02 de marzo de 2024
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FIN DE SEMANA

El segundo hijo varón de Julio Iglesias comenzó a cantar a sus espaldas y ahora ha anunciado que no hará más discos tras 28 años de carrera

Enrique Iglesias se reinventa: Así se inició en la música como 'Martínez el guatemalteco' en contra de su padre

El Cierre Digital en Enrique Iglesias.
Enrique Iglesias.
Enrique Iglesias no hará más álbumes, aunque eso “no es un adiós a la música”, según ha confesado. El segundo hijo varón del también cantante Julio Iglesias comenzó en la música en el año 1995 a espaldas de su padre, con el apellido Martínez, para ganarse un nombre por su cuenta. Después de 28 años, Enrique Iglesias ha amasado una gran fortuna que se ha incrementado tras haber vendido todo su catálogo musical a la empresa Influence Media Partners.

Enrique Iglesias ya nació siendo el conocido tercer hijo del cantante Julio Iglesias, pero con el tiempo se hizo un nombre en el mundo de la música por sí mismo. Y aunque su padre continúa sobre los escenarios —deseando actuar en la inauguración del Estadio Santiago Bernabéu— tras haber cumplido 80 años, Enrique ha confesado recientemente que dejará su carrera tal y como la conocemos hasta ahora.

Aunque según ha afirmado, esto no implica que deje de hacer música, sí ha afirmado a través de sus redes sociales que no hará más álbumes, aunque “no es un adiós a la música”. Según varios medios, querría poder pasar más tiempo con su mujer, Anna Kournikova, y sus tres hijos.

Entre los talentos de Enrique Iglesias se encuentra no solo su faceta de cantante, sino también la de productor, en la que podría enfocarse a partir de ahora. Uno de los primeros pasos que ha dado para marcar el fin de una era ha sido la venta de su catálogo musical —16 álbumes y 62 sencillos— así como los derechos de su nombre y de su imagen a Influence Media Partners por una cifra millonaria que todavía no ha trascendido, según Europa Press.

Mientras las noticias sobre el futuro musical del intérprete de Bailando ocupan titulares, su madre, Isabel Preysler, estrenó un documental en Disney+ sobre cómo los Preysler pasan las Navidades. Unas que este año se prevé que vuelvan a pasarse en familia en Miami.

Enrique Miguel Iglesias, el segundo hijo varón de los Iglesias-Preysler

El 8 de mayo de 1975 venía al mundo Enrique Miguel Iglesias Preysler —a quien sus amigos llaman Quique—, el tercer hijo del matrimonio de Julio Iglesias e Isabel Preysler y el segundo varón. Enrique se ha convertido, con el tiempo, en el gran triunfador de todos los hermanos. Hoy posee una gran fortuna —incrementada por la reciente venta de su catálogo musical—, con varias heredades en Estados Unidos, un avión privado (un gulfstream), diversas sociedades mercantiles (ninguna de ella radicada en España) y una brillante carrera profesional a sus espaldas, creada al margen de la figura de su padre Julio Iglesias.

La familia Iglesias-Preysler.

Enrique fue con el único de los hijos Iglesias-Preysler que el cantante estuvo presente en el parto y aunque fue el alumbramiento más largo de los tres, no presentó problemas. Desde pequeño demostró ser un joven constante y con afán de superación, cualidades que heredó de su padre. Con tan sólo catorce meses tuvo un accidente doméstico, ya que una de las tatas introdujo al bebé en un agua demasiado caliente al irlo a bañar y tuvieron que trasladarlo a una clínica de Torremolinos, localidad malagueña donde entonces veraneaban sus padres.

Cuentan algunos amigos de entonces que “Enrique era mucho Enrique”. Que desde pequeñito odiaba las fotografías, que huía de todo ese ambiente de gente revoloteando por su alrededor. Por eso intentaba llamar la atención de su círculo con desplantes repentinos y un mal humor persistente. Haberse criado en un entorno familiar asediado por los periodistas le procuró una postura constante de autodefensa y una gruesa coraza exterior. “(…) Fue como una enseñanza que tuve, vas aprendiendo de la gente que rodea a tus padres, los niños lo palpan todo”.

