17 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Según ACEVIN, en diez años se han triplicado los turistas que viajan por España en busca de experiencias que tengan al vino como protagonista

El Bierzo avanza y crece decidido en su apuesta por el enoturismo, reforzado por sus buenos vinos y sus paisajes

El Bierzo está comenzando a florecer como gran zona para el enoturismo.
El Bierzo está comenzando a florecer como gran zona para el enoturismo.
La D.O. Bierzo, con sus 3.683 hectáreas, más de setenta bodegas y alrededor de los 4.300 viticultores adscritos a la D.O. Bierzo es una de las comarca vitícola más importates de España. Fueron los romanos los que impulsaron de manera extraordinaria la agricultura de estas tierras, introduciendo nuevos cultivos como la vid.

Sin embargo, la mayor expansión de viñedo en el Bierzo (León) parece haber estado vinculada al desarrollo de los monasterios medievales, sobre todo los cistercienses, por ser el vino, por una parte, elemento esencial para el culto y porque además, era considerado básico para su alimentación. Por ello,  desde hace ya diez siglos, el vino ocupa  un papel muy destacado en la vida económica de la comarca. No solo eso, sino que progresivamente ha ido adquiriendo un desarrollo cada vez más importante a lo largo de la época medieval favorecido por el tráfico de de la ruta jacobea en busca de la tumba del apóstol Santiago. 

Las rutas enoturísticas en el  Bierzo están aumentando su oferta. 

Cifras oficiales de la Asociación de  Ciudades del Vino (ACEVIN) indican que las Rutas del Vino en España recibieron 3,21 millones de visitantes en 2017 frente a los 1,2 millones de 2008. El 70% de ellos son españoles. Estos número suponen un aumento del 168% en menos de una década. Un motivo suficiente para que este tipo de turismo siga fomentándose y creciendo en nuestro país. Lo amantes del enoturismo crecen sin parar por todas las zonas vitícolas, entre ellas, la del Bierzo.

Un clima que favorece el cultivo de la uva

La zona de Denominación de Origen Bierzo se localiza al noroeste de la provincia de León. Se trata de un extensa zona llana rodeada de montañas,  regada por numerosos ríos. Es esa corona montañosa la que la protege y delimita geográficamente. Todo ello dota al Bierzo de unas características geográficas, morfológicas y climatológicas únicas. Las viñas se sitúan en terrazas próximas a los ríos y terrenos con una altitud media entre los 450 y los 1.000 metros.

El microclima, sin grandes cambios durante el año,  entre el clima continental y el atlántico, favorece considerablemente el cultivo de la vid. En general, es suave y lluvioso y permite rendir generosas cosechas, aunque de menos graduación alcohólica que la media de los vinos típicos del resto de España.  En cuanto a las variedades de sus vinos y uvas, en la última década se ha producido un intenso proceso hacia la especialización en tintos y blancos a base variedades autóctonas como la Mencía para tintos  y Doña Blanca y  Godello, para blancos.

Una de las bodegas más conocidas. 

Los viñedos por variedad y clima son mas densos que los de la Rioja o el Duero y producen un vino suave.   

Lugares incomparables

 

 

Las rutas enoturísticas en esta región son varias y dependerá de cómo queramos recorrerlas, a pie, en coche...  Pero la principal es la que vertebra la zona y que tiene como principales etapas Astorga, Castrillo, Ponferrada,  Villafranca, Cacabelos y Las Médulas. Este recorrido está plagado de bodegas donde se realizan todo tipo de actividades relacionadas con el vino, restaurantes, alojamientos rústicos y más modernos, gastronomía, naturaleza y, sobre todo, belleza.

El paraje de Las Médulas, antiguas minas romanas.

Cada uno de esos lugares de la Ruta del Bierzo ofrece un patrimonio artístico cultura que bien merece ser visitado. Por ejemplo, Astorga, que mantiene gran herencia de la época romana,   es conocida también por su  Catedral , por el Palacio Episcopal y la Iglesia barroca de Santa Marta. Ponferrada posee el magnífico Castillo Templario, de más de 8000 m2, la Casa de los Escudos y la Iglesia de San Andrés, del siglo XVII.  En Villafranca del Bierzo, capital de la comarca, encontramos el  Convento de San Nicolás, la Iglesia de San Francisco, la Colegiata de Santa María, del siglo XVI. Las Médulas fueron las mayores minas a cielo abierto en la época del Imperio Romano. Es un sorprendente paraje de rojizas colinas rodeadas de castaños. En O Cebeiro, la parte gallega del Bierzo, encontraremos un museo enológico más que ilustrativo.

La naturaleza es sorprendente. El Valle del Silencio es otra maravilla del Bierzo. 

Y en todas estas paradas, podremos degustar la contundente gastronomía y platos de la región como el suculento botillo,   los pimientos rojos asados,  empanadas, las truchas en sus diferentes preparaciones  o los productos a base de las extraordinarias castañas locales, manzanas reineta o peras conferencia.

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