05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

Estrellas de la gran pantalla como Carmen Sevilla o Marujita Díaz también protagonizaron desnudos en el cine de la Transición

'Las reinas del destape' (XIII): De Tita Cervera a Maite Zaldívar pasando por las folklóricas

El Cierre Digital en Tita Cervera.
Tita Cervera. / 'El primer divorcio' (1981)
Entre las muchas protagonistas de los años del destape destacan mujeres que años después han protagonizado la vida social española por distintos motivos. La hoy baronesa Thyssen rodó varias cintas de corte erótico producidas por su segundo marido, Espartaco Santoni. Una moda a la que se sumaron también mujeres de otra generación como Carmen Sevilla o Marujita Díaz.

El sistema cultural español por su 'cortoplacismo' y su tendencia a exprimir las modas rápidamente suele expulsar a los máximos representantes de cada tendencia y a éstos les resulta difícil que el público y la prensa los perciba de otra manera. 

Estas circunstancias han sido una constante en las actrices del destape. Marcadas por ser imagen de una época concreta, muy pocas tuvieron oportunidad de hacer otras cosas, de reconvertirse. Sin embargo, sí ocurre que algunas mujeres que formaron parte de este fenómeno no son, curiosamente, recordadas como protagonistas de este época. Empezando, a veces, por las propias interesadas.  

Los años locos de la baronesa

Carmen Cervera es hoy una de las mujeres más ricas de Europa y una persona clave en el ámbito cultural y la gestión de patrimonio artístico. En los setenta, sin embargo, su vida era muy diferente y también pasó por el cine del destape. 

La vida de María del Carmen Rosario Soledad Cervera y Fernández de la Guerra siempre ha estado marcada por una férrea voluntad de supervivencia. Nacida en 1943 en una familia de la clase media catalana, fue Miss España en 1961 y en 1965 se casó con una estrella de Hollywood, Lex Barker, el primer Tarzán en color de la historia del cine. 

Tita Cervera y Espartaco Santoni. 

Pero en los años setenta su situación era otra. Tras enviudar de 'Tarzán' en 1973, se casó en 1975 con el playboy venezolano Espartaco Santoni. Fueron estos los años más locos de la futura baronesa.

Con Santoni metido en varios líos, Tita cumplió un viejo sueño de volver a intentar ser una estrella de cine. Una década antes, su deseo se quedó en grado de tentativa pues su marido, Lex, no quería, aunque finalmente hubo de ceder y su mujer apareció en dos de sus películas (Los matones Míster Dinamita) acreditada como Tita Barker

Con Santoni la cosa fue distinta. Él veía negocio en lo de lanzar a su esposa como estrella internacional. El venezolano se había metido a productor y actor de cine cuando se casó con su primera mujer, Marujita Díaz, y pensó que con otra mujer popular sus cintas tendrían tirón. 

Tita se desnudó en la pantalla grande en dos cintas con vocación internacional en las que apareció acreditada de nuevo como Tita Barker. Eran Objetivo: Matar (1977) y La guerra de los misiles (1978).  En la primera compartió créditos con Lee Van Clif y con John Ireland y en la segunda con John Carradine

Años después, Tita contaría que esos años, en los que llegó a alejarse de su madre Carmen Fernández, su gran valedora, a la que no le gustaba el marido de su hija, se vio obligada a desnudarse tanto en el cine como en un antológico número de Interviú porque necesitaba dinero por líos en los que estaba metido su marido. 

Tita en una de las fotos de su reportaje para 'Interviú' en 1977. 

Él acabo en la cárcel y la hoy baronesa Thyssen pagó su fianza para acabar descubriendo que su matrimonio no era válido porque Santoni había cometido bigamia. Separada de Santoni en 1978, Carmen Cervera siguió su carrera en el cine de la Transición y era un personaje habitual de las revistas del corazón por sus amores. Eran los años en los que era íntima de Paula Pattier.

La última aparición de Tita en la gran pantalla, con desnudo incluido, fue en la comedia de Mariano Ozores El primer divorcio (1981). Cuatro años después se casó con Heini Thyssen y el resto es una historia conocida por todos. 

Las veleidades artísticas de Maite Zaldívar

El periodismo también es recordar. A principios de este año 2022 Elcierredigital.com tuvo una gran repercusión por rescatar el paso de la célebre encausada Maite Zaldívar por el cine del destape. Un pasado que pocos recordaban de la que fuera esposa del exalcalde de Marbella Julián Muñoz e implicada y condenada por el caso Malaya. 

