18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los carteles publicitarios imitan los de la organización SOS Desaparecidos y dañan la sensibilidad de los familiares que sufren estas pérdidas

La plataforma de viajes Destinia hace publicidad aprovechando la desgracia de las personas desaparecidas

Destinia usa los carteles de SOS Desaparecidos para captar clientes
Destinia usa los carteles de SOS Desaparecidos para captar clientes
La plataforma de viajes Destinia se aprovecha de la desgracia de las personas desaparecidas para hacer publicidad y vender sus productos. Las calles del centro de Madrid han aparecido esta semana empapeladas con carteles publicitarios que recuerdan a los de la organización SOS Desaparecidos. Un recurso desagradable y facilón para vender viajes turísticos que ha herido la sensibilidad de quienes sufren el drama de la desaparición de un familiar. Aprovechar la desgracia ajena para hacer negocio.

Esta semana, los viandantes en Madrid han quedado sorprendidos por unos carteles que han llamado su atención. Grandes posters pegados sobre el mobiliario urbano en los que destaca una foto grande de una persona sobre la que un rótulo asegura que ha desaparecido. Si se continúa leyendo, se comprueba unas líneas más abajo rápidamente que se trata del anuncio de una plataforma de viajes, una de las más conocidas y utilizadas por los turistas de España y otros países.

Logo de la empresa anunciante del polémico cartel publicitario. 

El impacto al ver el cartel es evidente y atrae la atención porque su aspecto y grafía recuerdan demasiado, imitan, de hecho, a los conocidos carteles de la organización SOS desaparecidos. Carteles que se difunden de inmediato apenas se denuncia  la desaparición de una persona. Un problema que sucede a menudo, por desgracia, y que últimamente está demasiado presente entre la sociedad. Actualmente, hay al menos contabilizadas y activas unas 12.330 personas desaparecidas, según los datos de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar (PDyRH), cuyo último informe data del 31 de diciembre de 2018. 

La campaña publicitaria de la web Destinia.com ha aprovechado descaradamente el recuerdo y familiaridad que la sociedad española tiene con ese tipo de cartelería y diseño para vender sus productos: viajes y paquetes de viajes turísticos. Como poco, la gente dirige rápidamente su mirada hacia el cartel debido a que el aspecto general, colores utilizados y grafía, a simple vista, retrotraen a los reconocidos carteles de SOS Desparecidos.

Preguntados por elcierredigital.com, desde la plataforma de viajes aseguran que los carteles son producto de una especie de concurso de ideas para campañas de marketing y que fue lanzada a las calles de Madrid el pasado 27 de septiembre.   

Uno de los auténticos anuncios de SOS Desaparecidos que siguen vigentes porque la persona no ha aparecido. 

En publicidad ya se sabe que recurrir a los instintos humanos más básicos para realizar anuncios o campañas es lo más fácil y rápido para obtener éxito en el producto lanzado. El miedo, el sexo con el cuerpo de la mujer, en especial, es a menudo empleado en numerosos spots publicitarios para atraer clientes rápidamente. Es lo fácil, barato y fructífero para los anunciantes. No requiere de inteligencia alguna. Nada como un cuerpo de una mujer en pose denigrante u ofensiva  para que todos hablen de tu campaña y de tu marca. Aunque sea retirada después o prohibida, el anunciante logra repercusión mediática y beneficios. Ha sucedido recientemente con una empresa de transportes por carretera, por ejemplo.

Pero volviendo a Destinia.com, ¿podríamos estar ante un caso de publicidad sin ética alguna? Aprovecharse de los tristes sucesos que casi a diario agitan la actualidad y que suponen la tragedia de muchas familias cuyas víctimas pueden no llegar a aparecer nunca podría ser, como poco, tildada de falta de sensibilidad y de falta de escrúpulos.  Utilizar estos dramas humanos para hacer campañas de marketing y publicidad suele ser cuestionado por los propios comités de ética y organismo autorreguladores de los gremios  o sectores correspondientes.  De hecho, hay numerosos casos de anuncios y campañas que han sido retiradas tras denuncias de consumidores o asociaciones y colectivos ciudadanos. En otros casos, son los propios clientes los que rechazan esos anuncios por haber sobrepasado ciertos límites.

Este anuncio de la marca FES de vaqueros de Chile fue prohibido en ese país por "promover la violencia". 

Otro anuncio que fue rechazado fue el de la Fundación contra el Cáncer de Mama de Estados Unidos, The Breast Cancer Fund. Fue rechazado por resultar “demasiado impactante para el público”. El anuncio quería llamar la atención sobre la falta de acción contra el cáncer de mama. 

Este impactante anuncio de las baterías Energizer fue rechazado en Chile por el propio cliente. 

Uno de los anuncios de las bolsas y mochilas de la marca Eastpak fue retirada y prohibida en Francia por su "violencia explícita". 

Varios de los anuncios de la famosa serie “Six Feet Under” (A dos metros bajo tierra) de la cadena HBO, fueron prohibidos en el Reino Unido por “resultar ofensivos y espeluznantes”.

También el  Servicio de Sanidad Público británico (NHS) tuvo que retirar esta publicidad lanzada contra el tabaco por “asustar y angustiar a los niños”.  

En 2018, Destinia.com ocupaba el cuarto puesto entre las más elegidas por los consumidores de paquetes de viajes turísticos como más fiables, según un estudio realizado por la OCU a 18.567 viajeros de Bélgica, España, Italia y Portugal. 

A veces las marcas quieren destacar y e impactar en el  competitivo mercado para quedar grabadas en el imaginario colectivo. Sin embargo,  los métodos no son siempre los más adecuados ni éticos.  ¿Necesitaba Destinia.com herir la sensibilidad de víctimas de desgraciadas desapariciones? ¿Podrían haber jugado con otro concepto menos polémico y doloroso? Trivializar y jugar con el dolor ajeno es un recurso fácil y que no necesita ni demasiado esfuerzo ni inteligencia. Sólo poco escrúpulos. También en publicidad, un sector donde el dinero corre abundantemente.

Empresas como Destinia.com deberían volver a leer el código ético que ofrece AUTOCONTROL, el organismo independiente de autorregulación de la industria publicitaria en España.

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