28 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La errática gestión de Álvarez Pallete al frente de la compañía de telecomunicaciones preocupa al banco, su accionista de referencia

CaixaBank elige a Repsol en su proceso de desinversión para no perjudicar a Telefónica aún perdiendo 450 millones de euros

La salida de CaixaBank de Repsol, obligado por las exigencias del Banco Central Europeo de reforzar el capital de los bancos, muestra las debilidades de Telefónica, que será, de momento, la única gran participación de la entidad financiera

El consejo de administración de CaixaBank acordó ayer desprenderse de toda la participación que la entidad ostenta en Repsol, representativa del 9,36% del capital social de la energética, mediante un programa de ventas que se ejecutará en su totalidad antes de que concluya el primer trimestre de 2019.

El proceso de venta se articulará, por un lado, mediante la liquidación anticipada de los dos contratos de permuta de renta variable existentes (equity swap, un producto derivado) representativos del 4,61% de la participación de CaixaBank en Repsol y, por otro lado, la entidad comenzará inmediatamente un programa de ventas para el restante 4,75%, con el objetivo de finalizarlo antes del primer trimestre de 2019. Las ventas se limitarán diariamente a un máximo del 15% del volumen negociado en el día, para no afectar al precio de la acción.

Obligado a desinvertir

La decisión pone fin a una histórica participación de CaixaBank en Repsol que comenzó hace 26 años, en 1996, donde siempre jugó un papel estratégico. La participación llegó al alcanzar el 15% y la presencia y el criterio de Isidre Fainé en el Consejo de Administración fueron claves en las guerras de poder, como por ejemplo, en la que se libró al principio de esta década con Sacyr

Pero la situación ha cambiado. Tras la crisis una de las consecuencias es que el Banco Central Europeo ha endurecido sus criterios y obliga a los bancos a que dejen de ejercer de “empresarios”, con grandes participaciones industriales y centrarse en el negocio bancario. Así, con esta operación el banco obtendrá cerca de 2.600 millones que irán a reforzar su patrimonio, de acuerdo con la nueva directiva contable IFRS9, libera provisiones y reduce el consumo de su capital, de modo que se alinea aún más con las nuevas normas del BCE.

¿Por qué Repsol y no Telefónica?

CaixaBank podía elegir en esta coyuntura desprenderse de su participación de Repsol o hacerlo de Telefónica. La elección de la primera es lógica, el mejor precio del petróleo y su evolución bursátil muestra una fortaleza con la que podrá deshacerse de la participación sin grandes problemas financieros sin desestabilizar el valor de Repsol.

Pero con Telefónica, CaixaBank tiene un problema. En un contexto en el que muchas telecos han perdido valor en los últimos años, Telefónica está entre las peores. La gestión de José María Álvarez Pallete, no está creando valor, sino destruyendo, con decisiones tan arriesgadas como gastar más por los derechos de fútbol, conseguir mínimos acuerdos de reventa y, multiplicar las pérdidas de la operadora, tal y como adelantan muchos analistas. Si CaixaBank hubiera elegido vender su participación en Telefónica, el efecto sobre la empresa de telecomunicaciones podría haber sido letal.

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