06 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

Condenado a cadena perpetua en Italia y a 21 años por dos intentos de homicidio en nuestro país, se enfrenta ahora a Prisión Permanente Revisable

Igor "el Ruso": Así fue la sangrienta y trágica huida de Norbert Feher, que mató a cinco personas entre Italia y España

Igor el Ruso tras la mampara donde asiste a juicio.
Igor el Ruso tras la mampara donde asiste a juicio.
Es un lobo solitario, feroz, despiadado, que cuando vea la oportunidad intentará escapar usando todos los medios que encuentre a su alcance, sin miramientos ni piedad. Es la descripción que hacen todos los psicólogos de "Igor Vaclavic" o "Igor el Ruso", que en realidad se llama Norbert Feher y es de nacionalidad serbia. Está siendo juzgado ahora por tres asesinatos, el de un ganadero y dos guardias civiles en Teruel.

Llegó a España en bicicleta, en septiembre de 2017, huyendo de un juicio que lo condenaría a cadena perpetua en Italia poco después por el asesinato de dos personas. El 1 y el 8 de abril de 2017 asesinó a Davide Fabbri, camarero de un bar en Ferrara y a Valerio Verri, guarda forestal en Portomaggiore, Bologna. A Italia había llegado en 2006 y comenzó a acumular antecedentes por robo con fuerza.

Con 40 años y varias armas robadas se instaló en los alrededores de un pueblo de Teruel, Albalate del Arzobispo, en un corral abandonado, en una zona semidespoblada que no llega a dos mil habitantes en el núcleo urbano en sus mejores momentos.

Unos meses después, una docena de dueños de casas en el campo habían denunciado daños y robos en sus "masicos", como se llaman por aquella zona, supuestamente realizados en octubre y noviembre de 2017. La Guardia Civil comenzó a investigar las denuncias y a buscarlo. Uno de los dueños de esas casas se cruzó en su camino el día 5 de diciembre, Feher disparó e hirió a Manuel y al cerrajero que lo acompañaba cuando lo descubrieron, vestido de militar y pistola en mano.

Norbert Feher tras la mampara donde asiste el juicio.

Por este intento de homicidio sería condenado en España a 21 años de cárcel más otros ocho años por los robos en casas de campo, de donde se llevó cervezas, comida, mantas, huevos, linternas... La tarde del 14 de diciembre de 2017 José Luis Iranzo, un ganadero de la zona, fue a recoger a su padre a la explotación agrícola de la familia en un paraje llamado "Mas del Saso" en el término vecino de Andorra.

Eran las 18.30 horas de la tarde e Iranzo acababa de despedirse de seis guardias civiles a los que había guiado hasta unas cuevas por si el ladrón se había ocultado allí. No lo encontraron. El ganadero, de 40 años, llegó a su finca en su camioneta y solo pudo abrir la puerta. "El Ruso" lo esperaba al otro lado; con una pistola Beretta le dio en el pecho de un solo disparo, después lo remató. El padre del ganadero se libro escondiéndose tras unas alpacas de paja. Luego Norbert Feher robó el coche de Iranzo y se dio a la fuga hasta su casa en "Mas de Zumino".

Cinco guardias civiles, alertados por el padre de Iranzo y guiados por un vecino, se dirigieron a "Mas del Saso", lugar del asesinato. A las 18.45 horas vieron un vehículo con las luces encendidas a la altura de la casa de campo a la que se había dirigido Feher, aunque todos ignoraban que estaba allí. El capitán que dirigía el operativo ordenó a los agentes Víctor Romero y Víctor Caballero que identificaran ese coche mientras ellos continuaban en busca de Iranzo.

Imagen de la ficha policial de Igor.

Los dos guardias no tuvieron ni una sola oportunidad de defenderse. Oculto tras la 'pick up' robada al ganadero y con una Beretta en la derecha y una Smith&Wesson en la izquierda disparó a bocajarro 17 disparos, acertó con 15 de ellos. Sus disparos buscaron conscientemente las zonas donde el chaleco antibalas no los protegía. Al igual que había hecho antes con Iranzo los remató en el suelo, les robó sus armas reglamentarias, los cargadores, los grilletes, las defensas y la documentación y volvió a huir.

Con toda la Comandancia de la Guardia Civil del Bajo Aragón en estado de shock localizaron la furgoneta a las tres menos cuarto de la madrugada en la localidad de Cantavieja, en una cuneta. A 25 metros del lugar estaba escondido "el Ruso", boca abajo, escondiendo la pistola con su cuerpo, con un cuchillo escondido. Se le intervinieron cuatro pistolas que llevaba encima. Dos meses después se encontró otra arma más en su guarida tras un minucioso registro.

La Fiscalía le imputa ahora, en el juicio que comenzó este lunes en la Audiencia Provincial de Teruel, tres delitos de asesinato con alevosía en concurso con dos delitos de atentado, tres de robo con violencia y uno de tenencia ilícita de armas. Pide para él Prisión Permanente Revisable por los asesinatos, al igual que las acusaciones particulares que representan a las familias de las víctimas. Las acusaciones populares son ejercidas por las asociaciones profesionales de guardias civiles AUGC y AEGC, a las que pertenecían los guardias muertos y el sindicato agrario UAGA. Su defensa pide la libre absolución y su internamiento en un hospital psiquiátrico al argumentar que "el Ruso" padece una "psicosis de guerra", aunque se desconoce si ha participado en algún conflicto bélico.

                Foto de Facebook de Norbert Feher.