La influencia de la “Seño” Elvira Olivares en Enrique Iglesias

En 1983, con ocho años, se marchó a vivir definitivamente a Estados Unidos por cuestión de seguridad tras el secuestro por ETA de su abuelo el doctor Iglesias Puga. Creció viendo muy poco a sus progenitores, ella estaba en Madrid y él siempre de gira. Eso hizo que se formase de una manera muy independiente. Maduró muy pronto, teniendo a su lado a la sempiterna “Seño”, Elvira Olivares, el ama de llaves con la que vivía en Miami, “su gran apoyo”. Fue la persona que le educó, le impuso una severa disciplina, le castigó por sus travesuras, le puso hora de llegada a casa y procuró que no se convirtiera en un niño caprichoso. Pero también pudo contar siempre con ella.

Cuenta el propio Enrique que cuando se quería escapar de “Seño” se iba a casa de su mamá en Madrid, “ella no fue una madre estricta y seria”. Además, en Miami también estaba su abuela materna, Charo de la Cueva, que se trasladó allí tras la separación de su hijo de Isabel Presyler para cuidar a sus nietos.

Al igual que sus hermanos, no destacó en los estudios. Se graduó en la Gulliver Preparatory School, y continuó su formación académica profesional en la Universidad de Miami, donde inició la Licenciatura en Administración de Empresas, estudios que abandonó tempranamente. Su objetivo, desde los dieciocho años, fue el mundo de la música. Tanto significaba para él que decidió no compartirlo con el resto de la familia. La única que estaba enterada de su secreto era “Seño”, que le prestó el dinero para iniciar su aventura (unos 500 dólares). “Si no hubiera sido por ella, me hubiera criado jodidillo. Y la sigo teniendo, ella me cuidó desde que nací y ahora también la cuidaré yo, la tengo conmigo en Miami. No sabes lo que es volver de viaje y que esté ella allí para cuidarme”.

Competencia entre los Iglesias

Enrique solo tenía por entonces una meta: igualar la carrera de su padre, del que se distanció al cumplir la mayoría de edad: "A los 18 años tuve una pelea con él. Me marché de casa. Nunca di marcha atrás (…) Le dije ‘mira, me voy y si me va bien, me va bien y si me va mal, no podré culpar a nadie’".

Fue al editar su primer disco en 1995, con 20 años, cuando su padre se enteró de su carrera musical. Hasta entonces se presentaba como “Enrique Martínez”, un chico de Guatemala. Todo estaba pensado con el objetivo de evitar que se supiera que era hijo de Julio Iglesias. La primera canción que escribió era una balada titulada "Por amarte". Fue la discográfica Fonovisa, una compañía mexicana afincada en Los Ángeles, quien lo lanzó al estrellato. En esa primera época, su círculo familiar no creía que tuviese mucha proyección su carrera, sin embargo, se equivocaron radicalmente.

Desde entonces, entre padre e hijo surgió una dura competencia, una gran rivalidad profesional. Enrique quería cantar mejor que él, pero Julio era ya todo un mito de la canción. Los dos son personas parecidas, trabajadores insaciables en el escenario y enamorados de su profesión por encima de todas las cosas. Saben que tienen que luchar si quieren conseguir algo.

Con el paso del tiempo, Enrique demostró que había valido la pena su esfuerzo, consiguió transmitir su propia personalidad en escena y cantar con un estilo singular con el que triunfó en el mundo discográfico, sobre todo, en el anglosajón, con fans de todas las clases. Nunca ha previsto compartir un concierto con su padre. "No cantaría un tema de Julio Iglesias por nada del mundo", ha llegado a decir. “Yo acabaría a puñetazo limpio con él en un estudio. Su estilo de música no es el mío y su forma de grabar no es la mía”. Sin embargo, de él si ha heredado cierto deje en la voz y algunos gestos físicos.

