05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

SOTHEBY`S SACA A SUBASTA LOS PENDIENTES más famosos de Isabel de Borbón, hermana mayor de Alfonso XII que llegó a ser Princesa de Asturias

'La Chata': El destino de las joyas de la Infanta castiza que sufrió en su matrimonio

El Cierre Digital en
La primogénita de la Reina Isabel II y Francisco de Asís de Borbón fue muy querida por el pueblo, hasta el punto de que fue el único miembro de la monarquía que se le permitió permanecer en España tras la proclamación de la Segunda República y el exilio de su sobrino, el Rey Alfonso XIII en 1931. La infanta vuelve a la actualidad al salir a subasta unos de sus pendientes favoritos.

No es la primera vez que salen a subasta joyas históricas de la realeza. El próximo 9 de noviembre, la casa de subastas “Sotheby's” ha organizado una recaudación en Ginebra. Entre las subastas, se encuentran unos pendientes de perlas naturales y diamantes, de la segunda mitad del siglo XIX y que pertenecieron a Isabel de Borbón y Borbón, infanta de España, conocida como La Chata por la forma de su nariz. 

Sotheby´s pretende que los pendientes de la infanta alcancen un precio de venta entre los 28.000 y 32.000 euros, sería una ocasión para que la Casa Real española recupere esta pieza histórica, como ya ocurrió con la tiara Cartier de la Reina Victoria Eugenia. Actualmente, la familia real posee otras piezas que pertenecieron a la Chata, como un broche de perla gris pálido rodeado por brillantes y la tiara Mellerio que tiene en el centro un gran perla rodeada de dos marcos de diamantes y cuatro perlas pequeñas. Además, la infanta Elena lució el día de su boda una pulsera también perteneciente a la infanta Isabel. 

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Los pendientes que salen a subasta

Isabel, la adorada infanta

Fue la primera hija de la reina Isabel II y de su marido, el rey Francisco de Asís de Borbón, aunque las crónicas de la época señalaban que su progenitor podrá ser José Ruiz de Arana y Saavedra, duque de Baena, quién habría sido amante de la reina entre 1850 y 1856. 

La infanta Isabel nació en 1851 en el Palacio Real de Madrid y su madre era reina titular desde 1833, siendo proclamada en 1843 coincidiendo con su mayoría de edad en esa época. Al ser la mayor de los hijos del matrimonio, fue considerada hasta 1857 al heredera al trono como Princesa de Asturias, pero con el tiempo se convertiría en rey, su hermano Alfonso XII. 

La Chata se casó con Cayetano de Borbón-Dos Sicilias, conde de Girgenti, en 1868, convirtiéndose entonces en condesa. El italiano fue uno de los hijos del matrimonio formado por Fernando II, rey de las Dos Sicilias y de su segunda mujer, la archiduquesa María Teresa de Austria-Teschen. Su marido padecía diferentes trastornos y enfermedades como epilepsia y depresiones, que le llevaron a intentar suicidarse en más de una ocasión, lo que hizo muy complicado que el matrimonio viviera feliz. Durante el viaje de novios, Isabel se enteró de que su madre había sido destronada y obligada al exilio en Francia, a ello, se le sumo el trágico final de su marido, que acabó pegándose un tiro en la sien en 1871, mientras se encontraban en Suiza. 

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Isabel, La Chata, y su marido, Cayetano 

Tras estos duros momentos, La Chata, que no había tenido hijos, decidió irse a vivir con su madre y sus hermanos a París. En 1874 la vida de la familia dio un giro radical cuando la I República llegó a su fin y se comenzó a restaurar la monarquía con Alfonso XII al frente, quién regresó a España acompañado de su hermana Isabel, mientras el resto de la familia quedaba a la espera de los acontecimientos en la capital francesa. Isabel de Borbón y Borbón fue proclamada por segunda vez Princesa de Asturias y tuvo una gran influencia en el reinado de su hermano, al igual que años más tarde lo tendría con su sobrino, el rey Alfonso XIII, por quien sentía gran adoración. 

Poco a poco fue ganando gran popularidad entre los españoles y sobre todo entre los madrileños, gracias a su carácter tan castizo del que presumía y por su apoyo a la tauromaquia, ya que era constante su presencia en los actos culturales como las corridas de toros, las representaciones teatrales y las verbenas y romerías de la ciudad. Ella no pasaba desapercibida, vestía coloridos mantones y hacía uso de la mantilla siempre que había ocasión, luciendo con frecuencia claveles en el pecho. 

Su misterioso joyero perdido

La infanta fue una mujer acaudalada y reunió a lo largo de su vida grandes joyas que a día de hoy, se desconocen dónde están muchas de aquellas piezas y quienes son sus propietarios. La proclamación de la Segunda República en 1931, llevó a la familia real a un nuevo exilio. La Chata contaba entonces con 79 años y arrastraba serios problemas de salud y le ofrecieron poder quedarse en España, en su palacete de la calle Quintana. 

Su decisión finalmente fue la de marcharse, ya que es lo que habían hecho todos sus familiares y le parecía que era la mejor opción. A los pocos días de su decisión fue trasladada en camilla hasta París, donde falleció a los pocos días de llegar. Su secretario particular fue el encargado de llevar consigo muchas de sus joyas, mientras que otras se quedaron en una caja del Banco de España. 

A día de hoy, es un misterio el lugar donde se encuentran muchas de ellas, otras, como sus icónicos pendientes salen a subasta. 

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