29 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

En los 80 el monarca expresó sus inquietudes sobre la nueva arquitectura londinense y decidió imaginar su propia urbe, ubicada en Cornualles

Así es Poundbury, la ciudad 'ecológica' creada a gusto del Rey Carlos III de Inglaterra

Poundbury.
Poundbury.
Carlos III será coronado el próximo 6 de mayo, pero antes de poder ascender al trono ya llevaba años construyendo uno de sus proyectos más comentados: la ciudad de Poundbury. Ubicada en el Ducado de Cornualles, atiende a los gustos del monarca británico por la arquitectura y tiene unas normas estrictas para que esto se cumpla. Ya son más de 2.500 personas las que han decidido darle una oportunidad al proyecto e irse a vivir a la ciudad ideada por el monarca.

El próximo 6 de mayo tendrá lugar en Londres la coronación del rey Carlos III y su esposa, Camila Parker. Una coronación que no escatimará en lujos ni celebración para un momento de tal magnitud. Carlos III ­—nacido bajo el nombre de Charles Philip Arthur George Windsor­— se convirtió en hijo de una reina a la edad de cuatro años y, desde entonces, en su vida ha estado presente el deber de ser el futuro gobernante de Reino Unido. Un cargo que ocupará a los 74 años.

Pero además de sus obligaciones reales, a lo largo de estos años como príncipe, Carlos III ha ido elaborando una marcada personalidad con gustos y aficiones muy características. Es presidente de numerosas organizaciones benéficas, abanderado del ecologismo y, también, administrador de las propiedades del Ducado de Cornualles, institución que se estableció en el año 1337 para proporcionar un modo de vida al heredero. Y es precisamente ahí donde Carlos III está llevando a cabo uno de sus proyectos más “extravagantes” como dirían sus disidentes: el poblado de Poundbury.

Inicios de Poundbury

Los inicios de Poundbury se remontan a 1984. No fue entonces cuando el ahora monarca empezó a idear su ciudad ideal, sino cuando, delante del Instituto de Arquitectos Británicos, expresó su opinión sobre la nueva arquitectura que reinaba en la capital de Reino Unido. Para Carlos III, los nuevos rascacielos eran como “muñones de cristal” y la propuesta que se hizo para ampliar la Galería Nacional de Londres un “grano monstruoso en la cara de un amigo muy querido y muy elegante”.

Edificios de Londres.

Carlos III, amante de la ecología, lo sostenible y de preservar el medioambiente, no compartía en qué se estaba convirtiendo Londres y decidió crear su propia urbe aprovechando su potestad sobre el Ducado de Cornualles. Aunque antes de pasar a la acción, lo dejó plasmado en un libro que escribió en esta misma década de los 80, titulado ‘A Vision of Britain’ (Una visión de Gran Bretaña).

En el libro, Carlos III visionaba las ciudades modernas como “comunidades en lugar de ciudades dormitorio”. Quería que se utilizaran para dormir, pero que tuvieran servicios y ocio para residentes. Otro de sus puntos fuertes era evitar que los residentes utilizaran tanto los vehículos y, al final, crear una especie de remanso de paz a tan solo unas horas de la gran ciudad.

Ciudad “clásica” construida en la época moderna

En 1988 el proyecto de lo que sería Poundbury ya estaba en marcha, de la mano del arquitecto Leon Krier. Unos años más tarde, en 1993, comenzaron a hacerse las primeras obras de la ciudad que, a día de hoy, sigue sin estar terminada. Se prevé que el año en el que Poundbury esté completo sea 2026.

El lugar escogido se encuentra en el condado de Dorset, a poco más de dos horas y media del centro de Londres. Y lo que parece más “extraño” a todos aquellos que lo visitan, es lo peculiar del lugar.

Con casas de corte clásico en lugar de los grandes rascacielos que llenan la gran urbe, se pretende dar prioridad a los peatones, con amplias zonas para caminar y dejando los vehículos relegados en una parte trasera, sin tanta visibilidad como tienen en los garajes delanteros de las casas londinenses.

En Poundbury reina el estilo arquitectónico que prefiere el actual monarca y las normas son muy estrictas para no romperlo. De hecho, todos aquellos que pretenden mudarse allí tienen que firmar documentos aceptándolas todas ellas.

Poundbury.

Algunas de estas peculiares normas es que sus habitantes no pueden cambiar las fachadas de los edificios —ni siquiera cambiando de color una ventana o para indicar dónde se encuentra una tienda—y tampoco pueden instalar antenas parabólicas. Y aunque no es una norma, Poundbury también se caracteriza por no tener señales de tráfico.

Una ciudad pensada para peatones en la que reinan los vehículos

La escasez de señales de tráfico tenía en un principio como objetivo que los propios conductores se adaptasen a las calles —llenas de obstáculos y con escasez de rectas— para que los peatones no sufrieran daños. No obstante, según informan desde BBC Mundo, ha sido uno de los mayores problemas de la ciudad.

A pesar de todo, desde el citado medio destacan que los residentes de Poundbury se muestran encantados con su vida en la ciudad diseñada por el monarca. Mientras tanto, aquellos que la observan desde fuera se muestran escépticos, calificándola de ciudad “utópica”.

Lo cierto es que, por ironías del destino, según aquellos que han podido visitarla, en la ciudad en la que deberían predominar los peatones, los protagonistas son los vehículos, en los que sus residentes se desplazan a poblaciones vecinas para trabajar, aunque en Poundbury hay pequeñas tiendas y fábricas que dan trabajo a sus residentes.

Por el momento, son más de 2.500 personas las que han decidido darle una oportunidad a este pequeño “experimento” de Carlos III por crear la ciudad de sus sueños, a pesar del elevado coste de las viviendas, que ronda el medio millón de libras. Se espera que para cuando el proyecto finalice, en 2026, sean más de 5.000.

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