16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

El 'rey de la rumba catalana' se convirtió en el primer romance de la vedette y le ayudó a venir desde Totana a la capital España con tan solo 17 años

La otra vida de Bárbara Rey: Su idilio secreto con el cantante Peret y su lucha en los 70 por las boites de Madrid

Exclusiva
/ Bárbara Rey y Ángel Cristo.
El gitano Peret, el llamado "rey de la rumba catalana", se convirtió en el primer idilio de Bárbara Rey. Ayudó a la vedette murciana a llegar desde su pueblo de Totana a Madrid con tan sólo 17 años. Le puso un piso y le cobijó. Pero luego desapareció de la escena. Y desde entonces María García, su verdadero nombre, comenzó su lucha por las boites de la capital de España. Lo hizo desde finales de los 60 hasta mitad de los 70. En Madrid llegó a ser gogó de locales como Cerebro o la discoteca JJ.

Invierno de 1967. Madrid, barrio de Salamanca. 'Bárbara Rey' se deja ver con una amiga en la mítica cafetería California 47, de la calle Goya, la que años más tarde fuera objeto de un ataque terriroirta por parte de la organización Grapo. María y su amiga se dejaban ver mucho por este lugar de encuentro de la jet madrileña. Su futuro le iba a deparar nuevas sorpresas. Había llegado a la capital de España solo meses antes, con tan solo 17 de años.

Bárbara Rey, según su DNI María García García y para los amigos 'Marita la totanera', nacida un 2 de febrero de 1950 en Totana (Murcia), había conocido al entonces famoso cantante rumbero de etnia gitana Peret, de nombre real Pedro Publill Calaf. El autor de canciones inolvidables como 'Gitana Hechizera' o 'Una lágrima' la habia conocido por esas tierras huertanas de Murcia.Y la belleza de la joven María atrajo de inmediato al guitarrista y cantante de Mataro.

Peret le ayudó entonces a venir a la capital de España con tan solo 17 años. "Aquí vas a triunfar", le dijo. El rumbero catalán le dió cobijo y le buscó piso. La situó en una buena zona de la capital de España, en la calle de López de Hoyos casi esquina con la calle de Cartagena, al inicio del barrio de Prosperidad.

El gitano Peret, el llamado "rey de la rumba catalana", se convirtió en el primer idilio de la vedette murciana. Sin embargo, por aquellas fechas el cantante estaba casado con Fuensanta Escudero con la que contrajo nupcias en 1957, diez años antes de conocer a María. Y, después de algunos meses, desapareció por completo de la escena. María le perdió el rastro. Pero afortunadamente la totanera pudo quedarse en esa casa de López de Hoyos gracias a un pequeño dinero que sí le dejó el rumbero Peret. Y lo hizo con tan sólo 17 años junto a una amiga, que además no era de su tierra.

La necesidad apretaba y ambas jóvenes habían acudido ese frío día de invierno a refugiarse en la cafetería California 47, de la calle Goya. Al lugar acudía la élite empresarial de Madrid. Era el principal local de encuentro del barrio de Salamanca. Y hasta allí llegó aquella tarde un conocido empresario de la construcción, cuyo nombre prefiere guardar en el anonimato elcierredigital.com. El empresario, nada más entrar en el local, se quedó prendado de María. Y pronto se acercó a la joven totanera: "Hola que haceís por aqui...", fue su saludo inicial. Minutos después ya entablaban una conversación que derivó hacia una pronta amistad. María no dudo en contarle su difícil situación "...es que estamos aqui en Madrid, me viene con Peret, que me conoció y me trajo hasta aquí de mi pueblo, pero se ha ido y claro ahora no puedo pagar la casa... me dejo un dinerito... pero ya no me llega y debo ya dos meses...". 

