15 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Los vecinos de las ciudades más atractivas en vacaciones, como Santiago de Compostela o Mallorca, lamentan la llegada sin control de turistas

La “doble cara” del turismo: Cuando los visitantes están 'por encima' de los habitantes

/ Turismo masivo.
Desde que terminó la pandemia de COVID-19, el turismo va recuperando las cifras que tenía antes de 2019 y vive el verano como nunca: cada vez más gente sale de vacaciones, y eso fomenta negocios como el de la hostelería y la restauración. Ahora bien, no es un ingreso libre de consecuencias: los principales destinos turísticos acusan, cada vez, de más problemas por culpa del turismo masivo, con más turistas que habitantes, complicaciones con la limpieza en las calles y faltas de educación.

Un año más llega el fin del verano, y con él, el fin del turismo. Vuelven a caer las ventas en los principales negocios de los codiciados “souvenirs”, echan la verja algunos bares y restaurantes, a la espera de la siguiente temporada alta, se vacían las playas… pero la ciudad respira tranquila y con ella sus habitantes.

Y es que el turismo es enriquecedor, salen ganando los negocios, los habitantes, la propia ciudad y el visitante, que aprende todo sobre la cultura de la ciudad, se empapa de sus calles y sus tradiciones y vuelve con otro punto de vista a su rutina. Pero lo enriquecedor suele serlo en cierta medida, y los principales destinos turísticos empiezan a sufrir consecuencias por la sobrexposición a las visitas.

Santiago de Compostela, por ejemplo, ha visto cómo subían este verano los alquileres y cerraban algunos de sus negocios locales en favor del comercio más turístico. Venecia ha perdido 125 mil habitantes desde 1950, siendo una de las causas la emigración, muchos destinos turísticos se han enfrentado a la falta de mano de obra y a horarios desorbitados en restauración y hostelería. Ya no dan abasto.

Santiago, al borde del desborde un verano más

La capital gallega tiene su evidente atracción turística, que, a la vez, se convierte en uno de los principales problemas del turismo en la ciudad de La Coruña: el peregrinaje. Miles de personas deciden, ya sea por motivos religiosos o por curiosidad, hacer el famoso Camino de Santiago cada año. Y todos terminan en el centro histórico.

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Casco histórico de Santiago de Compostela, A Coruña.

En el último año, la ciudad ha sufrido una metamorfosis para convertirse en una ciudad a medida para turistas. Los visitantes, por encima de los habitantes. La zona vieja ha sufrido una acusada subida en los precios de los alquileres. No hay viviendas disponibles por el casco antiguo, y los servicios de limpieza se han visto desbordados.

Esto ha abierto debate entre el Gobierno local, los habitantes de Santiago de Compostela y la propia Xunta de Galicia, que, en contra de la opinión del órgano local sobre buscar un turismo más ecológico, responsable y equilibrado, asegura que Galicia tiene todos los recursos necesarios para sobrellevar el aumento del reclamo que viven año tras año.

Pero los locales denuncian faltas de educación y un turismo más centrado en el “yo”, maneras egoístas con los habitantes y con los propios dependientes de los establecimientos. ¿Y en cifras? Mientras que ciudades como Barcelona abren sus puertas a 762 mil visitantes frente a 1 millón 630 mil habitantes, Santiago acogió en junio a 95 mil con solo 98 mil “compostelanos” censados. Vamos, que casi rebasa la cifra de turismo a la cifra de habitantes.

Venecia, una ciudad “ahogada” en turismo

Pero no es la única ciudad que se va hundiendo por culpa de las masivas prácticas turísticas. Venecia ha vivido, en los últimos 70 años, una pérdida de 125 mil habitantes. ¿Uno de los motivos principales? La “huida” hacia delante de muchos de los que vivían en el centro histórico de la acanalada ciudad, que han preferido marcharse a otras zonas más libres de turistas. Porque sí, gracias a ellos se ganan la vida, pero cada vez hay menos espacio para residentes.

Cartel "falso" de Mallorca.

En Mallorca ya han tirado todo por la borda y han optado, este mismo verano, por utilizar carteles que mantengan alejados a los extranjeros y atraigan a los locales. Todo para “controlar las entradas a la isla”, porque tienen claro que “turismo de calidad no es cantidad”, como aseguró el presidente de los hosteleros de la isla.

“Cuidado con las peligrosas medusas” o “peligro, desprendimiento de rocas”, son algunos de los mensajes que los turistas que no conozcan el idioma local veían antes de entrar a las playas. No obstante, los que sí que hablen mallorquín podían ver, en ese mismo cartel “playa abierta. Ni medusas ni guiris”, entre otros mensajes.

Algunos usuarios de la red social X —antiguo Twitter— han alabado en la publicación con las fotografías la iniciativa con comentarios como “sois unos genios”. Otros, no obstante, se han mostrado en contra. “¿Humor? Con los avisos de peligro no se juega”, “sois unos terroristas” o “espero que no [seáis de] los que viven del turismo en la isla” son otros de los comentarios que se pueden leer.

Cuando se le preguntó por la masificación que algunos locales denuncian, Robledo, presidente de hosteleros, opinó en una entrevista a Elcierredigital.com que “en agosto hay masificación en toda España, pero no es algo realmente escandaloso”, y afirmó que “en Mallorca está repartido el turismo por zonas”. Aun así, sostuvo que “hay que controlar la isla, porque todo tiene su tope”. “Si estamos trabajando todos para un turismo de calidad, el turismo de calidad no es cantidad, y para eso hay que controlarlo. Lo que pasa es que es difícil decir cuál es el tope de cierre, aunque está claro que tiene que haber un control de entrada de vehículos y de personas”.

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