15 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Lo más aconsejable es compaginar tipos de interés, cuota y plazo de pago

Puntos clave para financiar un imprevisto si se tiene nómina o se posee tarjeta de crédito

El consumo, aunque no crece como en los años pasados, se dispara en fechas como Navidad. Aunque el ahorro sube por la incertidumbre económica son muchos los que no tienen dinero para imprevistos y no pueden hacer frente a pequeños problemas económicos.

La última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), muestra que, a pesar del aumento del ahorro casi cuatro de cada diez españoles no pueden afrontar gastos imprevistos.  Las razones son generalmente dos, la primera y más importante, es no tener un fondo de emergencia que pueda cubrir este gasto imprevisto. La segunda, sólo aplicable en algunos casos específicos como percances con el vehículo o en el hogar, por no tener un seguro que cubra estos riesgos o tenerlo contratado con una cobertura insuficiente.

Si no hay forma de hacer frente al gasto, siempre está la opción de financiarlo. Para ello es conveniente sopesar las alternativas que dispone para enfrentarse a este imprevisto de la forma menos costosa posible.

La nómina, una rentable fuente de financiación

Domiciliar la nómina en una entidad financiera, además de proporcionar comodidad, puede conllevar otra serie de beneficios como, por ejemplo, una mayor facilidad y rapidez para conseguir financiación, en caso de ser necesaria.

En primer lugar, tiene la posibilidad de solicitar un anticipo de nómina. A través de este tipo de financiación la entidad en la que tiene domiciliada la nómina le adelantará parte, una o varias nóminas, a cambio de descontar posteriormente el importe anticipado en una vez que se haya ingresado la nómina, en un único pago o varios. Esta modalidad tiene a su favor que le permite obtener rápidamente la suma que necesita, a cambio de un coste bastante reducido. Además, únicamente necesitará como requisito para solicitarlo cierta antigüedad en la domiciliación. El principal inconveniente es, sin embargo, el plazo de devolución, ya que el periodo para reembolsar la cantidad prestada es muy corto.

Se puede ver mejor en un ejemplo. Si necesita 600 euros y solicita un anticipo nómina con una comisión de apertura del 2% y a devolver a 3 meses, devolvería 200 euros mensuales con un pago único al inicio de la operación de 12 euros, en total 620 euros.

Otra opción que permite la domiciliación es acceder a un préstamo nómina. Se trata de un tipo de financiación también de concesión rápida y que generalmente tiene un número de mensualidades determinado como plazo de devolución (de 3 a 5 años suele ser lo habitual).  Al igual que el anticipo nómina, es necesario tener una determinada antigüedad en la domiciliación de la nómina, pero cuenta con la ventaja de ofrecerle un plazo más amplio y unos tipos de interés normalmente más bajos que otros préstamos personales.

Volviendo al ejemplo de 600 euros, si solicita la misma cantidad en un préstamo a 12 meses, con un 6% de interés y la misma comisión de apertura que el anticipo, un 2%. Por esta operación se pagaría además de los 12 euros de comisión de apertura una cuota mensual de 51,64 euros, o lo que es lo mismo devolvería 631,68 euros en total.

Las Tarjetas de crédito: comodidad y flexibilidad

La tarjeta de crédito es una opción muy cómoda y cada día más utilizada. De hecho, tras una caída en los años de la crisis, la recuperación del número de tarjetas de crédito en España ha sido espectacular y ha sumado más de 4 millones de nuevas tarjetas en los últimos 3 años, superando ya un gasto anual de 110.000 millones de euros.

Las tarjetas más recomendables para conseguir financiación son las de pago aplazado conocidas como revolving, especialmente diseñadas para fraccionar una operación y con unos tipos de interés más bajos que la mayoría de las tarjetas de crédito. Generalmente ofrecen, además, la posibilidad de conseguir dinero en efectivo a través de los cajeros automáticos. En este caso, hay que tener en cuenta no sólo el tipo de interés de la operación (que puede ser distinto al que se aplica por una compra), sino también la comisión que se suele cargar en el momento de realizar la operación.

Uno de los principales inconvenientes de estos productos de financiación es su coste, ya que los intereses superan a los de los préstamos. Sin embargo, cuentan con una clara ventaja, la flexibilidad, tanto a la hora de fraccionar el pago como para poder cancelar esta financiación, sin ningún coste adicional, mientras que en la mayoría de los préstamos existe una comisión de cancelación.

Volviendo al ejemplo y si financia una compra de 600 euros con una tarjeta al 1,2% de interés mensual nominal, 15,39% TAE un plazo de 12 meses, devolvería una cuota de 53,99 euros por la que pagaría un total de 647,82 euros.

En todos los casos, es indispensable, controlar el importe, todos sus gastos, no sólo el interés, también las comisiones y siempre procurar devolverlo al menor plazo posible.

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