29 de junio de 2022
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FIN DE SEMANA

Cientos de extranjeros recorren la ribera del río Tajo en busca de la silvestre 'amapola blanca', planta que ya ha matado con su jugo a dos personas

La 'flor del opio', productora letal de morfina: Nuevo reclamo turístico en pueblos de España

Amapola.
Amapola. / Tanto su fruto como su savia seca contienen alcaloides.
La amapola blanca es una de las plantas más comunes de los cultivos del territorio español. Entre sus pétalos, hay concentradas sustancias de alcaloides, el compuesto químico usado para la producción de la morfina, cocaína, nicotina, etc. Apodada como la 'flor del opio', es el nuevo reclamo turístico de los pueblos de España. Cientos de viajeros europeos buscan la planta silvestre en los campos de la ribera del río Tajo, aunque su jugo letal ya ha acabado con la vida de dos personas.

Karl Marx, principal autor del marxismo dialéctico, empleaba la expresión “el opio del pueblo” para aludir al efecto “aliviador” y “sedante” que ejercía la religión en la población a través de la cual se tenía controlado al pueblo. Se trata de una analogía con lo que ha sido la verdadera droga sedante a lo largo de la historia de la humanidad, el opio.

Actualmente, los cultivos de opio, que provienen de la planta de la amapola blanca, se extienden en zonas concretas de distintas regiones de nuestro país, situando a España como uno de los mayores productores de morfina del mundo, con un total de 113 toneladas anuales de opio.

Su búsqueda se ha convertido en un reclamo turístico de los pueblos de España, ya que son numerosos los turistas de diferentes partes de Europa que recorren los 528 cultivos legales de amapolas blancas que florecen en primavera y que suponen una extensión de 11.000 hectáreas en toda España –según cifras recogidas por el Ministerio de Sanidad–.  

Según el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de Naciones Unidas, nuestro país triplicó en 2019 la producción y distribución de opiáceos ricos en morfina tras aumentar un 589% la superficie cosechada con adormidera, la amapola.

Durante estos meses, cientos de viajeros europeos se recorren la ribera del río Tajo en busca de la amapola blanca, la planta silvestre que ya ha provocado la muerte de dos personas con su letal jugo.

Cultivo del opio.

De esta planta, llamada adormidera (papaver somniferum), se obtienen los alcaloides de la morfina, heroína, codeína y tebaína, cuyo uso va destinado fundamentalmente a la composición de analgésicos que tratan los dolores, aunque también se utiliza para medicamentos supresores de la tos, la obesidad, adicciones o trastornos digestivos. 

Pero no todo lo producido se destina necesariamente para un uso médico. Las semillas de la adormidera también se destinan en la elaboración de algunos dulces o en la producción de aceite industrial.

La flor del opio, el “veneno negro”

El opinio proviene de la adormidera, la planta de la amapola. Se trata de una de las plantas más antiguas y conocidas del mundo, con multitud de propiedades curativas, usadas en la gastronomía o incluso en ritos sagrados. El opio ha sido utilizado por sumerios, asirios, egipcios, griegos, romanos, chinos y en la antigua Grecia, donde esta planta se vinculaba con Deméter, la diosa de la agricultura.

La adormidera es una planta anual que empieza a dar sus frutos entre los meses de las estaciones de otoño y primavera, y perdura hasta el verano siguiente. La producción de esta planta varía según su especie, clima, condiciones del cultivo, etc. Los científicos apuntan que su origen se remonta a la Península Ibérica, donde se han encontrado hallazgos de su antecesora, la amapola silvestre. 

El opio, por tanto, forma parte de las farmacopeas más antiguas del mundo. Desde las civilizaciones egipcias o el Imperio Romano, se ha usado como analgésico para mitigar el dolor, como ayuda a los problemas intestinales, o incluso como sedante para dormir a los bebés. Su uso ha sido tan común en diferentes regiones del mundo que su comercialización llegó a provocar conflictos entre Inglaterra y China para hacerse con su control.

Su toxicidad es extremadamente peligrosa, ya que la inhalación de ingredientes de este alcaloide puede provocar vértigos, vómitos, somnolencia, dificultades en el sistema nervioso central, llegar a un estado de coma o incluso a la muerte. Aunque en España existen cultivos legales de esta planta, su venta al público y comercialización es completamente ilegal, por los efectos dañinos de su composición, siendo un peligro para la salud pública.

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