31 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

DoNotPay ha creado un "abogado robot" que ha sido capaz de ayudar a recurrir hasta 160.000 multas de aparcamiento en Londres y Nueva York

Los robots se cuelan en los Tribunales: Herramientas de IA que sustituyen a los abogados

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El "abogado robot" utiliza una tecnología API GPT-3 de OpenAI
Un robot que supuestamente ejerce de abogado utilizando una tecnología API GPT-3 de OpenAI podría llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos. Una empresa de servicios legales quiere comprobar si esta Inteligencia Artificial puede actuar de la misma manera que un abogado y para ello ofrecen un millón de dólares al primer abogado que ofrezca su puesto a un IA ante los tribunales. El abogado Alberto García Cebrián analiza esta nueva tendencia.

La empresa DoNotPay lanzó el pasado domingo una propuesta por la que un abogado que tenga que presentar un caso a la Corte Suprema de Estados Unidos se deje sustituir por el "abogado robot" DoNotPay, una inteligencia artificial basada en la API de GPT-3 de OpenAI, la misma que usa ChatGPT. A este abogado se le bonificará con un millón de dólares. El ejercicio consistiría en que el abogado, a través de unos AirPods, repitiera ante el tribunal todo aquello que el robot argumente.

La empresa pretende demostrar que su robot “abogado” de última tecnología sería capaz de tratar hasta un caso legal complejo y así abordar las dudas sobre las hipotéticas habilidades de esta inteligencia. “Solo queremos que funcione. Creo que el uso de la tecnología para ayudar a las personas a acceder a sus derechos legales es importante. Estamos haciendo esto porque envía un mensaje importante a otros tribunales para que permitan la IA de asistencia en sus salas de audiencias”, explicaba a través de un tuit.

Además, admite que otro de sus objetivos es evitar que algunos abogados cobren una cantidad desmesurada por realizar un trabajo que considera que es de "copia y pega".  

El robot de DoNotPay debutará el mes que viene en la Corte Suprema de Estados Unidos para ayudar a la impugnación de una multa de estacionamiento. “Tenemos casos próximos en tribunales municipales de tránsito el próximo mes. Pero los haters dirán que ‘los tribunales de tránsito son demasiado simples para GPT”, escribió el CEO de la empresa en su cuenta de Twitter.

Críticas y dudas sobre el "abogado robot"

Las críticas hacía esta nueva inteligencia se han centrado en gran parte en el intrusismo laboral que supondría para la abogacía. Sin embargo, la empresa ha aceptado que por lo menos en dos jurisdicciones su ejercicio sería “abiertamente ilegal”.

Según la web de la Corte Suprema está prohibido llevar cualquier dispositivo electrónico dentro de la corte durante una sesión, por lo que los AirPods supuestamente estarían prohibidos. 

Por otro lado, hay dudas sobre si realmente se podría considerar a esta inteligencia como un “abogado robot”. Los términos y condiciones de DoNotpay especifican que esta aplicación no es un despacho de abogados y por tanto no actúa como tal. La información que ofrece es totalmente de uso privado, no puede considerarse asesoramiento legal y no están amparadas por el secreto profesional.

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La inteligencia artificial supondría  un intrusismo laboral en la abogacía.

En el caso de que se asuma que realmente sea un “abogado robot”, es una máquina que carece de personalidad jurídica, ¿estaría sujeto a responsabilidad deontológica? Por otro lado, los casos tendrían que ser grabados y no se sabe hasta qué punto eso es legal puesto que podría verse afectada la intimidad de los testigos u operadores jurídicos. Según ha trascendido, para tranquilidad del acusado, la compañía DoNotPay, pagará el importe de la multa si su herramienta no logra un buen resultado para el cliente y finalmente fuera condenado. 

Esto quiere decir en la práctica que el abogado defensor por primera vez en la historia será una máquina y no una persona. En España no existe la posibilidad de que sea una herramienta de inteligencia artificial la que defienda en un juicio, eso sí, sí que podrá ayudar a realizar tareas previas como análisis, recomendaciones o incluso redacción de escritos, pero que después siempre deberán de llevarse a la práctica por medio de un abogado que será el responsable de las actuaciones.

¿En el futuro los abogados serán sustituidos por máquinas o aplicaciones de inteligencia artificial? ¿Tiene la abogacía motivos para preocuparse por miedo a ser sustituidos por robots dotados de capacidad para resolver cuestiones jurídicas?

