22 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

La agencia Enjoy Travel Club sufraga la estancia en el país caribeño de personajes como Marina Rivers o las Twin Melody, criticadas en redes sociales

Lujo y desfase: El viaje pagado de influencers españoles a Cuba desata la polémica por su trasfondo

Se reaviva el debate sobre el turismo de lujo en Cuba tras la visita de un grupo de influencers a la isla el pasado mes / Foto: Facebook Enjoy Travel Group
Se reaviva el debate sobre el turismo de lujo en Cuba tras la visita de un grupo de influencers a la isla el pasado mes / Foto: Facebook Enjoy Travel Group
Un viaje organizado por la compañía turoperadora mayorista española Enjoy Travel Group pone el turismo de lujo en el ojo de mira al invitar a un grupo de 25 influencers españoles, de grandes números, a vivir una experiencia bucólica bajo el lema “viajar nos une”. La crítica acusa a los protagonistas y al país caribeño de invisibilizar los graves problemas sociales del lugar.

Poco menos de 1€ es suficiente para adquirir una postal en tus vacaciones. Uno de los momentos más emocionantes del viaje. Diversas imágenes del mundo que acaban coincidiendo en una cutrez adorable y una saturación de colores exagerada, pero que siempre son perfectas. Playas paradisíacas, verdes montañas que relucen bajo en sol caribeño, o un pintoresco y colorido coche americano de los años 50 son las que predominan en Cuba.

La aceptación de este país como un paraíso tropical se ha ido forjando en los últimos años a causa de empresas turísticas, europeas y cubanas, encaminadas a fomentar un turismo de lujo en el que la postal es preciosa e imponente, pero solo muestra una cara.

Hace poco más de una semana, un grupo de influencers españoles fueron invitados a vivir una experiencia vacacional llena de actividades de ocio, como un paseo en barco por las aguas cubanas de Varadero o un recorrido en los famosos almendrones, que apelan a la forma de almendra de los coches de La Habana. Se reaviva así el debate que enfrenta la experiencia suntuosa de la que disfrutan muchos turistas en Cuba, frente a la complicada vida de los ciudadanos que allí residen.

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Grupo de influencers en una clase de salsa / Foto: Facebook Enjoy Travel Group

En el viaje se contó con el apoyo de cadenas hoteleras y de establecimientos como el Iberostar Packard, donde se organizó una clase de salsa con los influencers. Además, también sobresale la participación del grupo Meliá, a través del hotel Meliá Internacional de Varadero, el Royalton Prado, otras cadenas hoteleras como Aston y agencias locales como Ecotur, Gaviota y Cubatur, y el Ministerio del Turismo (Mintur).

La crítica

Con la llegada de los influencers españoles a Cuba se despertó rápidamente una fuerte respuesta crítica, tanto allí, como en España. Algunos medios, como el Diario de Cuba, catalogaron el viaje de propagandístico y afirmaron que se trataba de una estrategia del régimen para "lavar su imagen" y para lograr sus fines por medio de estas celebridades. También las redes sociales se llenaron de opiniones adversas al supuesto blanqueo del país que se intenta llevar a cabo.

Sin embargo, el paradigma no puede completarse sin un último dato. El régimen de la isla ha sancionado y criminalizado las acciones de influencers y creadores de contenido locales, por mostrar la parte incómoda del país, criticando los problemas que causan una decadencia invisible.

Como explica el Diario de Cuba, Sulmira Martínez, también conocida en redes sociales como Salem, fue detenida el 10 de enero, 3 horas después de publicar en sus cuentas de Facebook tres posts en los que pedía a la ciudadanía protestar en los espacios públicos contra el régimen de Miguel Díaz-Canel. Permaneció encerrada varias semanas en el centro de torturas de la Seguridad del Estado en La Habana, Villa Marista, y, posteriormente, fue trasladada a una cárcel para ser procesada penalmente.

De modo similar, los youtubers Hilda Núñez Díaz, conocida como Hildina, y Duanys Moreno denunciaron que fueron obligados a emigrar tras ser detenidos por la policía política y amenazados con ser encarcelados a causa de publicaciones críticas ante la situación del país. Hilda Núñez explicó con impotencia cómo no pudo hacer nada mientras registraban su casa, pues cualquier acción podría ser considerada “un acto de resistencia”.

Según el Artículo 124.1 del Código Penal de Cuba, que entró en vigor en diciembre de 2022, se castiga con penas de prisión de hasta diez años a “quienes usen los medios de comunicación social convencionales o digitales para actividades que inciten contra el orden social, la solidaridad internacional o el Estado socialista”. En definitiva, solo se valida el enfoque del país que sale en las postales de viaje.

La denuncia de Human Rights Watch

La entidad Human Rights Watch también ha denunciado que el gobierno cubano recurre a detenciones arbitrarias para hostigar e intimidar a activistas independientes y opositores políticos. Además, afirma que los funcionarios de seguridad casi nunca presentan órdenes judiciales para justificar la detención de críticos.

Human Rights Watch es una organización no gubernamental que se centra en la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos. Trabaja para condenar abusos y poner presión sobre las entidades de poder con el fin de que se respeten los derechos y la justicia. Tiene presencia en más de 90 países, incluyendo España, Estados Unidos, México o Canadá.

Contrastes

Según el Informe de situación y perspectivas de la economía de Cuba de junio de 2023, el crecimiento económico del país es bajo y con persistentes riesgos a la baja. Sin embargo, la llegada de visitantes extranjeros mantuvo tendencia ascendente hasta abril (+19%), aunque todavía se encuentra por debajo de las previsiones oficiales. El documento indica que se espera una evolución inmediata dependiente de turismo internacional.

Los datos se materializan en un paraíso creado para el extranjero y sustentado por la dañada población cubana. Congelada en la historia, la propia ciudad de La Habana es frecuentemente considerada un museo en el tiempo. En su arquitectura colonial se pueden percibir influencias árabes, romanas, españolas e italianas y, a sus poco más de 500 años, la capital construye una clara metáfora de una ciudad que cae, pero renace. Los tan fotogénicos coches también evocan una esencia pasada. Sin embargo, este panorama descansa sobre una base poco agradable.

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Fachada edificio en La Habana

Tras llegar al poder en 1959, el gobierno comunista de Fidel Castro prohibió las importaciones de automóviles y repuestos extranjeros, lo que produjo la congelación del automovilismo cubano. A esto se suma el empobrecimiento y la precarización de la población, que hacen imposible el acceso a un coche nuevo. Por ello, en la actualidad hay alrededor de 60.000 automóviles clásicos americanos en Cuba, la gran mayoría de la década de 1950.

Es así como el interesante efecto que causa la ciudad, la vuelta a un pasado desconocido para muchos, no es más que la falta de progresión y recursos que arrastra el país; el azote de la historia que actúa como ejemplo viviente.

El desabastecimiento de alimentos y productos habituales, el mal estado de carreteras e infraestructuras y el corte de señal telefónica y de Internet son muchas de las facilidades que se ven truncadas para la mayoría de los habitantes el país y que no se muestran en las postales, fotografías y anuncios del paraíso cubano.

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