19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

También los exiliados del régimen de Maduro buscan en nuestro país en lugar para emprender una nueva vida lejos de la crítica situación política

Mientras un tribunal caraqueño ordena arrestar a Leopoldo López, empresarios venezolanos hacen negocio en España

Leopoldo López.
Leopoldo López.
Mientras un tribunal de Caracas piden la detención de Leopoldo López, que se refugia en la Embajada Española en la capital de Venezuela, los empresarios que se han forrado con el chavismo encuentran en España un puerto seguro para sus negocios. También los exiliados del régimen de Maduro buscan en nuestro país en lugar para emprender una nueva vida lejos de la crítica situación política y económica del país caribeño.

Un tribunal caraqueño ha ordenado este jueves capturar al opositor venezolano Leopoldo López, quien se encuentra en la residencia del embajador español, Jesús Silva, después de haber sido liberado este martes por un grupo de militares y funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que se habían unido al jefe del Parlamento, Juan Guaidó, reconocido por 54 países como presidente interino.

Sobre su estancia en la embajada española, el ministro español de Exteriores en funciones, Josep Borrell, ha afirmado que el opositor se encuentra como "huésped" en la residencia de la embajada de España en Venezuela y "no está como asilado" hasta que se aclaren "los pasos a seguir". "De acuerdo con la legislación española, las demandas de asilo se tienen que producir en territorio español, por lo tanto, el señor López no está como asilado, está simplemente como un huésped de la embajada hasta que se aclaren cuáles son los pasos a seguir", dijo Borrell en Ammán, donde se encuentra de visita.

Mientras tanto, el dinero venezolano busca en España un puerto seguro. Madrid se ha convertido en la nueva Caracas. Al igual que Miami se convirtió en una nueva extensión de La Habana en el exilio, los venezolanos que se huyen de la asfixia política y económica del gobierno de Maduro han elegido España para seguir haciendo negocios e invertir su dinero. Nuestro país le proporciona la seguridad jurídica que Venezuela les niega. Ya han comprado más de 7.000 viviendas en el madrileño barrio de Salamanca, para rehabilitarlas y venderlas después como viviendas de lujo.

En julio de 2017 ya eran 73.000 los venezolanos residentes en España, aunque en enero de 2018, último dato disponible, el Instituto Nacional de Estadística (INE) censó a 95.000 mil venezolanos en toda España, de los cuales aproximadamente la mitad han adquirido la ciudadanía española y el resto reside con visado.

El centro comercial Sambil, de la familia Cohen, abrió en marzo de 2017. 

A finales de 2015 eran 44.000 mil, pero en diciembre de 2016 ya eran 50.000. Desde la llegada de Nicolás Maduro al poder la colonia venezolana en España va creciendo y con ellos llegan trabajadores, empresarios, intelectuales y grandes fortunas que están abandonando el país conforme las condiciones de vida se van deteriorando.

Carlos Cervera, abogado especialista en tramitar visados a venezolanos que llegan a España explica que “han aumentado las visas por emprendimiento, las visas doradas por inversión”. En Venezuela ya eran conocidos empresarios y algunos conservan todavía parte de sus negocios allí, pero la mayoría ha sacado el dinero de Venezuela buscando evitar la hiperinflación –de la que no existen cifras oficiales- y la devaluación de su moneda nacional. Al principio buscaron refugio en el dólar, pero el Estado venezolano controla todas esas operaciones, las regula y las restringe. España, sin embargo, les ha ofrecido garantías, sobre todo después de la Ley de Emprendedores aprobada por el gobierno de Rajoy en 2013 y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que no les ofrece seguridad ni facilidades para invertir.

Enriquecidos gracias al bolivarianismo

En contraste con la situación de las empresas extranjeras que operan o han operado en Venezuela, se encuentran los negocios que muchos de los ‘bolichicos’ enriquecidos mediante el amparo del chavismo, y con el apoyo de Nicolás Maduro, han creado en España. Se trata de “la nueva camada de ricos en los tiempos chavistas”, a los que bautizó así el periodista Juan Carlos Zapata en el año 2010.