Maite nació en Castellón de la Plana en mayo de 1957, hija de un guardia civil y de una ama de casa. A mediados de los 70 intentó triunfar en el mundo de la farándula. En 1973 consiguió un título de belleza bastante curioso: Miss Autoescuela. Lo más llamativo de ese triunfo es que siempre aparece en las biografías de Norma Duval, cuando todavía era Purificación Martín Aguilar, adjudicado a ella. 

Una irreconocible Maite Zaldívar a la izquierda de la imagen en 'Instantánea de una corrupción'. 

Maite, ya con la banda de Miss Autoescuela, probó suerte en el mundo del cine. Eran los años en los que se iniciaba, tímidamente en España, la moda del destape, los años de las dobles versiones en las salas de cine y de los tímidos top-less. Aún no se había producido el desnudo integral de María José Cantudo en La Trastienda, que desató la moda del destape total tras cuarenta años de censura franquista. Era la época en la que reinaban en las carteleras estrellas del destape como NadiuskaBárbara Rey o Susana Estrada. Pero Maite no llegó nunca a medirse de tú a tú con ellas. 

Maite debutó, y casi acabó, en el cine con Hold-Up, instantánea de una corrupción, título que podría parecer un biopic sobre el caso Malaya. En este filme, dirigido por Germán Lorente y protagonizado por la francesa Nathalie Delon, más conocida por su matrimonio con el astro francés Alain Delon, se puede ver a una irreconocible Maite apareciendo en una secuencia junto a otras jóvenes modelos que posan para un fotógrafo y acaban desprendiéndose de la camisa dejando ver sus pechos.

El destape de Maite Zaldívar. 

Maite todavía intervino en una obra más en su corta carrera cinematográfica. Fue en Pepita Jiménez. El filme, que adaptaba la novela clásica de Juan Valera, lo vio poca gente aunque generó un gran escándalo al ser secuestrada la película por orden judicial por impagos de su productor, el conocido play-boy venezolano Espartaco Santoni, el segundo marido de Carmen Cervera. 

Las folklóricas

Durante décadas fueron las auténticas reinas del cine español, pero con la llegada de la Transición tocaba reciclarse. Muchas se negaron a ello. Lola Flores y Sara Montiel dijeron no a desnudarse en el cine, aunque luego, previo pago de su importe, lo hicieron en Interviú

Paquita Rico, por su parte, se negó a hacerlo ni en papel ni en movimiento y, salvo un par de papeles secundarios, su carrera como actriz se truncó, aunque se recicló como cantante en vivo. 

Cuando Rosa Montero en Fotogramas, en 1975, le preguntó si se iba a desnudar ante una cámara, la Rico debió acordarse de cuando interpretó la cinta que le hizo ser estrella, Debla, la virgen gitana, y respondió lo siguiente: "Si durante años no hemos tenido que desnudarnos no entiendo a que viene ahora esto de que todo el mundo lo haga". 

Carmen Sevilla en 'La loba y la paloma'. 

Otras sí supieron adaptarse. Es el caso de Carmen Sevilla, que ya en los últimos años del franquismo protagonizó cintas con dobles versiones en las que en España sólo se insinuaba y en el extranjero se mostraban los desnudos completos. Son años en los que, además, rodó con cineastas de renombre (Eloy de la Iglesia, Pedro Olea, Gonzalo Suárez, José María Forqué) y la crítica descubrió otras facetas de su talento. 

La Sevilla durante años no quiso hablar mucho de sus desnudos e incluso aseguraba que no habían sido tales. En otras ocasiones aseguraba que se trataban de un "sí, pero no". Lo cierto es que en cintas como Terapia al desnudo, La loba y la paloma o La cera virgen, Carmen cumplió la fantasía de muchos espectadores de ver sin ropa a uno de los grandes sex-symbol patrios. 

Marujita Díaz en un reportaje para 'Interviú'. 

Marujita Díaz, también se sumó a la moda del desnudo y rodó un par de cintas con el reclamo en taquilla de sus desnudos. Una de ellas fue su testamento en el cine: Deseo carnal (1977) junto a Ágata Lys. La empresa de la época recogió puntualmente el mal rollo entre una estrella consagrada y otra que pujaba con fuerza. Marujita, siempre rápida para el asunto monetario, sería de sus coetáneas la que más explotaría los desnudos en revistas hasta bien entrado el siglo XXI. 

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