26 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

EL COLLAR DE ESMERALDAS QUE PERTENECIÓ A LA SAGA DEL GENERAL ANTES DE SUBASTARLO SE ENCUENTRA A LA VENTA EN LA FERIA DE JOYAS DE GINEBRA GEMGENÈVE

El patrimonio de los Franco se desmorona: Del Pazo de Meirás a las lujosas joyas familiares

El Cierre Digital en
/ La familia Franco en un montaje con el Pazo de Meirás al fondo y las joyas de esmeraldas del clan.
Uno de los collares más emblemáticos de la familia ha sido puesto a la venta en una feria de joyas en Ginebra, después de que los herederos ya lo subastaran en el año 2019. La valiosa pieza de esmeraldas formó parte del joyero de Carmen Polo, que con el paso de los años, también la llevaron su hija Carmen Franco Polo, marquesa de Villaverde y la mujer de Luis Alfonso de Borbón, Margarita Vargas, que fue la última en lucirla antes de salir a la venta.

La familia Franco está de nuevo en el foco, en esta ocasión, por una de las joyas más importantes de la familia que se ha convertido en protagonista de una de las ferias más importante de alta joyería en Ginebra, la Feria GemGenève, donde se dan cita los profesionales más reputados del sector y donde se encuentran y venden las piezas de joyería más importantes de la historia. 

La joya en cuestión es un espectacular collar de esmeraldas, del que ya, años atrás, salió a subasta junto a unos pendientes y un solitario en la casa Christie`s por 168.300 euros. El collar cuenta con cinco esmeraldas talladas en cabujón, de superficie redondeada, de entre 27 y 58 quilates, acompañadas de diamantes de corte circular y gargantilla de platino y oro. 

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Margarita Vargas luciendo el collar.

La primera en poseer este collar fue Carmen Polo, la esposa de Franco y más tarde pasó a su hija Carmen Franco Polo, marquesa de Villaverde, que lo lució en grandes ocasiones como la boda de la Infanta Elena en 1995 o la de su nieto, Luis Alfonso de Borbón en 2004 con Margarita Vargas, quién fue la última persona de la familia en lucirlo. 

Los bienes del Pazo de Meirás

Un total de 82 años. Ese es el tiempo que el Pazo de Meirás y todos sus bienes han estado en manos de la familia Franco. Sin embargo, este largo periplo finalizó en diciembre de 2020, cuando se decidió que los descendientes del dictador entregarían al Estado el inmueble y los objetos de valor que hay dentro de él, que se cuentan por cientos. Entonces se esperaba a la sentencia definitiva.

A principios de 2020 un anuncio despertó todas las alarmas. El Pazo de Meirás estaba en venta. Mikel Luxury Estate lo anunciaba en su página web por ocho millones de euros. En un anuncio escrito en inglés y dirigido al mercado internacional la inmobiliaria describía el pazo de Meirás como "un palacio exclusivo y extraordinario en Galicia, España" y explicaba que se trataba del pazo de Meirás, situado en el municipio de Sada, en A Coruña, que ocupaba una superficie de 66.792 metros cuadrados y destacando que el pazo de Meirás es "un sitio único, lleno de historia y detalles especiales (biblioteca, imágenes, elementos arqueológicos, escudos de armas, fuentes, horquillas, decoraciones), lo que lo convierte en una excelente oportunidad”.

Es decir, que edificio y contenido estaba valorado por la familia Franco en ocho millones de euros. A la muerte del dictador, en 1975, el Pazo figuraba como la joya de la corona del testamento de Franco, que redactó en 1968, y que entonces tasaba en 14 millones de pesetas de entonces (840.827 euros de ahora), prácticamente la mitad de la herencia del general. En lo que sí parecen ponerse de acuerdo todos los expertos es que solo el edificio del Pazo podría alcanzar los tres millones de euros, lo que significaría que todo lo que contiene supondría cinco millones más.

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El Pazo de Meirás

En cualquier caso, lo cierto es que la lista de elementos contenidos en esta ubicación es de esas que quitan el hipo. De acuerdo con el inventario que ordenó hacer el juzgado número 1 de La Coruña ante la amenaza de que estos pudieran ser extraídos del lugar en camiones de la familia Franco, existen 616 bienes en el interior del lugar y 81 en el exterior.