Ejemplo de esta generación es Luis Alfredo Campos Cabello, primo de Diosdado Cabello, el número dos de Nicolás Maduro. Hoy, es administrador de la empresa "Inversiones, Oportunidades y Negocios S.L.", dedicada al “comercio al por menor de combustible para la automoción en establecimientos especializados”. Posee concretamente una Estación de Servicio en el Polígono Industrial de Alcobendas, bajo el amparo de carburantes de Repsol.

La lista de los ‘bolichicos’ que han visto fructificar sus negocios fuera de las fronteras del país caribeño, y en especial en España, es alargada; como también lo es la de venezolanos relacionados con el chavismo que se han visto envueltos en problemas judiciales por delitos económicos en nuestro país.

Nervis Villalobos. 

Uno de los casos más flagrantes es el de Nervis Villalobos, el que fuera viceministro de Energía Eléctrica del Gobierno de Hugo Chávez entre 2001 y 2006, detenido el pasado octubre en el marco de una operación contra el blanqueo de capitales.

Pero no es la primera vez que el político chavista ha tenido problemas con la justicia, pues en octubre de 2017 ingresó en la cárcel de Soto del Real (Madrid) tras una petición de extradición de Estados Unidos. Finalmente, ésta no se produjo, pero se mantuvo en la prisión madrileña hasta el pasado 24 de septiembre.

Se le imputaba un supuesto delito de blanqueo por la recepción de siete millones de dólares desde Miami. Este caso es conocido en Estados Unidos y Venezuela como “Money Flight” y se centra en una trama que habría ayudado a blanquear más 1.200 millones de dólares obtenidos mediante sobornos a exdirectivos de la empresa púbica Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Villalobos quedó en libertad provisional con cargos con la prohibición de salir de España y la obligación de acudir mensualmente al juzgado, por considerar que el delito que se imputaba no estaba demostrado “con suficiente claridad”. Es uno más de los varios nombre investigados en España por la Justicia ante presuntos casos de blanqueo de capitales procedentes de Venezuela.

Con medio millón de euros obtienes la visa fácilmente

“La visa de emprendimiento sirve si realmente tienes dinero y puedes acreditarlo. Con medio millón de euros que inviertas en un inmueble puedes obtener una visa dorada o visa por inversión si demuestras que vas a hacer negocio, dar trabajo o montar una empresa, y en dos años puedes optar a la nacionalidad española”, apunta Cervera.

Entre los personajes venezolanos más relevantes se encontraría Alfredo Cohen, presidente del Grupo Cohen, que se trasladó con su familia a España en 2012 y en marzo de 2017 inauguró el Centro Comercial Sambil en la localidad madrileña de Leganés, tras invertir 59 millones de euros en su compra y remodelación o Miguel Ángel Capriles, familia del político opositor Henrique Capriles, que compró durante los últimos cinco años varios edificios en zonas nobles de Madrid, como la calle Lagasca, Barquillo o Fernando VI de Madrid, y el popular Patio Maravillas, un edificio municipal, “ocupado” durante años y que compró mediante subasta pública.

Carlos Cervera/ Bernardo Paz

Después la familia Cohen compró un edificio en la calle Don Ramón de la Cruz por 11,5 millones de euros, remodelándolo y construyendo 14 apartamentos de lujo. El desarrollo de la promoción y comercialización corrió a cargo de The Corner Group, una inmobiliaria dirigida por el venezolano Roberto Perri Aristeguieta, que ya intervinó en la remodelación del outlet de Sambil y cuya promotora comercializa ahora mismo nueve edificios en Madrid, en calles como Nuñez de Balboa 86, Francisco de Rojas 2, Castelló 82, Fuencarral 149 e incluso Gran Vía 61.

Sólo en el madrileño barrio de Salamanca, según cálculos de las compañías inmobiliarias, unas 7.000 viviendas de lujo están en manos de dueños venezolanos. Al principio, compraban un lugar donde vivir y autoexiliarse, pero ahora compran inmuebles, los remodelan y vuelen a venderlos o alquilarlos. El pasado año los precios en este barrio subieron un 17 por ciento, colocándose a nivel de 2007, antes de la burbuja inmobiliaria

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