Las limitaciones y los fuertes de los 'abogados robot'

Es evidente que, al menos hoy en día, la inteligencia artificial no podrá tener la capacidad para resolver la aplicación de casos concretos en contextos complejos. Sobre todo, tiene la gran limitación de no poder ofrecer un trato personal, pues eso evidentemente solo lo puede hacer un ser humano, la inteligencia artificial sólo son algoritmos y datos.

A pesar de ello, debemos de admitir que una máquina podrá tener muchas limitaciones, pero también tendrá mayor capacidad de analizar gran cantidad de datos, estadísticas y proponer las mejores soluciones en base a la experiencia y propuesta de alternativas.

Por ejemplo, el ajedrez es un juego creado para personas, pero al aplicarlo a máquinas se ha demostrado que son capaces de desarrollar un juego muy difícil de igualar por parte de una persona. Analizan todas las posibilidades, tienen menor tiempo de respuesta y cuentan con la gran ventaja de no estar limitada por cuestiones de desconcentración, emocionales o sentimentales. Una persona puede tener un mal día fruto de nervios o cualquier otra circunstancia. En cambio, la certeza y capacidad de una máquina correctamente diseñada tiene mayor capacidad potencialmente que cualquier persona.

Desde el punto de vista del abogado García Cebrián una maquina nunca podrá sustituir algunas tareas de un abogado, pero sí otras en las que incluso puede ser mejor dada su potencial analítico.

Se critica mucho a los Tribunales por entender que no son justos en algunas ocasiones, pero los Juzgados están limitados por las normas que en ocasiones ofrecen mejores o peores soluciones al caso concreto. Además de los Juzgados existe la vía del arbitraje, en las que las partes se someten al criterio de un árbitro acordado para dirimir sus controversias, que después se podrán ejecutar judicialmente. Hay cuestiones muy complicadas, pero la mayoría de ellas deberían de ser simples.

¿Qué pasaría si dos partes se someten a un sistema de resolución de controversias dirigido por inteligencia artificial? ¿Qué pasaría si cada una de ellas contara para su defensa a modo de abogado una serie de herramientas de inteligencia artificial predeterminadas para defender sus derechos y obligaciones?

Un gran problema en los Juzgados y en las Administraciones en España es que por falta de medios materiales y personales están saturadas. En ocasiones un litigio o una petición administrativa se demora hasta tal punto que ni aún cuando te acaba resultando favorable existe una solución inmediata y, el paso del tiempo ya es un grave perjuicio. Una alternativa que llegará en su momento será la de sometimiento a sistemas de inteligencia artificial que resuelvan ciertas cuestiones.

No hay que tener miedo a la inteligencia artificial, pues es un complemento que ya está integrado en nuestra sociedad nos guste más o nos guste menos. No hay que pensar que los avances tecnológicos nos quitan trabajo, sino que, todo lo contrario, lo hacen más eficiente y complementan el trabajo de las personas. El problema es una mala utilización de la inteligencia artificial.

Si un despacho de abogados tuviera la iniciativa de desarrollar un sistema de inteligencia artificial de calidad y con garantías que estuviera correctamente diseñado y actualizado podría dar un servicio excelente de asesoramiento que permitiera la accesibilidad real de las personas a sus derechos y obligaciones.

Por ejemplo, la interactuación con inteligencia artificial podría comparar y explicar las ordenanzas locales de todos los municipios de España, sus sistemas de tributación y sus requisitos para cualquier trámite administrativo, permitiendo que una persona tuviera la certeza de lo que está permitido y lo que no y la mejor manera de tomar cada decisión. Es imposible que una persona pudiera dar una respuesta inmediata a cuestiones tan amplias de manera concreta.

Es tal el descontrol legislativo en nuestro país que, en ocasiones, hasta los abogados especializados deben de analizar jurisprudencia y un sinfín de cuestiones que van evolucionando y que pueden hasta generar dudas razonables, que una inteligencia artificial adecuada y actualizada, podría resolver la mayoría de los casos con todas las garantías, sin perjuicio de complementarlo con el asesoramiento de un abogado.

La inteligencia artificial ya está integrada en nuestro día a día y solo es cuestión de tiempo que acabe siendo la herramienta habitual en la mayoría de los sectores, incluyendo la abogacía. En toda profesión el fin no debe ser el mantenimiento estático de su versión tradicional, sino su evolución y adaptación a aquello que más beneficie al consumidor.

 

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