En total 697 elementos, una cantidad ingente que ofrece una idea de la dimensión del potencial patrimonial del Pazo de Meirás. Y todo esto, según los responsables del inventario, sin abrir armarios ni cajones y habiendo trabajado por un tiempo limitado que les ha impedido realizar un trabajo más exhaustivo. A continuación, informamos sobre las características de algunos de los bienes más preciados del Pazo.

De las estatuas de Isaac y Abraham a otras esculturas

En su origen, las imponentes estatuas de Isaac y Abraham, realizadas por el Mestre Mateo, formaban parte de las románicas jambas de la fachada oeste de la catedral de Santiago. Tras desmontarse el conjunto escultórico en el siglo XVI quedaron en el olvido y tuvieron que pasar dos siglos hasta que el mecenas Pedro María Cisneros de Castro y Ulloa las trasladó a sus dominios.

Ya en el siglo XX, gracias al impulso de Fermín Bouza-Brey, el Ayuntamiento de Santiago las compró por 60.000 pesetas, un precio irrisorio nada acorde con su valor real. Se conoce que entraron en la esfera de la familia Franco en 1954, aunque la ambigüedad del proceso de adquisición es la nota dominante del mismo.

Sea como fuere, las de Isaac y Abraham no son las únicas esculturas de valor que alberga el Pazo. Existen otras muchas, con motivos muy variopintos. Algunas de ellas son la de Santa Ana, la Virgen y el Niño, la de San Martiño, las de los santos San Andrés y San Cristóbal o la de la Inmaculada. Finalmente, los exteriores del edificio cuentan con una réplica del parteluz de la Catedral de Santiago. En definitiva, un desfile de piezas absolutamente descomunal.

Bustos y cuadros de incierto futuro

Los técnicos de la comitiva judicial encargada de inventariar el Pazo también han constatado la presencia de múltiples bustos y cuadros en el complejo. En lo que respecta a los primeros, son en su mayoría de la célebre novelista, aunque también los hay de otros personajes relevantes entre los que destacan el de Francisco Franco (metálico) o el emperador romano Octavio Augusto.

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Busto de Francisco Franco

De los segundos, los más destacados son los de la familia Franco, especialmente uno en que el dictador aparece junto a su esposa Carmen Polo y un retrato de cuerpo entero de la propia Pardo Bazán. En cuanto a aquellos relativos a los Franco, su futuro es incierto, pues la nueva Ley de Memoria Democrática prohíbe las exaltaciones del franquismo. Por ende, solo su valor artístico podría permitir su conservación.

En cualquier caso, también han aparecido obras con otros motivos como la Presentación de María en el templo, la Virgen con el niño portando un ramo, la Sagrada familia e incluso una de gran formato donde puede verse una escena de caza que se ha catalogado como de estilo Velázquez.

El mobiliario, digno de la realeza

Probablemente, una de las muestras más obvias de la opulencia del Pazo sea el mobiliario que alberga. En esta línea, existen lujosas lámparas (de aceite, de araña de cristal, de techo, de porcelana, metálicas de pie, de bronce de madera, de sobremesa…etc.), retablos (destacan uno de madera con la imagen de la Virgen con el Niño y otro con la imagen de San José), pilas bautismales, maquetas, butacas, tresillos victorianos, trofeos de caza y hasta un sarcófago de caliza, todos repartidos en las dependencias del inmueble.

Fuentes del sector cinegético afirman a elcierredigital.com que los trofeos de caza que tenía Francis Franco en el Pazo de Meirás, cabezas de venado de medalla, fueron retirados y llevados a otro destino antes de que se produjera la petición de la administración pública para conservar para el Estado los bienes inmuebles del palacio.

También hay elementos que se han identificado como piezas que pertenecen a Patrimonio Nacional. Es el caso de una pantalla de chimenea elaborada con un tejido de seda procedente de las cortinas del Palacio Real encargadas en su día por Alfonso XII, múltiples muebles de Carlos IV, dos cómodas del siglo XVIII o un sofá tapizado con la misma tela de los de la reina Victoria Eugenia

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