09 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Su anterior dueño Marme Inversiones, al que se la tenía alquilada, está en proceso de liquidación por no poder hacer frente a su endeudamiento

La pésima operación de la Ciudad del Santander: Ana P. Botín busca ahora un comprador y traslada a sus empleados fuera de ella

El Banco Santander sigue siendo un pésimo inquilino de la propia sede que construyó, sigue infrautilizando (y no pagando) parte de sus instalaciones y aprovecha todas las que tiene fuera. El último movimiento trasladar empleados al edificio del Banco Popular en la carretera de Barcelona

Han pasado 14 años de la inauguración del que iba a ser el buque insignia de Banco Santander: la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte (Madrid), el orgullo del difunto Emilio Botín. Las proporciones desde luego asustan, un terreno igual a 160 campos de fútbol, que consume en agua el equivalente a una ciudad de 10.000 habitantes, con un Campo de Golf de 18 hoyos y 683.000 metros cuadrados y edificios de Oficinas de tres alturas que alrededor del edificio principal, el Pereda, el único de cuatro plantas en el que -en lo más alto-, se encontraba el despacho del entonces presidente del Banco Santander.

Pero la “joya” de Emilio Botín demostró pronto que era un capricho muy caro en unos tiempos muy convulsos como era la crisis financiera. No era lo que costó la edificación, sino los enormes gastos que supone su mantenimiento. Un edificio pequeño puede ser estéticamente bello, dentro de un entorno natural, pero lo que es seguro es que su coste de mantenimiento por metro cuadrado es desorbitado. Por todo ello, tan sólo cuatro años más tarde, en 2008, Banco Santander la vendió a Marme Inversiones, un consorcio liderado por el Grupo inmobiliario británico Propinvest, por 1.900 millones de euros a cambio de un contrato de alquiler de 40 años, por el que paga unos 82 millones de euros anuales, tras el cual el Banco puede recomprar el enclave. Pero ese contrato tenía truco.

Cuando el inquilino tiene el control

Tan solo seis años después de esta compra, en el 2014, Marme Inversiones entró en concurso de acreedores ante su incapacidad para hacer frente al crédito de 1.575 millones con el que financió la compra. ¿Cuál fue la razón de esta quiebra? Sencillamente, el Banco Santander no es el mejor de los inquilinos. El pago del alquiler tenía un componente fijo, pero otro por ocupación real y, la entidad que ahora preside Ana Patricia Botín, ha preferido tener edificios vacíos y pagar menos alquiler en la Ciudad Financiera mientras que arrendaba Oficinas, hacía edificios nuevos junto a la Ciudad Financiera pero fuera de ella, como hizo con sus filiales informáticas o aprovechaba todos los que tenía fuera.

El primer paso ocurrió con la integración de Banesto. Con nulas posibilidades de conseguir la recalificación de unos terrenos de enorme valor económico junto a la calle Arturo Soria, una de las zonas más caras de Madrid, la consigna fue y es aprovechar al máximo el metro cuadrado de unos edificios que son de su entera propiedad. Pero este movimiento es pequeño con respecto a lo que va a ocurrir en este último trimestre.

Traslado masivo a los edificios del Banco Popular

El Banco Santander ha iniciado el último trimestre del año con un importante cambio de sedes que afectan a los más de 7.000 trabajadores, buena parte de estos hasta ahora ocupan las oficinas de la entidad financiera en la conocida como Ciudad del Santander situada en la localidad madrileña de Boadilla del Monte. Los inmuebles procedentes del extinto Banco Popular hacen las funciones de nuevas sedes de la entidad que preside Ana Patricia Botín.

El edificio que iba a ser sede del Banco Popular y ahora ocuparán trabajadores del Santander

Aunque parte de este traslado es para amortizar alquileres como el departamento de Tecnología y Operaciones que se trasladan a las oficinas que tenía el Banco Popular en la calle Abelias desde los edificios 4 y 16 del Parque Empresarial la Finca (Pozuelo de Alarcón) que finalizan el contrato de alquiler, muchos lo hacen desde la antigua sede de Banesto y más desde la Ciudad Financiera. No hay que olvidar la enorme capacidad del que iba a ser la oficina de 2.000 empleados del Banco Popular: 123.000 metros cuadrados formado por cuatro módulos de oficinas de cuatro plantas cada uno conectados entre sí por pasarelas.

La mayor perjudicada de esto ha sido la sociedad Marme Inversiones 2007, dueña de la Ciudad del Santander, que va a sacar a subasta su gran activo, la Ciudad Financiera.

Blackstone es la más interesada en adquirirlos, de hecho es actualmente el mayor socio inmobiliario de la entidad financiera al que ha comprado todo tipo de activos relacionados con suelo y ladrillo. El fondo estadounidense negocia los últimos flecos para presentar una oferta, pero con la enorme duda sobre como convertir esta inversión en rentable cuando está siendo infrautilizada ¿Menor precio de venta? ¿Subida del alquiler? Hay muchas incógnitas sobre la que puede ser una de las mayores operaciones inmobiliarias del 2018 además unos antecedentes poco halagüeños.

 

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