23 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA

Desde los años 40, la abuela de Juan Carlos I convirtió este lugar a orillas del lago Lemán en su cuartel general y sitio para proteger su patrimonio

Lausana, la ciudad suiza donde los Borbones refugian sus herencias: De Victoria Eugenia al divorcio de Cristina

El Cierre Digital en VIctoria Eugenia, Juan Carlos I y la Infanta Crisita con Villa Fontaine detrás.
VIctoria Eugenia, Juan Carlos I y la Infanta Crisita con Villa Fontaine detrás. / Montaje El Cierre Digital
Lausana vuelve a estar en el foco de la prensa española por la Casa Real española. Esta bella ciudad suiza será el lugar donde la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin firmarán su divorcio, con unas cláusulas más que llamativas a favor del exduque de Palma. Lausana es territorio conocido para los Borbones. Allí se instaló en la última etapa de su exilio la reina Victoria Eugenia, que siempre hizo de aglutinadora de la familia real.

Juan Carlos I vuelve a Europa rodeado de polémica. La primera parada del Emérito, tal y como adelantó en exclusiva Elcierredigital.com, ha sido Londres, donde ha sido recibido por Carlos III en su residencia de Clarence House, la propiedad particular en la que convive con Camilla Parker. Un signo más que llamativo. Si bien no se trata de un recibimiento oficial, y como tal no ha tenido lugar en ninguna residencia vinculada a la corona, el hecho de que el monarca británico tuviera un encuentro con su primo español tiene una dimensión especial. 

El gesto es importante, máxime cuando llega después de un arduo intento de Zarzuela por que no se produjera y del que decía no tener constancia a nivel oficial. Tal y como aseguraba el responsable de la Embajada del Reino Unido en España el pasado jueves, el consulado "no tiene constancia" de este encuentro de carácter privado entre Juan Carlos I y su primo Carlos III. La Zarzuela, por su parte, también comunicó que ignoraba la existencia de esta reunión por no ser de carácter oficial.

En este periplo viajero no se descarta que el Emérito pueda acudir puntualmente a Barcelona para visitar a su íntimo amigo ('su hermano') Josep Cusíque se encuentra en una situación de salud delicada. 

Además, este viaje se produce en un contexto muy determinado: la negociación del divorcio de la Infanta Cristina con Iñaki Urdangarin. Son muchos los frentes que la segunda hija de Juan Carlos I y doña Sofía se ha visto obligada a gestionar, como la ruptura de su matrimonio, la búsqueda de la estabilidad y el bienestar para sus hijos o la nueva relación del exduque de Palma junto a la abogada Ainhoa Armentia.

Juan Carlos I visitando Suiza hace un año. Una exclusiva de El Cierre Digital. 

Tal y como adelantó el director de elcierredigital.com, Juan Luis Galiacho, en exclusiva, “será en la ciudad suiza de Lausana donde se celebre de manera notarial el acuerdo de divorcio entre la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin”. 

"Lausana también es el lugar donde se ordenará la reestructuración de la herencia del rey Emérito, las posibles donaciones y el acuerdo económico de los exduques de Palma, con cantidades que rondan los 2.000.000 de euros y 25.000 que él percibiría mensualmente”, añadió Galiacho. Las fuentes consultadas por elcierredigital.com señalan que la firma definitiva “se haría a partir del 6 de junio, ya que el 5 de junio Irene Urdangarin cumple 18 años, por lo que se podría hacer en una notaría, a la que tendría que acudir también la hija pequeña de los exduques de Palma”, Irene, que, a pesar de su mayoría de edad es dependiente económicamente de sus padres y, por tanto, tendría que dar su permiso para la viabilidad de las condiciones firmadas. 

Un lugar conocido por los Borbones esta bella ciudad suiza a orillas del lago Lemán. Allí fue donde descansó la reina Victoria Eugenia de Battemberg la última parte de su exilio. Fuera de España desde la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, la familia real se instaló primero en Cannes (Francia) y luego en Italia, disfrutando de la protección de Mussolini y el rey Victor Manuel II

En esos años se separaron de hecho los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que huyó a su Reino Unido natal. Tras la muerte del rey en el exilio en 1941, la reina viuda se instaló en Lausana. Primero en el Hotel Real. La II Guerra Mundial aconsejaba instalarse en un lugar neutral y protegido. 

