29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

A lo largo de la historia del templo gastronómico han acudido personajes como Florentino Pérez, Isabel Preysler, Miguel Boyer o la infanta Elena

El resurgir de 'Zalacaín', el restaurante preferido del Emérito y germen de la Constitución española

El restaurante Zalacaín y don Juan Carlos.
El restaurante Zalacaín y don Juan Carlos.
El pasado 6 de diciembre se conmemoró el día de la Constitución española. Y su lugar de origen no fueron los despachos de los Ministerios ni la Cámara Baja, sino un local situado en el número 4 de la calle Álvarez de Baena. El restaurante Zalacaín fue fundado en 1973 por Jesús María Oyarbide y ha pasado a la historia como uno de los templos gastronómicos a nivel nacional. En los salones privados se debatió la Carta Magna y don Juan Carlos era un cliente habitual.

El restaurante Zalacaín es una de las joyas gastronómicas de la capital española además de ser uno de los lugares con mayor carga histórica nacional, ya que en uno de los salones privados se fraguó la Constitución Española. El periplo del establecimiento se inició en 1973, cuando el restaurador navarro Jesús María Oyarbide decidió abrir las puertas de lo que se convertiría en uno de los templos gastronómicos españoles por excelencia. El Zalacaín fue el primer restaurante nacional en conseguir tres estrellas Michelín.

Por aquel entonces, Zalacaín formaba parte de un exclusivo grupo de restaurantes en el que se encontraban otras joyas como Horcher, Jockey (hoy reconvertido en Saddle) o Casa Lucio. Aquellos locales emblemáticos estaban acostumbrados a servir a personalidades de la alta sociedad española, aristocracia, celebridades y políticos.

Por Zalacaín han desfilado personalidades como el periodista Carlos Herrera junto a su exmujer Mariló Montero, Florentino Pérez o  Isabel Preysler junto a Miguel Boyer. Una de las visitas más habituales era la de don Juan Carlos de Borbón, ya que el restaurante es uno de sus favoritos.

El local ha sufrido remodelaciones desde su apertura en 1973. Tras el fallecimiento de Oyarbide en 2008, su amigo y cliente habitual Luis García Cereceda se puso al frente del local y tras la muerte de este, su hija Susana García- Cereceda. Los estragos de la pandemia hicieron mella en el número 4 de la calle Álvarez de Baena y se vieron obligados a echar el cierre. En 2021 anunciaron su reapertura para gran alegría de los nostálgicos y los amantes de la buena gastronomía.

Debates en las sobremesas

Desde 1973 Zalacaín se propuso pasar a la historia como un mito de la hostelería. Y lo consiguió. El guadalajareño José Jiménez Blas llevaba desde los inicios del restaurante como maître, por lo que sus ojos han podido “ver y oír muchas cosas” en sala y sobre todo, en los diversos salones privados. Y es que en uno de sus salones privados se fraguó la Constitución española de 1978 e incluso se celebraban Consejos de Ministros

Antigua entrada del Zalacaín, Adolfo Suárez y Carlos Arias Navarro.

El expresidente Carlos Arias Navarro era cliente habitual. Y tras su nombramiento como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez también fue una de las personalidades políticas que disfrutaba de la gastronomía que ofrecía el restaurante. La primera etapa de la transición fue una época dorada para Zalacaín ya que muchos de los padres de la carta magna intercambiaban opiniones en la sobremesas de las largas cenas a las que asistían.

Uno de los restaurantes favoritos de Don Juan Carlos

Una de las aficiones del rey Emérito es la buena gastronomía y se sabe que entre sus restaurantes favoritos figuran El Trasgu, Arzak, El Landó y, por supuesto, Zalacaín. Durante sus primeros años de reinado, don Juan Carlos acostumbraba a acudir allí, donde podía debatir asuntos de Estado, o a donde llevaba a los mandatarios internacionales que estaban de visita en el país para que pudieran degustar las mejores propuestas de la carta del Zalacaín. 

Los reyes Eméritos y la Infanta Elena junto a Jaime de Marichalar en una de las salidas al Zalacaín.

Al igual que con dirigentes o políticos, don Juan Carlos también elegía este restaurante para acudir junto a doña Sofía durante los fines de semana. El rey Emérito tiene predilección por Zalacaín, un rasgo que comparte con su hija, la infanta Elena quien, junto con su exmarido Jaime de Marichalar, acostumbraba a asistir. 

Durante sus visitas al templo gastronómico, don Juan Carlos tenía la oportunidad de degustar platos míticos como el búcaro don Pío, el steak tartar, las patatas suflé y, como nota dulce, las crêpes, los canutillos de chocolate o las tejas de almendra. 

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