20 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Carlos Díaz Güell relata en este libro “prohibido” los secretos que acechan a los propietarios de esta gran compañía, enfrentados en los tribunales

‘La historia oculta de El Corte Inglés’: guerras familiares, una herencia envenenada y una crisis con efecto de tsunami

Carlos Díaz Güell con su libro en las manos frente a los Juzgado de Plaza de Castilla.
Carlos Díaz Güell con su libro en las manos frente a los Juzgado de Plaza de Castilla. / Bernardo Paz
Las guerras familiares que están teniendo lugar en El Corte Inglés llegarán a los tribunales, enfrentándose la madre y el tío de Dimas Gimeno contra las hijas de Isidoro Álvarez por su herencia. Es, por ahora, el último capitulo de una historia con visos de culebrón que narra Carlos Díaz Güell en el libro 'La historia oculta de El Corte Inglés' que ha tenido problemas para ver la luz y en el que bucea en el pasado y presente de la compañía.

Carlos Díaz Güell ha publicado un libro valiente sobre la historia de una de las compañías más importantes de la vida económica española. “Ninguna editorial ha apostado por este trabajo. Para mí es una satisfacción verlo publicado. En El Corte Inglés les debe de haber sentado fatal”, asegura el autor a Elcierrdigital.com.

De Asturias a Cuba

Los orígenes de El Corte Inglés hay que buscarlos en Asturias. Allí nace, en una pequeña aldea perteneciente al concejo de Grado, en 1882 César Rodríguez. Su padre tenía vocación comercial e intuyó que su hijo tenía facultades para algo más de lo que su condición social le tenía predestinado. A los 14 años y desde el puerto de Santander, el joven asturiano embarca rumbo a América. Llega a La Habana cuando Cuba aún era colonia española. Un familiar que había emigrado previamente le consigue trabajo en una cantina.

Pronto César Rodríguez encuentra trabajo en La Casa Blanca tienda de tejidos fundada por uno de los muchos asturianos emigrantes. Trabajando en este negocio estalla la Guerra de Cuba, el proceso de Independencia de la isla que acabó enfrentando a España con Estados Unidos. Al acabar la contienda, César pasa a trabajar como ‘cañonero’, algo así como chico para recados, en los almacenes El Encanto. Durante años escalaría posiciones en este negocio.

No se entiende la historia de El Corte Inglés sin conocer los almacenes El Encanto. Su idea de comercio despersonalizado, de eliminar los mostradores como barrera entre cliente y dependiente, las rebajas o el hecho de convertir el centro comercial en un lugar que visitar sin tener la necesidad de comprar nada, se trasladaría a El Corte Inglés. También el famoso eslogan de “Ya es primavera en El Corte Inglés” fue usado primero en los almacenes cubanos. “La gran historia de esta empresa es el mérito de un chaval de 14 años que cruza el mundo y se le ocurre este invento y de ahí a acabar en manos de las hijas de la señora que servía paellas en El Riscal. Es dramático”, asegura Díaz Güell.

Carlos Díaz Güell con su libro / Bernardo Paz. 

Tras el crack del 29, Rodríguez abandona El Encanto y se dedica a negocios de inversión. En esa época ya ha llegado a Cuba su sobrino Ramón Areces que se convertiría en su heredero andando el tiempo. Areces no tiene suerte en los negocios y se vuelve a España mientras su tío decide invertir de nuevo en unos grandes almacenes. Los almacenes Ultra.

Y nace El Corte Inglés

En 1934 comienza la historia real de El Corte Inglés cuando pagó por el traspaso de la sastrería que llevaba ese nombre. Su representante en esta operación era su sobrino Ramón. El Corte Inglés se instaló en la planta baja del recién creado Galerías Preciados, fundado por un primo de César llamado Pepín Fernández, en pleno centro de Madrid entre la calle Carmen y la calle Preciados.

En 1940 se constituye El Corte Inglés como Sociedad Limitada. En 1942 y 1953 se hacen ampliaciones de capital manteniéndose siempre César como accionista mayoritario y presidente de la compañía. En 1949, junto a Ramón, crea Induyco para suministrar a los centros de la mercancía necesaria. “César se mantenía desde Cuba en la presidencia de la compañía porque no se fiaba del todo de Ramón Areces. Quería que se foguease hasta llegar a la presidencia. Es algo que luego se ha repetido en toda la saga asturiana de los presidentes” asevera Carlos Díaz Güell en su libro.

En 1960, un año después del triunfo de la revolución castrista, César Rodríguez vuelve a España para instalarse definitivamente. Seis años después, en enero de 1966, fallece dejando como presidente y heredero a Ramón Areces.

La etapa Areces

La etapa de Areces, siguiendo las enseñanzas de su tío, es la de mayor expansión de la historia de la compañía. Cuando accede a la presidencia solo hay dos centros en el país. Uno en Madrid y otro en Barcelona. Paulatinamente abrirá nuevos en otras ciudades de España: Bilbao en 1969 o Murcia en 1973.