Los hombres asesinados tenían esposas. Iranzo y Romero, además hijos pequeños. La Fiscalía pide más de dos millones de euros en indemnizaciones. Entre los objetos que se le encontraron cuando fue detenido, había una Biblia en italiano, una medalla de la Virgen del Pilar y un tamagochi, un juguete al que cuidaba como si se tratase de un hijo, además tenía varios juegos de cartas de "Dragon Ball" para pasar el rato.

Su paso por la cárcel dista mucho de ser tranquilo o el de un preso modelo. Tras su detención fue ingresado en la cárcel de Zuera (Zaragoza), desde donde asistió por videoconferencia a su sentencia a cadena perpetua en Italia, a la lectura de veredicto en marzo de 2019 y a la posterior ratificación en mayo de 2020. Entonces estaba solo en su celda, en el módulo de aislamiento, 21 horas encerrado y solo veía la luz del sol tres horas al día, cuando salía al patio en soledad.

Después de amenazar a todos los funcionarios que se acercaban a él fue trasladado a la prisión de Texeiro, en La Coruña, donde su comportamiento fue similar. Finalmente acabó en la prisión palentina de Dueñas, donde 24 horas antes de comenzar a ser juzgado, Igor "el ruso" agredió a cuatro funcionarios.

La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) denunciaba los hechos este mismo domingo, la agresión del interno Norbert Feher a cuatro funcionarios del Centro Penitenciario de Dueñas (Palencia) con un azulejo tras negarse a abandonar su celda para ser juzgado este lunes como autor confeso por el triple asesinato ocurrido en Andorra (Teruel) en 2017.

Igor el Ruso, clasificado como extremadamente peligroso y con un amplio historial de incidentes regimentales, se negó ayer a abandonar voluntariamente su celda para ser conducido a los tribunales; ante esta actitud, se personaron en el departamento los jefes de Servicio para convencerlo de que saliera pacíficamente, pero no lo consiguieron y recibieron las amenazas del interno de que, si entraba algún funcionario para sacarlo, lo "mataría" porque sus muertes "le salen gratis".

Las lesiones de los funcionarios.

Cuando a las 09:15 horas se personaron los jefes de Servicio y un numeroso contingente de funcionarios con los equipos de intervención, se procedió a entrar en la celda del interno. Ese fue el momento en el que se abalanzó sobre ellos con un trozo de azulejo afilado y consiguió agredir a cuatro de ellos. Tras un gran forcejeo, consiguieron reducirlo. Los funcionarios tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos de diferentes contusiones y fueron a Urgencias para valoración de sus lesiones. Igor "el Ruso" quería asistir a su juicio por videconferencia.

Tras su primer traslado a Texeiro pasó más de 20 días aislado en un módulo de seguridad de la prisión gallega, dentro de su celda, en un espacio de diez metros de ancho y tres de altura. Una celda que mantenía perfectamente impoluta, ordenada y limpia, con la cama hecha, según cuentan fuentes penitenciarias a elcierredigital.com.

Tras las denuncias por amenazas efectuadas por algunos funcionarios de prisiones de la cárcel de Zuera antes de ser trasladado, en Texeiro cuidaba mucho sus actuaciones y comportamiento. Ocupaba la celda número 41 del módulo 15. Pero con el paso del tiempo, su actitud fue similar y por eso lo volvieron a llevar a la prisión de Dueñas. Desde su ingreso en prisión, Norber Feher es considerado por Instituciones Penitenciarias como preso FIES –Fichero de Especial Seguimiento-, por su peligrosidad y antecedentes.

Igor "el Ruso" vive prácticamente solo en la galería de aislamiento cuando es internado en ella por algún incidente de los muchos que protagoniza. A las ocho de la mañana es la hora de despertarle y hacer el recuento . Y a las nueve comienzan sus tres horas de patio diarias, que las hace solo. Suele andar y, a veces, correr por el patio. Aseguran fuentes penitenciarias, que no ve la televisión ni lee la prensa "por deseo propio" y que en el economato lo que más compra son zumos y bollería.

Aseguran que "el Ruso" se cartea desde prisión con solo dos personas: Una periodista de Italia que estaría preparando su biografía y una joven de Madrid con la que pretende tener una relación sentimental. Además, Feher pasa mucho tiempo en el gimnasio y leyendo. Su principal lectura es la Biblia, que pidió a los funcionarios nada más entrar en prisión, ya que le requisaron una en italiano, pero también consume otras lecturas como cómics. La actitud de "el Ruso" ante el resto de presos es la de creerse "superior a los demás”, aunque los internos le tienen miedo y evitan coincidir ni hablar con él.

Cuando el fiscal italiano Marco Forte le preguntó por qué había disparado a un guarda forestal y al dueño de un bar, Igor "el Ruso" dijo que en el primer caso "lo confundí con un policía y creí que llevaba un arma en la mano" y en el segundo caso lo justificó diciendo que "el propietario del bar tenía una deuda de 10.000 euros con él y quería cobrarla, pero se enfrentó a él", aunque ambos no se conocían de nada. "Tuve que abatir a los dos", sentenció y ya no volvió a hablar.

Este lunes en la primera sesión del juicio dijo: “Maté a los guardias civiles por mi Biblia” y justificó sus acciones como autodefensa. Las tres muertes se debieron al “destino” y dijo que solo usa las armas cuando “no hay otra alternativa”. “El cuerpo no es más que un contenedor, nuestra alma es lo importante”, ha dicho en otro momento.

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