16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Una nueva investigación ha dado a conocer que estos escualos se acercan cada vez más a la orilla y se sienten cómodos con la actividad humana

Alerta por la presencia de tiburones cerca de las playas: Incremento de ataques en el último año

/ Tiburón blanco.
/ Tiburón blanco.
Un nuevo estudio dirigido por científicos de la Escuela Rosentiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami ha logrado resultados que demuestran que los tiburones toro, la nodriza y el martillo se aproximan cada vez más a las orillas de las playas y no se incomodan con los sonidos provocados por los seres humanos. Este comportamiento ha provocado un aumento de los ataques a humanos.

El tiburón es un depredador muy temido por la especie humana. Está considerado como uno de los animales más peligrosos del océano aunque, por norma general, se le considera como “inofensivo” en cuanto a las personas. Sin embargo, su tamaño y sus características aterradoras, no mejoran su imagen de letal.

Una investigación llevada a cabo por la Escuela Rosentiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami ha dejado pruebas de que los tiburones toro, la nodriza y el martillo tienden a acercarse a las costas. Neil Hammerschlag, director del Programa de Investigación y Conservación de la Universidad de Miami y autor principal del estudio, explicó: "Nos sorprendió descubrir que los tiburones que rastreamos parecían no inmutarse ante los sonidos y las luces urbanas, a menudo cerca de la orilla, sin importar la hora del día".

Antes de realizar el trabajo pensaban que los datos confirmarían que los tiburones no podían estar próximos a la zona donde los humanos se bañan, pero el resultado ha sido otro. Con la información que recogieron han confirmado que ninguno de los tiburones que han participado en el estudio hizo ascos a la actividad humana, al contrario, su comportamiento fue normal.

Tiburón tigre. 

En cuanto a cómo les afecta esta cercanía a ellos, Hammerschlag afirmó: "Al pasar tanto tiempo cerca de la costa, los tiburones corren el riesgo de exponerse a contaminantes tóxicos y a la pesca, lo que podría afectar a su salud y a sus tasas de supervivencia". Es decir, tanto para las personas como para los propios tiburones, esta "confianza" es desfavorable.

Ataque de tiburones 

Durante 2021 se incrementaron los ataques de tiburones a humanos. Los datos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón del Museo de Historia Natural de Florida indican que el año pasado se contabilizaron un total de 73 mordeduras y nueve muertes, 21 más que el año anterior, la mayoría de ellas en Estados Unidos, donde tuvieron lugar el 64% de todos los casos mundiales.

Aunque son pocas las personas atacadas, en la sociedad se sigue etiquetando al tiburón como un depredador muy peligroso. No obstante, el número de fallecidos por ahogamiento es superior.

Gádor Muntaner, oceanógrafa especializada en tiburones y storyteller de la revista ‘National Geographic España’, declaró: “Al contrario de lo que podríamos pensar, los ataques de tiburones son una rareza. Por ejemplo, los perros matan a unas 35.000 personas al año, muchísimo más que los escualos”.

Fin al mito del tiburón

De las 500 especies de tiburón que existen, solo con 30 existe alguna posibilidad de ser atacado y, de estos, tan solo 12 pueden considerarse peligrosos. Es decir, un 6% de los tiburones pueden ser, en caso extremo, temidos en el mar. El tiburón blanco, el tiburón toro y el tiburón tigre son los tres más agresivos.

Muntaner detalla: "Siempre han sido esas especies las que peor fama han tenido… pero la razón no es que sean más peligrosos como tal, sino que coincidimos más a menudo con ellos. Se trata de especies que se acercan a la costa para alimentarse (a diferencia de otras, que son de hábitos más pelágicos) y, por tanto, coexistimos más con ellas que con otras. Además, usan esas zonas para alimentarse (justo las áreas dónde nosotros hacemos actividades de ocio), las probabilidades de accidente aumentan".

Gádor Muntaner observa un tiburón. 

“No hay animales peligrosos, sino más bien situaciones peligrosas. Nadar entre tiburones, de por sí, no tiene por qué ser arriesgado, excepto si nos encontramos en su área de alimentación en las horas que dedican a esta actividad, por ejemplo, durante el amanecer o en el ocaso. En esos casos, aumentan considerablemente las probabilidades de que ocurra un accidente, aunque aún en esas condiciones, sigue siendo estadísticamente muy difícil que suceda”, afirma la especialista.

La razón del miedo 

Los seres humanos no formamos parte de la dieta del tiburón, ni tampoco tienen la capacidad de oler la sangre a tanta distancia como se muestra en las películas. “La sangre humana no les atrae como sí lo hace la de pescado. Es posible que en un caso de sangrado muy abundante se acercasen a curiosear, pero desde luego no con la menstruación de una mujer, por ejemplo, como muchos piensan. Además, también tienen papilas gustativas con las que diferencian sabores y eligen lo que les gusta”, apunta Muntaner.

En la sociedad hay un miedo aterrador hacia los tiburones porque en los medios de comunicación y en el cine se traslada una imagen errónea. "Los tiburones no son agresivos por naturaleza, por lo tanto, se merecen un respeto como seres vivos del océano", concluye.

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