07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

Reino Unido publica duros reportajes sobre esta zona mallorquina conocida por su 'turismo de borrachera' que, según dicen, "nunca será elegante"

Los intentos de Magaluf de quitarse sus negras etiquetas, criticados por la prensa inglesa

El Cierre Digital en
/ Paliza a un taxista en Magaluf
Dos jóvenes turistas británicos han quedado en libertad bajo fianza tras haber agredido de forma brutal a un taxista en Magaluf. Noticias como estas siguen dañando la reputación de esta localidad perteneciente a Calvià (Mallorca), que está sufriendo una avalancha de críticas desde Gran Bretaña tras intentar cambiar su modelo de negocio.

El Juzgado de Instrucción número 7 de Palma de Mallorca decretó este martes la puesta en libertad, bajo fianza de 3.500 euros cada uno, de dos turistas británicos de 21 y 22 años

Ambos jóvenes, tal y como se ve en unas imágenes que circulan por internet, agredieron este lunes de forma brutal a un taxista después de que este les recriminase que hubieran golpeado su vehículo cuando circulaba a poca velocidad por una avenida de Magaluf. 

Esta es la gota que colma el vaso veraniego para esta localidad mallorquina de menos de 5.000 habitantes perteneciente a Calvià. El complejo turístico de Magaluf, uno de los favoritos de los británicos, arrastra desde hace años una muy mala reputación por el 'turismo de borrachera' que acoge entre banderas inglesas, comida british y los escándalos que se suceden en los locales sitos en la céntrica calle de Punta Ballena. 

Reportajes y realities de la tele inglesa han acrecentado la mala imagen de esta localidad turística que, desde los años 70 del pasado siglo, se ha convertido en epicentro de los ritos de iniciación sexuales y etílicos de miles de jóvenes ingleses, deseosos de sol a coste accesible. 

Descripción

Una investigación de la British Foreign and Commonwealth Office señala que Magaluf es "un lugar sobrecargado de música, colores y olores estridentes, una promesa continua y asfixiante de sexo y auto-indulgencia. Sinestesia. Impresiones sensoriales: Los sentidos están continuamente abrumados. Esto no es realmente un lugar, estamos en ninguna parte, en una región de azul eléctrico y parpadeantes luces magentas". 

Magaluf. 

"Un espectro que jamás nació, una fantasmagoría punk. Un anti-organismo gigante: colmena bio-urbana de libélulas, hecha de asfalto, sudor y epilepsia. Quimera in vitro de retales, que existe en la luminiscencia de momentos fronterizos, cruzada por explosiones gélidas de azul y hemorragias abrasadoras de carmesí...", añaden. 

Un cambio que difícilmente llegará

El Govern de Baleares, el Consell Insular de Mallorca y el Ayuntamiento de Calvià pretenden que Magaluf se desprenda de las etiquetas que se consolidaron en 2014, entre escándalos por 'balconing' (practica que consiste en tirarse del balcón a la piscina del hotel o resort) o el 'mamading' (ya que un pub ofrecía copas a las chicas a cambio de que hiciesen felaciones en público). 

El diario británico The Sun reconocía hace unos días que "se están aplicando nuevas leyes que incluyen la prohibición de los recorridos por los bares, las 'horas felices' y las bebidas ilimitadas en los hoteles con todo incluido".

Pero el diario recoge una serie de testimonios que destrozan la intentona institucional. Uno de los que habla es una joven estudiante de Sociología, que asegura que "tratar de convertir este lugar en algo de lujo es estúpido. Todo lo que pasa con Magaluf es que es de mal gusto y barato. Vienes aquí para echar un polvo y tener buenos recuerdos. Así es como este lugar hace su dinero". 

Otro joven inglés asegura que "los británicos hicieron de este lugar lo que es y han inyectado millones en la economía. Magaluf nunca va a ser elegante".

The Sun también recoge el testimonio de la joven Maddie, que tira de memoria familiar: "Mi abuelo, mi padre y mi tío vinieron aquí antes de que yo naciera. Hice una videollamada por FaceTime y conocían todos los bares. Nada ha cambiado y no creo que cambie nunca. Magaluf nunca perderá su reputación".

La teniente de alcalde de Calvià, Nati Francés, también aporta su testimonio: "No se trata de tener dinero y gastarlo, se trata de romper las reglas y pasarse de la raya. Si solo quieren venir y ser excesivos y estar borrachos, entonces no son bienvenidos".

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