Carlos Díaz Güell / Bernardo Paz 

En 1980 creó la cadena de supermercados Hipercor, también Viajes El Corte Inglés que se convierte en uno de los negocios más fructíferos. También se adentraría en el mundo de las aseguradoras.

Para controlar la compañía, crea en 1976 la Fundación Ramón Areces que de facto controla más del 37% de las acciones de la empresa.

El mérito de Ramón Areces está en que todo esto lo consiguió mediante la autofinanciación y sin endeudarse. Fuera de El Corte Inglés, el asturiano solo intervino en Fomento de Construcciones y Contratas como apoyo de las hermanas Koplowitz a quien conoció siendo unas niñas gracias a su especial relación con Esther Romero, madre de las niñas.

“La historia se repite. Al no tener hijos, es un sobrino quien hereda la presidencia de la compañía. Isidoro Álvarez pasa a ocupar la presidencia de los almacenes en 1989. Con él sigue la expansión de la empresa, pero también a la larga rompe una tradición en la casa, la de no endeudarse. Esta ha sido su herencia negra” confirma Díaz Güell.

El problema del endeudamiento

El principal problema de El Corte Inglés es el endeudamiento. Ni la entrada de Qatar en el capital, ni las continuas emisiones de bonos o acuerdos de refinanciación solventan una situación delicada. Aunque en los últimos resultados presentados para el ejercicio 2018 (cierra el año fiscal el 31 de agosto), que reflejaba que la deuda había descendido en 347 millones, suponía aún 3.652 millones de euros. Comparado con su EBITDA (ingresos antes de amortizaciones e impuestos) de 335 millones supone una proporción de casi once veces más.

Marta Álvarez y Cristina Álvarez junto a su primo Dimas Gimeno

Esta deuda tiene un rating por parte de Standard & Poor's y Fitch de BB y Moody's la calificó como Ba1. Aunque, a diferencia de lo publicado, no es considerado bono basura, es un bono de grado, una inversión de riesgo moderado y supone que el coste en intereses es más que significativo y una prioridad importante. La cuestión  es cómo reducir la deuda cuando el resultado económico es insuficiente y además las perspectivas no son positivas.

Una herencia envenenada

La sucesión de Isidoro Álvarez fue especialmente complicada. Cumpliendo la tradición familiar le sucedió un sobrino, Dimas Gimeno. Durante cuatro años presidió la compañía en un ambiente hostil de enfrentamiento por el control del centro comercial español por antonomasia.

Las principales trabas de Gimeno en sus años al frente de la empresa llegaron por unas primas sobrevenidas: las hijas de María José Guil, viuda de Álvarez. Isidoro conoció a su mujer en el mítico local nocturno El Riscal. Un lugar de la vida más bohemia y canalla del Madrid del franquismo. María José se casó con al Alfonso Rey, dueño del local. Con él tuvo a sus dos hijas: Carmen y Cristina. Las dos hijas fueron adoptadas en 2004 por Isidoro doce años después de su boda secreta con María José, que nunca fue aceptada por Ramón Areces.

Isidoro Álvarez. 

Sobre éstas adopciones existen dudas, al igual que sobre el testamento de Álvarez. Un enfrentamiento familiar que ha llegado en un momento complicado para la empresa. "La ley exige para la adopción de mayores de edad que la persona que las adopte haya vivido al menos una año ante de que los adoptados cumplieran 14. No se cumple en el caso de las hijas de María José. Nadie le dio importancia pero cuando empezaron las guerras internas una de la grandes bazas era, y sigue siendo, evitar que las hijas de María José lleven el apellido", afirma García Güell.

Tan enconadas están las posiciones que incluso la madre y el tío de Dimas Gimeno y las hijastras de Isidoro Álvarez se verán las caras en los tribunales. En concreto, será 21 de marzo en el juzgado de lo mercantil número 7 de Madrid por la demanda de los primeros contra las segundas por la herencia del empresario. Es este otro punto principal de la batalla familiar: saber si es las últimas voluntades del empresario se han cumplido realmente o no en función de su testamento.

Más allá de la guerra por el poder interno la empresa que fue representante del cambio en la forma de consumir en España, se encuentra ahora en una encrucijada ante el triunfo del comercio online en el que otras plataformas llevan años de ventajas.

Comercio online: No solo es Amazon, es su propio servicio

El Corte Inglés partía hace dos décadas con una posición privilegiada si hubiera querido liderar el comercio electrónico en España. Pero Isidoro Álvarez no quiso apostar (como tampoco por su internacionalización) y cuando lo ha intentado lo ha hecho tarde y mal. Hasta hace unos pocos años, comprar online por El Corte Inglés era una aventura. Podías hacer un pedido y su sistema de control de stock era tan caótico que a las pocas horas o días podías recibir un mensaje informando de que el producto que habías comprado no estaba disponible. Si tenías suerte y te enviaban el producto, el tiempo de espera, raramente podía ser inferior a dos semanas.

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