Este conocido empresario madrileño no lo dudo, aunque de entrada le inquietó bastante la edad de María, 17 años. "Tranquila María, no te preocupes, ahora vamos a tu casa cogemos las maletas y os venís a un apartamento que tengo por el Estadio Bernabéu". Y así fue. La joven, luego conocida como Bárbara Rey, y su amiga se subieron al Mercedes del empresario y marcharon para recoger sus enseres hasta el domicilio de López de Hoyos. Allí cargaron todo en el clásico coche y se fueron del apartamento de madrugada sin dejar rastro ya alguno.

El empresario las ubicó en un apartamento que tenía en la calle de Padre Damián, enfrente de un colegio de monjas. Allí se quedaron las dos. Días después su amiga marchó y quedó solo María. Pero una noche el empresario regresó de sorpresa al apartamento y se encontró a Maríta, como ya le llamaban, junto a unos amigos en una fiesta total.

Su enfado fue mayúsculo y de madrugada desalojó de la casa a María y a sus compañeros de juerga. Desde entonces la vedette comenzó un periplo que la llevó hasta un piso en la calle de Francisco Silvela, frente al conocido parque que da la plaza de Manuel Becerra. Y comenzó su lucha por las boites de la capital de España. 

Un vida de lucha artística

Ya desde pequeña María destacó por su afición al mundo del espectáculo. Admiraba sobre todo a Lola Flores, a la que llegó a imitar con mucha gracia años más tarde. Con el paso del tiempo también pasó a estar Concha Velasco en la su lista de sus iconos. 

A María le gustaba poco estudiar y vio en el título de Maja de Murcia en 1967 una oportunidad para llegar a Madrid, la Meca del espectáculo nacional. Y lo hizo de la mano del rumbero Peret. En la capital llegó a ser gogó de locales como Cerebro o la discoteca JJ de la Gran Vía (en honor a Juan [Pardo] y Junior). Empezó también a aparecer como extra en películas como 'La vida sigue igual' (1969), donde se narraba a mayor gloria la vida de Julio Iglesias. Y se presentaba a todo tipo de concursos de belleza.

Así, en 1970 consiguió ser Miss Madrid y quedó segunda en el certamen de Miss España. Precisamente, cuando la ganadora Fina Román se casó hubo que buscar a alguien que la sustituyera y ahí estaba Marita, quien fue nombrada Miss España 1971 sin que mediara ningún concurso y sería, a la postre, el primer escándalo de su vida. 

Bárbara Rey en los 70.

Tras varios filmes sin importancia, la murciana decidió macharse casi un año a Londres. Años después contaría que se sintió acosada por alguien importante del mundo del espectáculo. Parece ser que mantuvo un flirteo con el cantante Junior, antes de su unión con Rocío Dúrcal. 

A su vuelta a España puso su carrera en manos del mismo representante que el de la belleza argentina Rosanna Yanni. Nació así su nombre artístico en homenaje a su Barbra Steisand y a Fernando Rey, por aquel entonces el actor español más internacional. Su carrera empezó a crecer a pasos agigantados interpretando roles secundarios en comedias, donde las grandes estrellas eran Ana BelénLina Morgan o su admirada Concha Velasco

Ya en 1975 dio el salto a las portadas de las revistas del corazón por un sonado romance con Alain Delon. El astro del cine francés se encontraba en España rodando una película. La  prensa nacional se llenó de portadas con la unión de la ya conocida como Bárbara Rey y el francés. A finales de ese año la rubia totanera fue elegida junto a Ágatha Lys Paca Gabaldón para presentar el especial de Nochevieja en TVE a las órdenes de Valerio Lazarov. Se convirtió en una de las mujeres más famosas y deseadas del país. Y hay empezó su verdadero estrellato de la mano del productor Enrique Martí Maqueda, que se convirtió en su mecenas y pareja.

En 'La muerte ronda a Mónica' (1976).

Tras la muerte de Franco el cine, la televisión y los kioskos se llenaron poco a poco de mujeres desnudas. Posteriormente se sumaría algún hombre. Pero las  folklóricas del 'rompe y rasga' se convirtieron en las nuevas reinas del celuloide patrio. Bárbara, además de desnudarse en revistas como Interviú, Party o Lib, exhibió su anatomía en filmes como 'La muerte ronda a Mónica', 'La viuda andaluza' o 'Las delicias de los verdes años'.

