22 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Desde el día 1 de enero debe conseguir aunar crecimiento económico con una disminución de las desigualdades

Los cuatro retos socioeconómicos a los que debe hacer frente Jair Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil

Jair Bolsonaro afronta el difícil reto de recuperar la maltrecha economía brasileña con un entorno económico global desfavorable
Jair Bolsonaro afronta el difícil reto de recuperar la maltrecha economía brasileña con un entorno económico global desfavorable / Europa Press
El nuevo presidente de Brasil hereda una situación muy compleja. Los gobiernos anteriores no han abordado las reformas necesarias y todo ello en un entorno económico global preocupante para un país netamente exportador.

Jair Bolsonaro ha jurado el cargo como nuevo presidente de la República de Brasil para los próximos cuatro años con un discurso ante el Parlamento, en el que ha prometido liberar a Brasil de tres de sus grandes lacras: "la corrupción, la criminalidad y las amarras ideológicas". Pero este no será su único gran reto, la economía es desde su primer día una de sus grandes prioridades, ya que sin solventar los grandes problemas económicos difícilmente podrá hacer frente a los sociales. Ambos van conexos y la falta de reformas en los años anteriores de recesión le obligan a tomar carta urgente. Más cuando la coyuntura económica global se complica y Brasil, como país netamente exportador, puede verse afectado muy gravemente.

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, fue la representante de España en la toma de posesión (Vídeo)

A la ceremonia de toma de posesión, que se celebró en el hemiciclo del Senado, han asistido los presidentes de Bolivia, Evo Morales (que acaba de firmar un contrato de comercialización de gas natural con cinco estados brasileños); el de chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra; y Uruguay, Tabaré Vázquez. España fue representada por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, no asistiendo ni los Reyes ni el presidente del Gobierno. Pero la ausencia más destacada fue la de su “vecino”, el presidente de Argentina, Mauricio Macri.

La primera medida, subida del salario mínimo

Horas después de su investidura, Bolsonaro ha firmado su primer decreto en el que ha subido el salario mínimo de los trabajadores hasta los 998 reales (unos 225 euros) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61% con respecto al año pasado.

Pero también en clave económica Bolsonaro ha anunciado que impulsará reformas estructurales para sanear las cuentas públicas, cuya maltrecha situación es considerada una de las mayores amenazas para la economía del país y que seguro obligará a reformular el sistema de jubilaciones y pensiones, que actualmente se encuentra en déficit y que puede colapsar en el medio plazo.

Desempleados haciendo cola en Brasil (Archivo)

Esta será sin duda uno de sus retos más complicados por impopular, especialmente si se eleva la edad de jubilación de los 60 a  los 61 años, y se cambia el actual sistema solidario de reparto (como el español) por el de la capitalización individual

"Necesitamos crear un circulo virtuoso en economía que genere confianza y estimule no sólo nuestro mercado sino también el comercio internacional con todos los países y sin amarras ideológicas", agrego.

Cuatro retos económicos y sociales

La política económica del nuevo Gobierno brasileño estará dirigida por Paulo Guedes, un economista formado en la Escuela de Chicago, partidaria del libre mercado pero dentro de un régimen monetario estricto, y al que el presidente ha dado "carta blanca" que tendrá que afrontar el difícil reto no solo de equilibrar las cuentas públicas, también generar empleo y crecimiento económico continuado.

Paulo Guedes llevará las riendas económicas de Brasil (Getty Images)

Junto a el tendrá que abordar cuatro complicados retos que lleven no solo al crecimiento económico, también a disminuir las desigualdades sociales existentes. 

1. Desempleo récord

Uno de los síntomas más preocupantes que señala la salida en falso de la crisis que comenzó en 2014 es su preocupante paro. La tasa de desempleo, que era del 6,9% hace cuatro años, llegó hasta un record del 12,5% en 2017 para descender en este año solo hasta el 11,6%, una cifra que sigue siendo muy alta, especialmente en el paro juvenil (menores de 29 años) que se sitúa prácticamente en el doble, con un 21,8% de desempleo.

A esto se une una economía sumergida que se ha disparado en los últimos años de gobierno del Partido de los Trabajadores, con dos de cada cinco nuevos trabajadores sin contrato de trabajo y una constante desigualdad económica.

2. Frenar la pobreza

En el último año de Dilma Rousseff en el Gobierno el número de pobres aumentó de 52,8 millones a 54,8 millones, el 26,5% de la población. El porcentaje de niños y adolescentes pobres pasó del 42,9% al 43,4%.

Las reformas económicas de Jair Bolsonaro deben centrarse en que esta brecha se vaya estrechando, ya que la conflictividad social y la delincuencia se ha incrementado por culpa de este aumento en la pobreza.

3. Problemas de vivienda

Relacionados con los puntos anteriores, al menos 27 millones de personas vive en una casa sin acceso a algún servicio de saneamiento: desagüe sanitario, abastecimiento de agua y recolección directa o indirecta de basura.

 4. Mejora de la educación

El Plan Nacional de Educación de 2014 de Dilma Rousseff aspiraba a que el 100% de los niños de 4 y 5 años accedieran a este nivel de enseñanza. Solo ha conseguido un avance tímido del 90,2% hasta un 91,3%.

Pero no solo hay un problema de escolarización, también lo hay de desigualdad. Solo el 35,9% de las personas que acabaron la enseñanza media en el sistema público ingresó a la enseñanza superior, frente al 79,2% de los que estudiaron en escuelas privadas.

Esta es la complicada herencia que recibió el día 1 de enero el nuevo presidente de Brasil, muchos y complicados retos, en un entorno muy complejo con tensiones financieras y comerciales a nivel mundial.

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