Se dice que es una persona tan perfeccionista como su madre. Bastante afectiva y cercana cuando quiere, aunque de entrada es desconfiado con todo y todos. Que es muy religioso, que se santigua antes de salir a escena y que desde pequeño reza todas las noches ("Rezar me ayuda, le pido a Dios por todos los míos"). Que tiene una imagen estudiadamente desaliñada, con la cabeza casi siempre cubierta por una gorra. Que tiene insomnio, que le da muchas vueltas a las cosas por la noche. Que le encanta el mar y practicar esquí acuático con su motora. Que su verdadera pasión es hablar por teléfono. Que llama muy a menudo a su madre con la que mantiene una relación especial, muy distinta a la distante y fría que tiene con su padre. Que con sus hermanas maternas se lleva muy bien. En una entrevista, cuando le preguntaron por ellas, dijo: “¿hermanastras?… ¡Por Dios!, son mis hermanas”. Según contaba la propia Isabel esto se debe a que vienen de una sola madre, “así es fácil sentirse cerca unos de otros”. Precisamente, su hermana Tamara Falcó fue una ardiente seguidora suya cuando este comenzó en el mundo de la música.

Su boda con Anna Kournikova

Cuentan sus propios hermanos que Enrique ha tenido muy pocas novias. Una de sus grandes decepciones emocionales la tuvo a los veinte años cuando le dejó una chica mayor que él con la que salía. Desde el año 2002 mantiene una relación sentimental con la tenista y modelo rusa Anna Kournikova, con la que se casó en una boda íntima —según ha confesado recientemente su hermano Julio— y a quien conoció en el rodaje de su videoclip Escape en el año 2001. Juntos tienen tres hijos: los gemelos Nicholas y Lucy, nacidos en 2017, y Mary, que nació dos años más tarde.

Anna Kournikova, Enrique Iglesias y sus tres hijos.

Según llegó a confesar Julio Iglesias en una entrevista, en Lucy ve “muchísimo Iglesias, muchísimo, en el chaval (Nicholas) veo mucho más el lado ruso, pero en la niña veo mucho Iglesias. Y es que todo se transmite, la genética es mágica”.

Anna Kournikova nació en Moscú el 7 de junio de 1981 y a los nueve años dejó la capital moscovita para marcharse a Estados Unidos a aprender a jugar al tenis en la academia de Nick Bollettieri, en Florida. Con quince años se convirtió ya en tenista profesional, progresando extraordinariamente hasta convertirse en una de las diez mejores jugadoras del mundo. Hoy es otra más dentro de la saga Iglesias-Preysler, “en casa contamos con ella como una más”, llegó a decir Ana Boyer. Precisamente, con Miguel Boyer Enrique siempre mantuvo una buena relación que, sin embargo, no tiene con la actual mujer de su padre, Miranda Rijnsburger, con la que apenas coincide, ni tampoco con los hijos habidos de este matrimonio (sus hermanastros: Miguel Alejandro, Rodrigo, las gemelas Victoria y Cristina, y Guillermo).

Los dos hijos varones de Isabel han tenido menos problemas a la hora de aclimatarse a sus nuevos maridos que su hija Chábeli. Pero tanto ella como Enrique apenas vienen ya de Estados Unidos a visitarla. Y a pesar de ello, siguen manteniendo sus propios cuartos en la mansión de Puerta de Hierro. Cada día que transcurre, el segundo hijo varón de Isabel está más alejado de su familia. Pero Enrique ha conseguido hacer efectiva su ambición juvenil: tener una brillante carrera profesional en la música, con una figura paterna ausente, y ser uno de los más ricos de la familia Iglesias-Preysler, al margen de los photocalls que tanto gustan a Isabel aunque ella afirma no ir nunca “de madre de artista”.

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