Compitió de tú a tú con otras reinas de la Transición como Nadiuska, María José Cantudo o Amparo Muñoz. A Bárbara posiblemente le jugó una mala pasada la moda del destape y su físico, que se acercaba más al de una sueca que al de una española castiza. Su talento para la comedia se perdió en papeles repetitivos. Tal vez la excepción de su carrera fue su papel en 'Carne apaleada' (1978), un magnífico drama carcelario donde compartía cartel con Esperanza Roy y Terele Pávez, donde interpretaba a una lesbiana en prisión por asuntos políticos.

Un año antes, ya había encarnado la primera historia lésbica de nuestro cine, si bien con tintes mucho más morbosos y eróticos. Fue en 'Me siento extraña' y su compañera en la pantalla era Rocío Dúrcal, la mujer por entonces de su examigo el recordado Junior.

Ya en 1980 se alejó definitivamente del cine para unirse a Ángel Cristo, por entonces un exitoso domador.

Ángel Cristo, una vida de circo

Ángel Cristo Dordid nació en Huelva el 17 de octubre de 1943 y murió en Alcorcón (Madrid) el 4 de mayo de 2010. Era hijo de la contorsionista malagueña Margarita Dordi, conocida artísticamente como "la pequeña Carolina"La madre del domador nació en la capital de la Costa del Sol y desde niña se dedicó a la profesión familiar del circo como contorsionista. Muy joven se casaría con Chistoforo Papadopulos, al que conoció en el extranjero, en un circo donde ambos coincidieron trabajando,

El padre de Ángel, el trapecista griego Christoforo Cristo Papadopulos, era un aristócrata del circo que descendía de generaciones circenses originarias de Grecia y Alejandría. De su matrimonio con Margarita nacieron dos hijos: Cristina y Ángel, ambos igualmente dedicados al espectáculo de la pista.

Y por eso, desde que nació, Ángel Cristo vivió bajo la carpa del pequeño circo propiedad de su familia. Participó en sus espectáculos en números muy diversos, aunque desde siempre mostró su predilección por las fieras. Sin embargo, en algún momento de su adolescencia, quiso ser ingeniero de caminos, canales y puertos. Lo que nunca cumplió.

A los 17 años, ocurrió un hecho importante en la vida del joven Ángel: el domador titular que trabajaba con sus padres tuvo que ausentarse urgentemente y le pidió a Ángelito que le reemplazarse. Este, sin avisar a su padre, realizó el ensayo del número con los leones, pero desgraciadamente para él no pudo actuar en el espectáculo debido a que un vendaval se llevó la carpa del circo.

Ángel Cristo y uno de sus leones.

Pero sí que finalmente debutó como domador en 1965, a la edad de 21 años, siendo uno de los más jóvenes del mundo en su especialidad, es decir, en exhibiciones con leones abisinios.

El circo en el que trabajaba por entonces se llamaba 'Berlin Zirkus', continuador del legendario 'Circo Krone', con tres pistas de cincuenta metros cada una de longitud, instaladas sobre ocho grandes torres metálicas de 25 metros de altura y donde actuaban los más famosos artistas de entonces. Viajaban por las principales ferias de España; entre ellas, la de Bilbao o Sevilla, donde Ángel Cristo tuvo un gran éxito, según las crónicas periodísticas de entonces.

El circo tenía capacidad para 16.000 espectadores que podían ver simultáneamente a más de doscientos artistas de renombre internacional. Entre ellos, como compañeros de Ángel Cristo estaban el ruso Taras Bulba, con tigres de Indonesia y procedente del Circo Ruso; la equilibrista norteamericana “La Toria”; o los famosos trapecistas volantes “Troupe Bratuchin”.

