12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Aficionada a las series y seguidora de la literatura de Vázquez Montalbán, junto a Pablo Iglesias ha debido soportar polémicas como la del chalet

Irene Montero, una mujer de querer y de poder: de San Blas a Galapagar junto a Pablo Iglesias

Irene Montero
Irene Montero
El 28 de abril los españoles tenemos cita en las urnas. Más allá de los candidatos, la intrahistoria del poder está en sus mujeres. Aunque en España no hay Primera Dama como tal, son ellas las que duermen con el hombre que puede presidir la nación. Sin cargo oficial, su poder es más secreto y menos limitado: el de la influencia íntima. Cinco son las posibles ocupantes de Moncloa. Todas ellas profesionales, con perfiles variados y el lado femenino de unas elecciones sin candidatas.

Irene Montero llegó a ocupar titulares cuando otra mujer, Tania Sánchez, fue enviada detrás de una columna, al ‘gallinero’ del Congreso de los Diputados. Hasta entonces Irene, salvo intervenciones puntuales, había tenido un perfil bajo, pero desde 2015 forma parte del núcleo duro de Unidos Podemos y es el máximo apoyo tanto en lo político como en lo personal de Pablo Iglesias. Muchos hablan en el entorno del partido morado de poder bicéfalo.

Irene María Montero Gil nació el 13 de febrero de 1988 en Madrid. Pasó su infancia entre los populares barrios de La Elipa en el distrito de Ciudad Lineal y San Blas-Canillejas. Aunque se siente muy madrileña, Irene Montero cuenta desde niña con una vía de escape y desconexión en Ávila. Sus padres, Clemente y Adoración, son de un pueblo cercano a Piedrahíta llamado Tormellas, donde de niña pasó muchos veranos y sigue muy vinculada a la provincia castellana. También en territorio abulense tiene Pablo Iglesias una cacareada ecocasa donde se refugiaba de las miradas indiscretas durante su relación con Tania Sánchez.

Pablo Iglesias y Tania Sánchez. 

Irene Montero realizó sus estudios secundarios en el instituto Siglo XXI de Moratalaz y se graduó en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid en 2013 y además tiene un máster en Psicología de la Educación. Al margen de su trayectoria académica, comenzó su vida laboral de manera muy temprana como cajera de Saturn, una cadena de establecimientos dedicada a la venta de electrodomésticos y electrónica, filial de la misma multinacional dueña de Media Markt.

Según su declaración de bienes, en el ejercicio de 2016 ingresó 13.704 euros por una beca de investigación en la Universidad Autónoma de Madrid y tiene tres cuentas corrientes con un total de 6.823 euros y posee un turismo Volkswagen, adquirido en 2008.

Siempre celosa de su vida privada, en algunas entrevistas ha comentado sobre sus gustos e influencias. En el terreno cinematográfico sus obras favoritas son: Amores perros de Alejandro González Iñárritu, Z de Costa Gavras, No de Pablo Larraín, Amanece que no es poco de José Luis Cuerda, La vida de Brian de Terry Jones, Vampiros en La Habana de Juan Padrón y La novia de Paula Ortiz. En el terreno literario se decanta por Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro y La mujer habitada de Gioconda Belli. Además, ha declarado su admiración por la obra de Manuel Vázquez Montalbán.

Al ser preguntada por sus referentes históricos la pareja de Pablo Iglesias cita a Lev Vygotski, padre de la psicología histórico–cultural, Angela Davis, feminista y activista afroamericana y las madres de la Plaza de Mayo que se rebelaron contra la dictadura argentina.

Entre sus gustos menos ‘culturetas’ destacan las series de televisión.  De pequeña era fan de Compañeros También ha seguido otras producciones españolas como 7 vidas, Aquí no hay quien viva y La que se avecina. En cuanto a la extranjeras ha sido seguidora de Deadwood. Anteriormente disfrutó con The wire, Juego de tronos, Gomorra y A dos metros bajo tierra.

De Moratalaz a Galapagar

Fue a principios de 2017 cuando se hizo pública su relación con Pablo Iglesias. Durante los meses previos fue ganando puestos en el núcleo duro del partido morado. Tanto Iglesias como Montero no soportan la atención de los medios de comunicación e intentan que su vida privada se mantenga lejos del interés público. Sin embargo, ambos tienen un toque obsesivo con revalidar su capacidad de liderazgo ante los demás.

Irene Montero y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. 

En el caso de Pablo Iglesias, aunque no lo afirmará, es fácil adivinar un gusto porque sus conquistas lo conviertan en protagonista de portadas. Otra cosa es que las rupturas no se le den bien. Antes de encontrar la estabilidad con Irene Montero el final de su relación con Tania Sánchez no fue precisamente armoniosa. Tania dejó de ser reclamada por los medios y desapareció de las tertulias. A nivel político sus intervenciones en la Cámara Baja dejaron de tener importancia y fue enviada al gallinero del Congreso, concretamente detrás de una columna.

Dicen los que la conocen bien que Tania se ha sentido humillada por la actitud de Pablo y que ese rencor y el distanciamiento hacia la figura del que fuera su pareja es que el que hizo que se uniera a Iñigo Errejón y a otros nombres en el éxodo de nombres importantes que ha sufrido el partido en los últimos años.

Peor suerte tuvo con su otra expareja, la eurodiputada portuguesa Dina. La política a la que conoció en durante su breve periodo como europarlamentario se tomó muy mal la ruptura con Iglesias y algunas imágenes de alto voltaje acabaron en la mesa de un director de un medio de comunicación y, al final, en manos del célebre comisario Villarejo. La tan cacareada cloaca para desestabilizar a Podemos era esto. Es cierto que se han traficado con intimidades con las peores intenciones, pero no es menos verdad que el partido morado le ha sacado mucho partido político hablando de una trama contra el partido. A no ser que el partido se limite a las cabriolas íntimas de Pablo Iglesias, claro.

Si por algo han sido criticados la pareja Iglesias-Montero fue tras la compra de su polémico chalet en Galapagar. Considerado de un lujo impropio de una familia que pretendía dar la imagen de clase media, ellos mismos llegaron a someter a poner sus cargos a disposición de las bases. Una decisión desproporcionada, sabedores de que acabarían ganándole.

Desde entonces las polémicas les han perseguido en el ambiente cada vez más polarizado de la política española. Para muestra un botón que elcierredigital.com recogió en su momento: las quejas por la situación en la que se encontraban los Guardia Civiles encargados de seguridad. Los agentes estrenaron una caseta, pero no tenía calefacción, así que recurrieron a un grupo electrógeno para poder calentarse, pero la Policía Local se presentó para comprobar si era ruidoso, ya que habían recibido quejas de los vecinos.

Además, tampoco la relación con los encargados de protegerles es buena ya que se quejaron de que estaban convirtiendo los exteriores de la casa en un 'parque temático' de la Benemérita, según fuentes próximas a la pareja, algo que no les gusta a los líderes de Podemos, que querían más discreción para su vivienda. Entre el mobiliario de los agentes se encuentran una caseta, un remolque, varios conos y un baño portátil.

El chalet de Galapagar/ Idealista.com

Depende de como les vaya el 28 de abril podrían sustituir Galapagar por La Moncloa o bien asumir que la situación del partido es complicada y que podría fracturarse para siempre, mientras ellos se enrocan en sí mismos. Lo bueno es que ya no habría columna a la que Irene mande a Pablo.

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