando fue captada por una cámara oculta ofreciendo contactos con el Príncipe Andrew a cambio de 500.000 libras esterlinas. Un años más tarde, se reveló que la exduquesa de York había aceptado 15.000 libras de Epstein para pagar sus deudas.

Como es tradicional para muchos miembros de la Familia Real, Andrew tuvo una exitosa carrera militar, uniéndose a la Royal Navy en 1979. También fue piloto en la Guerra de las Malvinas, donde participó en misiones desde abril hasta septiembre de 1982. Desde 2015, ha ocupado el rango de Vicealmirante. Andrew también es Canciller en la Universidad de Huddersfield, cuyo sindicato estudiantil ha presionado para que lo expulsen debido a sus vínculos con Epstein, y también participa activamente en varias organizaciones benéficas. No sería la primera vez que perdiese un buen puesto por este espinoso asunto.

En 2011, Andrew se retiró como “representante especial” de Gran Bretaña para el Comercio y la Inversión en medio de las crecientes críticas por su relación con Jeffrey Epstein. Ocupó el cargo desde 2001, con el propósito de promover los intereses comerciales del Reino Unido en el extranjero. Los numerosos viajes que Andrew realizó como parte de este papel, incluidos los viajes a los Estados Unidos donde visitaba a Epstein, fueron muy criticados por su coste, lo que le valió el apodo de 'Air Miles Andy'.

No este el primer escándalo de Andrés que salpica a la corona. Sus reuniones con el hijo del dictador libio Muammar Gaddafi Saif, su conexión con Timur Kulibayev, yerno del entonces presidente de Kazajstán que compró una de las propiedades de Andrew por 3 millones de libras más de su precio inicial, y su papel de anfitrión del yerno del presidente derrocado de Túnez, Zine al-Abidine Ben Ali en el Palacio de Buckingham, han sido algunos de sus actos criticados duramente por el pueblo británico. Ahora parece que el príncipe británico tiene que enfrentarse a su mayor batalla.

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