24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Los extranjeros compraron en 2018 hasta 1.592 inmuebles solo en Lisboa, un 67 % más que un año anterior

Brasil apuesta fuerte por Portugal: la buena situación financiera del país hace que sus millonarios compren inmuebles

Lisboa, Portugal
Lisboa, Portugal
Portugal recibe con los brazos abiertos a las grandes fortunas brasileñas. La que fuera colonia lusa en el pasado ya es el segundo país que más invierte en bienes raíces por detrás de Francia en Portugal. La estabilidad del país, la ausencia de delincuencia y los lazos culturales entre ambas naciones facilitan el interés de las fortunas cariocas por invertir en en nuestro país vecino. Los extranjeros compraron en 2018 hasta 1.592 inmuebles solo en Lisboa, un 67 % más que un año anterior.

Portugal sigue viviendo en momento dulce en lo económico. Sin grandes campañas se ha convertido en el país preferido para que los brasileños inviertan en bienes inmuebles. El país americano ya es el segundo después de Francia que más invierte en raíces en el país luso.

El motivo que muchos alegan para esta transformación es la baja fiscalidad portuguesa y que los brasileños ven en el país un lugar seguro frente a la violencia habitual en el país carioca. Además, la situación política de un país europeo siempre genera más confianza que el de la convulsa nación que preside Jail Bolsonaro.

Además, hay que recordar los vínculos que unen a ambos países. Brasil formó parte de la Corona portuguesa durante siglos y la lengua portuguesa es el idioma oficial del país amazónico.

A esto hay que sumar un inesperado actor invitado: se trata del presidente Donald Trump. Los ricos brasileños tenían en Miami su particular paraíso. Sin embargo, la llegada del excéntrico Trump a la Casa Blanca puso es guardia las grandes fortunas cariocas. Por un lado, el presidente estadounidense es percibido como un furibundo antilatino aunque desde su llegaba al poder ha suavizado sus posturas.

A esto hay que sumarle el hecho de la poca fiabilidad que genera la política arancelaria con la que amenaza a otros países y que agravaría inversiones y compras privadas en suelo norteamericano.

oporto

Casas populares de la Ribeira, Oporto

Así las cosas, el Portugal que vive un crecimiento económico sorprendente desde 2015, ha abierto sus puertas a los brasileños con dinero. La situación política del país luso ha influido para este crecimiento económico.  En 2013, cuando el gobierno porugués, entonces dirigido por el conservador Pedro Passos Coelho, "dinamizó dos programas de captación de inversión", el Régimen Fiscal para Residentes No Habituales y el Programa de Autorización de Residencia para Actividades de Inversión. Para muchos este plan económico es cortoplacista y critican que esté enviando al país hacia una situación en el que se genere una burbuja financiera basada en los bienes raíces y el ladrido como ya ocurrió en España antes de la crisis de 2008.

Sin embargo, predicciones agoreras aparte, los números cantan. Los extranjeros compraron en 2018 hasta 1.592 inmuebles solo en Lisboa, un 67 % más que un año anterior. Las transacciones totales en la capital lusa protagonizadas por extranjeros ascendieron ese año a 675,6 millones de euros.

En promedio, estos compradores gastaron 425.500 euros por casa, casi 125.000 euros más de lo que pagaron los lisboetas por la suya. Sin embargo, el dinero siempre se queda en los bolsillos extranjeros.

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