16 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA

A tan solo dos horas de Madrid

Molina de Aragón, un viaje al medievo con historia, naturaleza y gastronomía

Pocos conocen la impresionante historia de esta villa medieval, repleta de acontecimientos que la convierten en destino ideal para visitantes que buscan adentrarse en la auténtica personalidad de Castilla, su naturaleza y su gastronomía.

Situada a dos horas de Madrid, en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara, comarca del Alto Tajo, Molina de Aragón es un bellísimo pueblo medieval, donde los relatos de moros y cristianos, señoríos, reyes y princesas, se entremezclan entre sus calles llenas de palacetes renacentistas y barrocos. Las diferentes religiones que vivió la ciudad a lo largo de su historia han tejido una maraña de culturas, dispuestas por barrios, como si de una perfecta organización social se tratase. La morería y el barrio judío conviven, aún en nuestros días, en un ejercicio de armonía insuperable.

En medio de dos reinos

Su historia es apabullante, empezando por su apellido actual, “Aragón”, fiel reflejo de su pasado lleno de banderas y batallas.

La villa fue creada a partir de una taifa musulmana que ya se mencionaba en el Cantar épico del Mio Cid, por lo que hoy forma parte de su famoso Camino turístico, la imponente ruta que Rodrigo Diaz de Vivar llevó hasta tierras valencianas en su exilio.

Molina de Aragón con su puente de origen romano sobre el río Gallo (El Cierre Digital)

Fue arrebatada a los moros por el rey aragonés Alfonso I El Batallador, durante la reconquista en el siglo XII y a partir de ahí comenzó un sinfín de hechos históricos que la convirtieron en Señorío de Molina, independiente de los reyes cristianos y en manos de la poderosa familia Perez de Lara, con sus propias leyes o fueros. Gracias a María de Molina, VI Señora de Molina, y su matrimonio con el rey castellano Sancho IV, el Señorío pasó a pertenecer al reino de Castilla. Sin embargo, el rey Enrique de Trastámara donó el pueblo al condestable francés Beltran du Guesclin, lo que supuso el alzamiento de los molineses, con el apoyo del rey de Aragón Pedro IV.  De esta pertenencia proviene el nombre actual de la villa, hasta entonces llamada Molina de los Caballeros, pasando de nuevo a manos castellanas con la paz de Almazán, en 1375. Desde entonces el Señorío quedaría vinculado al rey de Castilla primero y al rey de España después.

Su castillo, exponente del pasado

Su impresionante castillo-alcazar del siglo XII, se eleva encima de la villa y el valle del rio Gallo, afluente del Tajo.  Monumento nacional, es el castillo más grande de los que quedan actualmente en Guadalajara y marca el carácter rebelde y combativo de esta ciudad. Situado en una ladera que domina el valle, posee una muralla exterior, con numerosas torres de defensa, que rodea el perímetro y que protege la fortaleza propiamente dicha. El castillo interior llegó a tener ocho torres, de las que se conservan restos de dos y otras cuatro en buen estado.

Su impresionante castillo domina la villa (El Cierre Digital)

Junto a él se encuentra la conocida Torre de Aragón, baluarte defensivo que llegó a alcanzar 30 metros de altura y que los franceses napoleónicos intentaron derribar a cañonazos sin conseguirlo, durante la guerra de la independencia de 1808

Un paraíso natural

Molina de Aragón y la comarca del Alto Tajo es un paraíso natural. El cañón del rio Gallo a 10 km del pueblo es realmente impactante. El Barranco de la Hoz, con su ermita incrustada en el farallón de piedra rojiza, deja a los visitantes con la boca abierta. La subida al mirador es un ejercicio indispensable para los amantes de paisajes asombrosos.

El Barranco de la Hoz con ermita incrustrada (El Cierre Digital)

El rio Tajo, a su paso por Peralejos de las Truchas, ha ido conformando a lo largo de los siglos un paisaje único, brutal, desgarrador, que entra como un estilete en la geología de la zona y le convierte en una de las joyas de España. Muy cerca, el nacimiento del rio Cuervo se destaca como uno de sus emblemas más distinguidos.

