05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

La ministra griega ha asegurado que para dentro de dos años "se habrá hecho la conversión de Tatoi, aunque no la restauración completa de la finca"

La reina Sofía volverá en 2025 al palacio de Tatoi que la vio crecer antes de llegar a España

Palacio de Tatoi, refugio de doña Sofía durante su infancia.
Palacio de Tatoi, refugio de doña Sofía durante su infancia.
Ya hay fecha para la apertura del Palacio de Tatoi. La que fuera residencia de la familia real griega abrirá sus puertas al público en 2025. La finca de la residencia alberga el cementerio real donde reposan los restos de los reyes Pablo I y Federica de Grecia, así como su hijo Constantino. En 1943 se convirtió de manera oficial en la residencia de la familia real griega tras haber abandonado el país. En las obras ha contribuido el rey Carlos III quien homenajeará la herencia griega de su padre.

Ya hay fecha para la apertura del Palacio de Tatoi. La que fuera residencia de la familia real griega abrirá sus puertas al público en 2025 y lo hará convertida en un museo. Así lo ha confirmado la ministra de Cultura y Deportes de Grecia, Lina Mendoni, quien ha asegurado que en 2025 "no se habrá hecho la restauración completa de la finca, pero sí estará lista la conversión del Palacio y la caballeriza de Jorge I en un museo y todas las infraestructuras estarán listas”.

Además, ha afirmado que las licitaciones para llevar a cabo las obras de rehabilitación de algunos edificios que acogerán establecimientos de restauración y hostelería “se emitirán este año”.Junto a  la finca, la residencia alberga el cementerio real donde reposan los restos de los reyes Pablo I y Federica de Grecia así como de su hijo Constantino

Tatoi, el refugio de la familia real griega

Es uno de los emblemas arquitectónicos de la historia de Grecia y ahora se encuentra en ruina absoluta. Fue construido entre 1826 y 1829 y a lo largo de la historia ha hecho frente a dos incendios devastadores. Uno de ellos, bajo el gobierno de Constantino I de Grecia y el otro durante la II Guerra Mundial. Fue el monarca Jorge I de Grecia quien fijó Tatoi como lugar de retiro estival. En 1943 se convirtió de manera oficial en la residencia de la familia real griega tras haber abandonado el país.

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La familia real griega en los exteriores de Tatoi.

Allí los reyes Pablo y Federica de Grecia residieron junto a sus hijos, los príncipes Constantino, Irene y Sofía. La reina emérita guarda muy buenos recuerdos de su juventud en el recinto palaciego, donde jugaba con sus hermanos o aprendió a montar a caballo. Tras el Golpe de los Coroneles en abril de 1967, la realeza helena tuvo que marcharse de nuevo al exilio y no pudieron regresar hasta la década de los noventa. Hasta entonces era el Gobierno quien ejercía como propietario de Tatoi. 

En 1998 don Juan Carlos y doña Sofía realizaron un viaje oficial a Grecia y la emérita tuvo la oportunidad de regresar al que fue su hogar. “Volver a Tatoi fue un golpe a todos mis recuerdos. Como si me hubieran acuchillado un sueño”, declaró doña Sofía. 

La Casa Windsor, implicada en la restauración

El rey Carlos III de Inglaterra se propuso contribuir en la remodelación del Palacio de Tatoi. El monarca británico llegó a un acuerdo con el primer ministro de los helenos, Kyriakos Mitsotakis, para implicarse en las obras de restauración. El líder griego se reunió con el primer hijo de la reina Isabel II el pasado 28 de noviembre en el Castillo de Windsor para tratar el plan de reforma del que fuera el refugio de la reina emérita durante su infancia. Se estima que el coste de la rehabilitación de Tatoi rondará los 14 millones de euros.

La determinación que ha tomado el soberano británico de colaborar en la restauración de Tatoi será un homenaje a su padre Felipe de Edimburgo. Entre las casas reales de Inglaterra y Grecia existen lazos familiares pues el duque de Edimburgo era primo del rey Pablo I de Grecia, padre de doña Sofía. Al igual que la madre de Felipe VI, nació en la villa Mon Repos ubicada en la isla de Corfú. Sus padres eran el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y la princesa Alicia de Battenberg.

La conversación que a Felipe de Edimburgo le urgió tener con su hijo Carlos  en el hospital

El duque de Edimburgo junto a Carlos III.

Tras su nacimiento, Felipe de Edimburgo se vio obligado a huir de su tierra natal escondido en una caja de naranjas a causa de que Grecia se encontraba en pleno conflicto con Turquía. El joven príncipe se convirtió en un refugiado de guerra y pasó el exilio junto a su familia en Paris, a quienes retiraron la nacionalidad helena. Su madre fue diagnosticada de esquizofrenia e ingresada en un psiquiátrico. 

El joven Felipe regresaría a Grecia al cumplir la mayoría de edad para visitar a su madre, aunque solo pudo estar un mes con ella, ya que posteriormente regresó a Londres donde pasó gran parte de su infancia. Fue antes de contraer matrimonio con su prometida, la joven princesa Isabel cuando tuvo que renunciar a su título de príncipe de Grecia y por ello sus raíces helenas son menos conocidas. Es ahora cuando su primogénito se ha propuesto honrar la herencia griega de su padre.

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