16 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

En su historia la principal ciudad de Cuba ha visto piratas, corsarios, alzamientos, guerras, explosiones, dictaduras, revoluciones, hambre y miseria

La Habana 500: la capital cubana cumple medio siglo como el último reducto de la cultura española en el mar Caribe

En estas fechas hace medio milenio, un grupo de españoles dirigidos por Diego Velázquez de Cuéllar ofrecía una misa fundacional con la que nació la sexta ciudad española en Cuba, San Cristóbal de la Habana. Hoy, el cartel conmemorativo de “Habana 500” es visible por casi todas las calles de esta ciudad caribeña que rezume españolidad por todos sus costados y que además está en plenos carnavales, las fiestas populares más importantes, sin que el Gobierno de España haya contribuido en sus actos.

Mucho ha pasado en estos turbulentos 500 años de existencia de la ciudad de La Habana, en los que la capital cubana ha visto llegar piratas, corsarios, alzamientos, guerras, explosiones, dictaduras, revoluciones, hambre y miseria. Pero también ha sido medio milenio de cultura, música, tradición, baile y alegría.

La capital cubana tiene mucho que contar en este histórico aniversario, donde se echa de menos el apoyo del Gobierno de España, de Pedro Sánchez, en sus actos conmemorativos en una ciudad que rezuma españolidad por todos sus costados.

En 1519, de bajo de una ceiba que los indígenas consideraban embrujada, se celebró la misa que marcó el primer Cabildo y la fundación de la ciudad. Hoy, el ancestral árbol ya no está. Se mantuvo hasta el Siglo XVIII cuando fue sustituida por una columna conmemorativa instalada por el gobernador Francisco Cagigal.

La historia de esta ciudad estuvo muchas veces a punto de concluir durante el siglo XVI. Ello debido a los constantes ataques de corsarios, junto a piratas ingleses y franceses, que arrasaron sus calles. En 1561, fue declarada como el punto de salida de todos los barcos que viajarían de las provincias de América a la metrópoli de España, convirtiéndose en la ciudad más protegida del Nuevo Mundo.

La Corona llegó a llamar a La Habana  «Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales». No se equivocaron, porque de la mezcla de esta capital caribeña nació una de las culturas más ricas del continente. Blancos, negros esclavos e indígenas, incluso chinos traídos de Macao, dieron origen a la Cuba de hoy en día que vive y luce en las calles de La Habana.

Fecha importante para la villa fue 1763 cuando se inició la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la mayor estructura militar de España en América. Una fortaleza que 250 años después se mantiene en pie y puede visitarse.

La Habana, con su impresionante Capitolio.. 

La Habana ya lucía sus mejores galas en el siglo XIX, coincidiendo con la visita de Alexander Von Humbolt que aseguró estar encantado con la modernidad y vitalidad que desprendía ese puerto caribeño. Al mejor estilo de Europa, el arte entró con fuerza en esta ciudad con grandes exponentes como el Teatro Tacón o el Líceo Artístico y Literario.

Más se perdió en La Habana

El silgo XIX mostró una Habana tan decidida a ser el centro del Caribe que derribó sus murallas para seguir creciendo. Sin embargo, el siglo más bonito, hasta ese momento, terminó con “el desastre de 1896”. España perdió la guerra con Estados Unidos iniciada después del incidente provocado para que el buque americano Maine se hundiera en su puerto.

Aunque siempre guardó, y aún conserva su estilo hispano, la influencia americana en la Habana creció en la primera mitad del siglo XX, sin que nadie lo parara. Nacieron grandes exponentes del turismo como el Hotel Habana Hilton o el Hotel Nacional de Cuba, que siguen operando como iconos de la ciudad y reciben a miles de visitantes que son llamados cada año por el sol del Caribe.

Peter Moruzzi recordaba el bello pasado de La Habana en su libro The Habana Before Castro (La Habana antes de Castro), como la capital de la corruptela, el juego y el turismo sexual. Una imagen que aún algunos conservan, pero que Cuba busca eliminar progresivamente.

La Habana de hoy  es muy diferente. Tras la revolución castrista la capital cubana cambió su fisonomía. La ciudad, que durante muchos años brilló como el casino de Ámerica, se convirtió en un símbolo de lalucha antiamerican para el resto del continente.

El bloqueo estadounidense a la isla y el aislamiento del régimen castrista tras la caída de la Unión Soviética hundió muchos años a La Habana y a sus singulares y entrañables habitantes.

