10 de junio de 2023
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FIN DE SEMANA

Nacida en Grecia, se mudó a Estados Unidos cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y abrió un puesto de perritos calientes y bebidas

La transgresora Chelly Wilson: La judía lesbiana convertida en ‘La reina del porno’ en Nueva York

Chelly Wilson.
Chelly Wilson.
Filmin estrenó el pasado 25 de mayo un documental sobre la considerada como ‘La reina del porno’ de Nueva York: Chelly Wilson. Una judía nacida en Grecia que hizo fortuna de un negocio por explotar que se convirtió en un éxito. La industria pornográfica. Wilson se mudó a Estados Unidos cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y comenzó con un negocio de perritos calientes y bebidas antes de lanzarse a exhibir películas griegas.

En Nueva York (Estados Unidos) hay un tramo en Times Square ­­—ubicado entre la séptima y la octava avenida— que se conoce con el nombre de The Deuce, y la griega Chelly Wilson era la reina de ese tramo. The Deuce es también el nombre de una serie de 2017 que aborda cómo se consolidó la industria del porno en Estados Unidos en este pequeño espacio del país y ahora forma parte del título ‘Queen of the Deuce’, un documental traducido al español como ‘La reina del porno’ que narra esta vez la historia real de una de las precursoras del cine porno al otro lado del charco: Chelly Wilson.

La plataforma de streaming Filmin estrenó el pasado 25 de mayo este documental dirigido por Valerie Kontakos en el que, a través de animaciones y testimonios de familiares y conocidos, se recrea la transgresora historia de Chelly Wilson, una judía que abandonó Grecia prácticamente sin dinero pero con muchas ganas de amasar una fortuna. Aunque quizá, lo que menos se esperase es que viniese del cine porno.

Un matrimonio concertado y la huida durante la 2GM

Chelly Wilson nació en Salónica, Grecia, en el año 1908 bajo el nombre de Rachel Serrero. Su familia, judía sefardita, había vivido en España durante el siglo XV hasta ser expulsados. Fue entonces cuando se asentaron en Grecia.

Aunque la infancia de Chelly no fue muy problemática, ya marcaba la diferencia por aquel entonces. Con interés por la música clásica y más por vestirse de chico que en los chicos, cuando el soldado francés Moise Bourla la conoció, no dudó a la hora de pedirle la mano de Chelly a su padre. Este aceptó pese a todas las negativas de Chelly, y con 21 años acabó casándose con un hombre al que detestaba en un matrimonio concertado.

De esta unión nacieron sus dos hijos, Daniel y Paulette. Diez años después, en 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial Chelly Wilson ya estaba separada. Regentaba una tienda de electrodomésticos en Atenas y vivía con su hija; su hijo se había quedado con su padre tras la separación. Pero con la amenaza nazi pesando sobre los judíos de Grecia, Chelly decidió huir del país en busca de una nueva oportunidad. El lugar elegido fue Estados Unidos, y para ello tuvo que dejar su negocio y a su hija en Grecia. Esta se quedó a cargo de una mujer que la educó en el catolicismo.

Una de las animaciones del documental 'La reina del porno'.

Chelly llegó a Estados Unidos con 5 dólares en el bolsillo. Y pese a la poca cantidad con la que contaba para rehacer su vida, demostró que era una empresaria nata cuando abrió un puesto de perritos calientes y refrescos que fue un éxito.

Chelly Wilson, el cine griego… y el cine porno

Con el dinero que ganaba en el puesto de perritos, Chelly invirtió en cine griego. Su primera película la hizo ella misma: ‘Grecia en marcha’. Un filme que montó comprando imágenes de archivo y que proyectó en el cine Squire.

Chelly vio en el cine un medio con el que enriquecerse aún más y siguió proyectando películas en diversos cines, pero esta vez cintas griegas que compraba en el país para poder difundir en Estados Unidos. Esto la hizo ganarse un nombre en la comunidad griega del país, así como contactos. Pero también le hizo ver que el cine podía ir mucho más allá.

Durante esta etapa, Chelly se volvió a casar, esta vez con el proyeccionista inglés Rex Wilson con el que tuvo a su hija Bondi y del que adquirió su apellido. Mientras tanto, eran conocidas las relaciones extramatrimoniales que tenía con diversas mujeres.

En los años 60 y 70, Chelly se lanzó al cine porno. Un cine que, aunque era muy diferente al actual, por aquel entonces era transgresor. La judía vio que este le ofrecía aún más rentabilidad que la exhibición de películas griegas, y lo aprovechó.

Rodaban escenas explícitas e incluso porno para la comunidad LGTBI+ que le hizo ganarse un hueco en el colectivo. Aunque se la ha llegado a calificar de “feminista”, en el documental se llega a poner en duda que esto fuera así debido a la imagen denigrante que suele ofrecer el porno de las mujeres. Pero para Chelly los convencionalismos morales eran un plano de fondo que quedaba opacado por cuánto dinero pudiera obtener.

Auge y caída de Chelly Wilson

Según se relata en el documental, su piso, justo encima de uno de los cines donde emitía estas películas, era como entrar en otra dimensión en la que podías encontrar bolsas repletas del dinero que obtenía con sus negocios.

Una de las películas porno que exhibía Chelly Wilson.

La degradación de Times Square, las restricciones del gobierno de por aquel entonces y el auge del cine en casa hicieron que durante los 70 el negocio de Chelly comenzara a resentirse hasta que en los 90 desapareció por completo.

La directora del documental ‘La reina del porno’ precisamente trabajó en uno de los cines de Chelly Wilson en su etapa más boyante. Según comentó en una entrevista para cineuropa, su madre conocía a Chelly porque su tío “era productora en Grecia y solía enviarle películas griegas en los años 60 que ella exhibía en Nueva York”. “Cuando tenía aproximadamente 16 años quería trabajar a tiempo parcial, así que mi madre habló con ella. Así es como empecé a vender entradas en el teatro Tivoli los domingos, cuando ella exhibiría películas griegas. El resto de la semana todo lo que había era porno”, relató Valerie Kontakos.

La directora contó con testimonios principalmente de su familia, pero admitió en la citada entrevista que para muchos “no era una persona muy respetable”, por lo que muchas personas que formaron parte de su entorno no quisieron participar en el documental incluso años después de su muerte. Chelly Wilson falleció en el año 1994 después de haber sufrido más de cinco ataques al corazón. Y más allá de los descendientes que dejó atrás, dejó para el recuerdo la historia de una judía que se convirtió en una empresaria de éxito de la forma más inesperada.

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