12 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Una película recoge cómo este 'Robin Hood' español robó 20 millones de dólares al actual Citybank con una imprenta como arma de guerra

La vida de Lucio Urtubia triunfa en Netflix: El albañil navarro que estafó a los grandes bancos

/ Lucio Urtubia.
Para Lucio Urtubia, la frontera entre lo legal y lo moral era muy fina. No está claro cuánto dinero llegó a estafar este albañil navarro que falleció en 2020. Se llevó alrededor de 20 millones de dólares que se destinaban a financiar guerrillas en América Latina y Europa. Entre la persona y el personaje, el mito y la historia, la vida de Lucio Urtubia parece sacada de un guion de cine y ahora triunfa en Netflix con su historia, 'Un hombre de acción'.

Lucio Urtubia fue un albañil navarro anarquista que, desde un precario taller clandestino de artes impresas en París, puso en jaque a finales de los años 70 a uno de los principales bancos del mundo con el procedimiento de falsificación de cheques de viaje.

Lucio Urtubia.

Originario de Navarra, albañil ante la sociedad, falsificador clandestino, rebelde y revolucionario hasta el final de sus días, casi analfabeto, presunto secuestrador, atracador y contrabandista; así era Lucio Urtubia Jiménez, una de las personas más buscadas en los años 80 cuya historia triunfa hoy en Netflix.

Robar para la causa revolucionaria

La increíble vida de este anarquista navarro que consiguió poner contra las cuerdas al banco más poderoso de Estados Unidos, cuenta ya con una novela gráfica, “El Tesoro de Lucio”; varios libros, entre ellos una autobiografía; y dos producciones cinematográficas: un documental, “Lucio” (2007), y la ficción audiovisual, “Un hombre de Acción” (2022).

Nació en la localidad de Cascante, en la Ribera de Navarra, en 1931, en el seno de una familia humilde. Desde pequeño despuntaba su alma rebelde, "yo no respetaba nada de todo lo prohibido. Si quería y necesitaba algo, hacía lo oportuno por obtenerlo", recordaba en su autobiografía.

Cuando fue reclutado para el servicio militar pensó que sería fácil dedicarse al contrabando de tabaco entre España y Francia. Por eso, desvalijó un almacén en la compañía en la que estaba adscrito. Fue descubierto y huyó a Francia, para instalarse en París, donde comenzó a trabajar de albañil, oficio que mantuvo a lo largo de toda su vida. Allí también entró en contacto con las Juventudes Libertarias. En ese periodo de tiempo conoció al militante antifranquista Quico Sabaté, a quien alojó en su casa durante años. Este encuentro fue clave para el futuro de Urtubia, ya que fue quien le introdujo en el mundo de los robos y los atracos para conseguir fondos para la causa revolucionaria.

Lucio Urtubia.

Con el paso del tiempo comenzó a especializarse en la falsificación. Y de él se comenta que tuvo un encuentro con Che Guevara, donde Urtubia le propuso hundir la economía de Estados Unidos a través de la saturación del mercado con dólares falsos, pero el guerrillero no le tomó en serio.

A finales de la década de los 70, realizó su mayor golpe. Junto a una red de decenas de personas bajo su mando, logró falsificar una gran cantidad de cheques de viaje del banco estadounidense First National City Bank (actualmente Citybank), cuyo valor se estima en 20 millones de dólares. La recaudación estaba destinada a financiar una larga lista de guerrillas y grupos armados en América Latina y Europa.

La agrupación ribera señalaba que "de ahí nace el apodo que recibió de 'Bandido Bueno' o 'Zorro Vasco'. Desde su Ribera queremos reconocer la labor de este trabajador de la construcción y militante anarquista, luchador infatigable de causas justas".

"Yo expropiaba bancos, no robaba"

Con el paso del tiempo el First National City Bank dejó de aceptar los cheques de viaje. Lucio Urtubia, conocido también como el Robin Hood navarro, recibió entonces una oferta que resultó ser una trampa y acabó detenido y enviado a la cárcel. A lo largo de su estancia en la cárcel, el anarquista fue clave para contactar con el entorno de ETA y poder liberar a gente secuestrada por la organización armada. 

Finalmente, el banco decidió negociar con Urtubia porque no se daba con el paradero de las planchas de impresión y mientras estas estuvieran operativas se seguirían imprimiendo cheques y no se pondría fin al problema. Todos consideraban a Urtubia como el jefe y el único capaz de ponerle fin. Se llegó a concretar un encuentro entre un delegado del banco y un abogado del encarcelado. Se entregaron las planchas de impresión a cambio de unos 40 millones de francos (más de seis millones de dólares) y la puesta en libertad del navarro.

Cuando salió de la cárcel, Lucio Urtubia contaba con más de 50 años. Llegó su hora de retirarse de la vida clandestina y de dedicarse a la familia y a la albañilería en su barrio parisino. Murió en 2020, dejando tras de sí una vida de héroe mitificado, una vida de película.

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