03 de marzo de 2024
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FIN DE SEMANA

Con el valenciano se fue a pique la inmobiliaria Astroc, quebró en 2022 la sueca Inzile y ha intentado negocios en Reino Unido, Brasil y Cabo Verde

Vuelve Enrique Bañuelos, el 'rey del ladrillo' y 'quebrador' de empresas: Su retorno inquieta a las patronales

El Cierre Digital en
/ Enrique Bañuelos
Enrique Bañuelos está de vuelta en España. El niño vasco de orígenes humildes que se convirtió en el tercer hombre más rico del país, con 5.800 millones de euros, según fuentes cercanas al empresario "arruinó la valenciana Astroc y quebró la sueca Inzile". Entre medias, Bañuelos ha intentado realizar varios negocios, algunos de los cuales han resultado fallidos.

Hay cierta alarma en el empresariado catalán y valenciano ante el regreso a España del célebre Enrique Bañuelos, aquel niño de orígenes humildes nació en Barakaldo que perdió a su padre con 9 años y, recién rebasados los 40, se convirtió en el rey del ladrillo valenciano de la mano de la inmobiliaria Astroc, cuyo efímero auge deslumbró a todo el país en 2006 y cuya quiebra en 2008 arruinó a miles de inversores. 

Bañuelos llevaba más de quince años fuera y ahora ha cambiado Londres por España, donde las élites le conocen por haber tenido como amigos al mismísimo Amancio Ortega, al 'popular' Carlos Fabra o a Alejandro Agag, con el que compartió negocios automovilísticos

Planeta mundo

Este empresario nacido en Barakaldo y criado a la sombra de los Altos Hornos en el valenciano Puerto de Sagunto se quedó huérfano a los 9 años, con 16 montó una empresa y, mientras estudiaba Derecho, comenzó producir y comercializar miel, que fue su primer producto en venta. 

Luego llegaría el ladrillo tras estudiarse la laxa ley valenciana y subirse a la burbuja inmobiliaria, que dio los primeros síntomas preocupantes cuando Astroc perdió en pocos meses más del 70% de su valor bursátil tras haber rebrotado desde los 6,4 euros cuando saltó al parqué en mayo de 2006 hasta rebasar los 72 en febrero de 2007. 

Los inversores que se arruinaron lo llevaron a los tribunales, pero Baltasar Garzón archivó la querella mientras Bañuelos buscaba nuevos mercados: primero Brasil y, más adelante, Cabo Verde (donde intentó comprar el banco Caixa Económica, allá por 2019) y por último, Suecia

Suciedad

Un informe de la UDEF evidenció la sintonía entre el rey del ladrillo y el expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, que le solicitó un millón de euros en 2012 que, previsiblemente, le fueron concedidos por el empresario al que hizo "ganar muchísimo dinero con la compraventa de las acciones de Astroc", según le dice el propio Fabra a su amigo en la carta pedigüeña. 

La falta de indicios archivó esta conversación iniciada por Fabra, que no se cortaba con su interlocutor: "Confío plenamente en tu apoyo, que hoy para mí es fundamental".

La Policía tuvo claro cómo acabó la petición: "A tenor del literal de la documentación analizada, resultaría que en el periodo comprendido entre el junio y septiembre de 2012, Enrique Bañuelos habría realizado algún acto que habría aliviado la situación económica de Carlos Fabra, con el consiguiente agradecimiento del último".

Negocios

La fortuna de Bañuelos llegó a rebasar los 5.800 millones de euros y ahora anda centrado en introducir en sus negocios a su hija Gloria, que ya ha visto cómo en la última década su padre naufragó en la alianza con Agag para poner en marcha la Fórmula E. 

Quizá en este negocio comenzó su gusto por los coches eléctricos, que en España intentó desarrollar en 2017 del brazo del empresario Miguel Valldecabres y en Suecia cuando compró la cotizada Inzile, por cuya quiebra está siendo investigado el propio Bañuelos (que poseía el 10% del capital y alardeaba de superar el 50%).

Revista brasileña con Bañuelos en portada. 

También dice tener un gran capital, pero Inzile quebró por una deuda de 'apenas' 7,5 millones de euros. 

Rico

"Me dejas desnudo en el Central Park y al día siguiente paseo por Manhattan en limusina". Esta frase se le atribuye a Bañuelos, que levantó 5.000 segundas viviendas junto a Sagunto (Canet d'En Berenguer) y en 2006 repartió 25.000 raciones de paella en Central Park con las cámaras de la Fox News enfocando la ocurrencia del empresario que impulsó el fallido Instituto Valenciano de la Paella

Por aquel entonces Bañuelos se negaba a reconocer en El País que se estaban cometiendo excesos inmobiliarios en el litoral valenciano: "Ha habido una expansión tremenda, pero como resultado de una petición de los mercados internacionales y los residentes europeos. Ha servido para que haya crecimientos económicos muy importantes y de generación de riqueza. También ha tenido un coste de territorio y desenfoque. Lo importante es que está empezando a despertarse una sensibilidad muy importante de que el territorio es un bien escaso y tenemos que ser muy eficientes con él. Con el territorio y con la energía". 

El empresario esquivaba algunos dardos progresistas: "Aquí no hay malos y buenos. Es cuestión de responsabilidad de todos los agentes políticos, económicos, sociales y culturales, de que seamos capaces de diseñar un modelo mejor. Si a usted se le permite esto, lo hace, y gana dinero, resulta que es usted es malo. No puede ser. Pero tampoco está exento de responsabilidad. Hay que ser muy exhaustivo y hacer una gran reflexión"

Y tiraba de grandilocuencia para expandir el futuro de su negocio: "Nos fijamos en tres ubicaciones en el continente americano: Estados Unidos, México y Brasil. Europa del Este y Norte de África. India y China quedan para una etapa posterior. No tenemos nada cerrado, pero en Estados Unidos ya negociamos con operadores locales el desarrollo de un proyecto singular, la Spain Tower, Torre España, un edificio mixto de uso comercial, oficinas, hotelero y de condominio con servicios". 

"En México tenemos contactos para establecer alianzas con varios grupos locales para desarrollar de cinco a siete nuevos proyectos. En Brasil gestionamos la generación y adquisición de un gran proyecto. En Marruecos tenemos avanzadas conversaciones con una de las cinco primeras familias del país que va a ser nuestro partner para proyectos logísticos y terciarios principalmente. En Europa del Este hay distintos proyectos que madurarán en los próximos tres meses. Igual que en el ámbito nacional, no montaremos delegaciones sino que buscamos partners". 

Temor

En 2012 Artur Mas, pese a estar prevenido sobre Bañuelos, firmó con él el desarrollo del BCN World, un gran complejo de turismo y ocio, que resultó tan fallido como otro negocio que tiene entre manos el empresario: la reconversión de los terrenos de la cerrada Nissan en la Zona Franca barcelonesa

En Cataluña sus promesas incumplidas son tan célebres como en Suecia, donde entró en el accionariado de Inzile prometiendo que iba a comprar coches eléctricos por valor de 80 millones de euros y acabó 'tarifando' al no hacer frente a una cantidad más de diez veces inferior. 

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