El medio siglo de aislamiento americano ha dejado cicatrices en las calles habaneras.

No obstante, como siempre, nada estaba perdido. La Habana poco a poco ha vuelto a brillar. Se estima que anualmente unos dos millones de turistas la visitan para recordar un poco de ese pasado que sigue vivo en la capital de Cuba.

La introducción de empresas internacionales de turismo, sobre todo españolas, ha favorecido la apertura comercial del régimen castrista que hasta el momento muestra signos de ceder ante la posibilidad de que sean sus habitantes los que decidan el futuro del país.

Un pedacito de España en el Caribe

Ya sea por la gastronomía, el idioma, la religión o literatura, La Habana nunca perdió ese pedacito de corazón que la conectaba a España. De hecho la Feria Internacional del Turismo de Cuba, que casualmente tiene lugar en la fortaleza de San Carlos, ha tenido a España como invitada de honor este año. 

Desde 1982, La Habana es patrimonio de la humanidad de la UNESCO y en ella se aprecian rasgos de su época española y entre sus habitantes aún se encuentra gran estima por la madre patria con la que estuvo conectada hasta casi el siglo XX.

España es la invitada especial en la Feria de Turismo 2019.

Las relaciones entre ambos países se remontan a la independencia de Estados Unidos de la isla. Entre 1902 y 1928, Cuba recibió más de un millón de migrantes españoles, lo que favoreció una mezcla cultural y social sin precedentes en la isla que comenzaba a dar sus primeros pasos como nación. Las relaciones se enfriaron después de la revolución; no obstante, Francisco Franco y Fidel Castro mantuvieron una relación muy cercana. Tan es así, que el dictador cubano declararía 3 días de duelo tras la muerte del español.

Aunque Adolfo Suárez realizó viajes a la Habana, Felipe Gonzalez y José María Aznar vivieron momentos de tensión con Fidel Castro. En 2018, Pedro Sánchez realizó la primera visita de un jefe de gobierno español después de 32 años.

Carnavales con Benny Moré de recuerdo

Este mes de agosto no solo coinciden los populares carnavales de la capital cubana con el 500 aniversario de su creación, también los cubanos y los habaneros han recordado estos días los cien años del nacimiento de Benny Moré, el famoso cantante que llenó de música las calles de todas las ciudades de la isla en la primera mitad del siglo XX, sobre todo las de Cienfuegos. La Asamblea Municipal del Poder Popular ha preparado para los carnavales un homenaje especial al cantante.

En 1935, con 16 años, forma parte del primer grupo musical serio. Se va con su hermano Teodoro a cortar caña a la central Jaronú y conoce a Castellanos y Víctor Landa, que le ayudan a empezar a tocar la guitarra. Al año siguiente, 1936, se traslada a La Habana. Vive de vender frutas y viandas golpeadas o deterioradas y yerbas medicinales. En 1939 Bartolomé enferma de fiebre palúdica. Durante cuatro años vive como puede, tocando y cantando en bares y cafés que lo echaban a la calle para que no molestara a la clientela.

En La Habana se hizo maestro del género dominante, el bolero. Durante su estancia en México quedó deslumbrado con las grandes orquestas, de ahí su interés por participar con las mejores. Gana montones de dinero pero así mismo lo derrocha en francachelas de juego, licor y mujeres. Una de esas noches se sentó a la mesa de juego con Memo Salamanca "Pistachito" a las seis de la tarde del lunes y solo soltaron las fichas el miércoles a las ocho de la mañana. Estos excesos de licor, tabaco y peripecias de alcoba sumados al trabajo y las noches sin dormir terminaron de minar su salud ya resentida por las privaciones de la pobreza que sufrió de niño y adolescente.

Viajó a Estados Unidos como cantante de la Orquesta de Luis Arcaraz, considerada como una de las mejores del mundo, con la que actuó en una ceremonia para los asistentes a la entrega del precio Oscar del cine, en Los Ángeles. Su estancia en México alrededor de 15 años, con sus obligadas visitas a Cuba, fue placentera. Pero la nostalgia por su islita, por su gente y su conuco le obligaron a marcharse justo cuando ocurrió el triunfo de la Revolución, permaneciendo allí hasta el día de su muerte.

El 'Bárbaro del ritmo' ha tenido programas especiales en radio y presentaciones de danza y música para mantener vivo su recuerdo, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento. Los especiales que recuerdan a Moré concluyen este domingo 25 de agosto de 2019.

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