Solo tres años después, siguiendo los pasos de sus padres, ya fundó en 1968 su propio circo que, tras unos comienzos difíciles, llegaría a ser el más importante de Europa: el llamado 'Circo Ruso', que le convirtió en un boyante empresario llegando a tener hasta 300 trabajadores. Fue su época dorada, considerado como el más famoso domador de España. Su triunfo llegó en durante la década de los 70 y 80, años en los que conoció a Bárbara Rey.

Bárbara Rey: una de las mujeres de su vida

Aunque la vida amorosa de Ángel Cristo fue amplia, sin duda, la relación que tuvo más relevancia a nivel mediático fue la que mantuvo con la vedette totanera Bárbara Rey.

A María García la conoció después de haberse quedado viudo de su primera mujer: la trapecista Renata Cristo, de origen alemán, que estuvo al lado del domador en un gran amor hasta su muerte por cáncer en marzo de 1979.

Precisamente, tras el fallecimiento de su mujer, Ángel entró en una severa depresión. Vestía totalmente de negro, no salía a la calle, ni bebía ni fumaba. Los amigos intentaban ayudarle. Y una noche le convencieron para ir a la boite entonces de moda de la capital de España, la sala Florida Park ubicada dentro de El Retiro madrileño. Allí conoció a Bárbara Rey. Se enamoró de ella y tras un noviazgo muy corto de tres meses se casaron en Valencia en la carpa de su circo el 12 de marzo de 1980. 

Junto a quien fuera su esposa entre 1980 y 1988 tuvo dos hijos: Ángel, nacido el 10 de marzo de 1981; y, Sofía, nacida en julio de 1983. Como consecuencia de su enlace, Bárbara Rey se mantuvo alejada de la televisión y los escenarios para dedicarse al circo. Con la incorporación de la vedette murciana al reparto circense durante esos años, el circo de Ángel Cristo fue creciendo. Viajó por toda la geografía española y facturó millones de pesetas en larguísimas giras.

Y aunque todo parecía ir bien para la pareja, la polémica sobre malos tratos no tardó en llegar. Y el circo se fue a pique al tiempo que su propietario se iba hundiendo personalmente. No obstante, dos años antes de separase de la actriz murciana, recibió la Medalla de Oro del Festival Internacional del Circo.

Ángel Cristo y Bárbara Rey.

Ya en 1989, tras su separación, Bárbara Rey lo denunció por malos tratos, justo después de un presunto incidente que Cristo negó más tarde. El domador ya en decadencia fue detenido después de presentarse con una pistola en el bingo en el que se encontraba su mujer.

Según el domador, lo hizo porque recibió una llamada en la que le comunicaron que Bárbara Rey estaba en el recinto con otro hombre, así que fue a amenazarle. En una entrevista, Cristo declaró que al bingo fue acompañado y que, además, lo de la pistola “fue un bulo que ella provocó para que se presentara la policía, y se armara el follón que se armó (…). Yo no llevaba ninguna pistola, fui a buscar a Bárbara porque había abandonado el domicilio, yo nunca la eché”.

Sin embargo, la sentencia tras la separación dio la razón a Bárbara Rey. La vedette se quedó con la custodia de sus dos hijos, pero con la patria potestad compartida por ambos. También se quedó con el chalé familiar madrileño de La Moraleja, bautizado como "Le Grand Père", al que Angel Cristo JR ha definido como la 'casa de los horrores'. Una propiedad que luego fuera comprada por el entonces presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil y Gil. Además, el domador tuvo que dar una pensión a la vedette de 1.800 euros.

Pero tras romper con la totanera María García, Ángel Cristo mantuvo relaciones sentimentales con la bilbaína Berta Cilleruelo (1990), la trapecista checa Angélica (en 1992) y con Circe Roque, su última pareja.

El domador murió el 3 de mayo de 2010 a los 66 años. Después de ser ingresado de urgencia en el hospital de Alcorcón. Fue un infarto el que le causó la muerte. Sus dos hijos, que se enteraron del ingreso de su padre por la televisión, llegaron al hospital cuando su padre ya había fallecido.

Pero eso será otro capítulo en la vida de Bárbara Rey que elcierredigital.com publicará en los próximos días.  

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