Parque Natural del Alto Tajo (El Cierre Digital)

Dos lugares con encanto

No existe camino sin posada y para posadas os recomendamos dos lugares con especial encanto: el Hotel rural El Molino del Batán y el Hostal Parador de Santa Rita. Dos lujazos de casas rurales para descansar al albur del rio Gallo y donde poder encontrarse a si mismo en un ambiente rural y tranquilo.

Hotel rural El Molino del Batán

Ambos compiten por la excelencia. Por destacar uno de los dos, me quedo con el antiguo molino de agua, por la sencillez de sus dueños y su política de mascotas, que son maravillosamente aceptadas. No ocurre lo mismo con el segundo, una bella casa solariega, donde sus propietarios mantienen una posición negativa e inflexible con ese asunto. Una pena.

Naturaleza, historia y, para recuperar fuerzas, su gastronomía.

Aquí quien marca el pulso de Molina de Aragón es, indiscutiblemente, el restaurante del Casino de la Amistad.

Centro de la vida molinense, alberga un restaurante comandado por Angel Muñoz. y Violeta Radu. Los socios del casino encomendaron a Muñoz su cocina hace ya 13 años y su éxito ya se ha trasladado fuera de la comarca. No es de extrañar que en su repleta sala puedas encontrar caras conocidas del mundo de la prensa, la empresa y la política nacional que disfrutan de su rica cocina molinesa, en un ambiente bullicioso pero auténtico, donde todo el mundo es bienvenido sin más preguntas.

Ángel Múñoz y Violeta Radu (El Cierre Digital)

En su carta destacan como entrantes las setas de temporada: cardo, níscalos, rebozuelos, etc,  preparadas a la plancha, con un exquisito aceite picual.  Deliciosas y muy bien fritas las rabas de calamar, excelentes torreznos, el típico morteruelo de la zona y la famosa morcilla molinesa, sirvieron de antesala al cabrito frito al montón con ajos, que resultó sensacional de sabor y textura aunque adoleció de fuerza de fuego para ese crujiente toque final.

Rabas de calamar (El Cierre Digital)

Fantástica la pluma ibérica acompañada de excelentes patatas fritas a la sartén, santo y seña de la casa.

Cabrito frito (El Cierre Digital)

Como postre, las natillas de galleta maría y el flan de huevo casero, que me devolvieron a aquellos sabores caseros de mi niñez.

Natillas de galleta maría (El Cierre Digital)

Violeta Radu, al frente del servicio de sala, es un prodigio de simpatía y profesionalidad. Es muy raro encontrar ya semejante disposición y amabilidad en la restauración española. Ahí reside buena parte del éxito de este establecimiento que trabaja sin descanso ofreciendo menús de 18 euros muy variados y contundentes.

Otra grata sorpresa fue su bodega y el buen precio de los vinos de media y alta gama.

Después de la cena y justo en frente del casino, decidimos entrar en el asombroso pub El rincón del Gin Tonic, y lo digo por la preparación exquisita de los combinados, a la altura de las mejores coctelerias de siempre.

Ya entrada la noche, callejeamos silenciosos por Molina sin importarnos el intenso frio que ya se cernía sobre nosotros. Cruzamos el puente romano que une la vieja ciudad con el monasterio de San Francisco y, dejando atrás la morería, llegábamos al hotel, comentando las antiguas leyendas de caballeros e hidalgos que marcaron la historia de esta nuestra España, tan pasional y llena de contrastes.

DIRECCIONES DE INTERÉS

El Casino de la Amistad  tel 949832145,
Calle Chorro 16 Molina de Aragón.

Hotel El molino del batan.
Carretera castinovo s/n. Molina de Aragón.
949831867

El Rincón del Gin Tonic
Paseo de los Adarves 14. Molina de Aragón 

 

 

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