Vieille Fontaine. 

En 1948, la Victoria Eugenia se instaló en Vieille Fontaine, un espectacular palacete a espaldas del Lago Lemán donde vivió hasta su muerte, el 15 de abril de 1969. Situado en el número 24 de la avenida de los Elíseos, el palacete estaba en una de las principales vías de la ciudad y convirtió a la reina exiliada en una de las habitantes más célebres de la ciudad. 

Toda la ciudad conocía a la anciana, que había decorado la propiedad al estilo británico del siglo XIX e incluso su número aparecía en la guía telefónica de la ciudad suiza. En la letra R de Reina de España  “entre Reina de Saba, tapices y Objetos de Oriente” y “Reina Juana, mercería", contaba Jaime Peñafiel en uno de sus libros. El veterano periodista fue el último en entrevistar a la reina unos meses antes de su muerte y unos meses después de la visita de ésta a España para asistir al bautizo de su bisnieto, el hoy rey Felipe VI. Una visita no exenta de polémica y de la que se arrepintió la reina. Su opinión provocó que parte de la entrevista a la consorte de Alfonso XIII fuese censurada y no viera la luz hasta años después. 

Vieille Fontaine

La casa fue adquirida, según algunas fuentes, con el dinero que heredó de una tía inglesa y, según otras, con el que consiguió por la venta de unas joyas. En ella instaló la reina su sanctasanctórum. Apenas hizo vida social fuera de la casa desde que se instalara allí, aunque recibió visitas constantemente. Su gran íntimo fue Jacobo Alba, padre de la famosa Cayetana. Otros habituales eran Grace y Rainiero de Mónaco, quienes, de tanto en tanto, recibían la visita de la reina en Montecarlo. 

La Reina Victoria Eugenia con Grace Kelly. 

Grace Kelly sentía verdadero afecto por la reina española. Fue ella quien más apoyó a la actriz cuando aterrizó en el mundo de los royals. El protocolo y cómo vestir el cargo fueron asuntos en los que la abuela de Juan Carlos I instruyó a la esposa de Rainiero de Mónaco. A nadie sorprendían las visitas de una de las mujeres más famosas del mundo a esa anciana que vivía en un palacete y pocos identificaban con una reina destronada. Su vecino más inmediato también tenía que ver, como su amiga Grace, con el séptimo arte: el genial Charles Chaplin

Entre las paredes del palacete tuvieron lugar momentos cruciales de la monarquía española. Por un lado, allí se anunció, en diciembre de 1961, el compromiso matrimonial de Sofía de Grecia y Juan Carlos. Un anuncio que se hizo a espaldas de Franco en lo que fue una pequeña venganza del Conde de Barcelona. 

Victoria Eugenia siempre estuvo a favor de su hijo en la lucha por la corona española, lo que no le impidió aceptar cobrar de la lista civil establecida por Franco cuando éste decidió que España era un reino sin rey en 1947. 

Sin embargo, la anciana reina no veía con buenos ojos las pretensiones dinásticas de su nieto mayor Alfonso de Borbón-Dampierre, a pesar del cariño que siempre le inspiraron él y su hermano Gonzalo. Ambos estudiaron en Suiza y sus padres, Jaime y Emanuela de Dampierre, no se encargaban de ellos, lo que hizo que su abuela, a la que todos los nietos llamabana Gangán, se convirtiera en la única persona que les dio cariño en su complicada infancia.

El testamento de Victoria Eugenia 

Como su bisnieta la Infanta Cristina, Victoria Eugenia confió en una notaría de Lausana para uno de los momentos fundamentales de su vida: testar. Fue el 29 de junio de 1963, casi seis años antes de su muerte, que tuvo lugar el 15 de abril de 1969 en su palacete. 

En su testamento quedó claro que dividía sus joyas en dos: 'las de pasar', que formaban parte de la corona y que han pasado de reina en reina hasta llegar a doña Letizia, y las privadas, que fueron para sus hijas y su nuera María de Borbón. Aunque la mayoría las tienen ahora sus nietas y bisnietas, algunas han acabado en casas de subastas.

Por último, su querida Vieille Fontaine fue para sus hijos y el inmueble acabó vendido a una entidad bancaria suiza, que es su actual propietaria. 

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