04 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Este camarero alemán cumple actualmente condena por la violación de una turista americana en el Algarve portugués en el año 2005

Vinculan al sospechoso del caso Madeleine, Christian Brueckner, con la desaparición del niño René Hasee

El pequeño desaparecido hace 24 años.
El pequeño desaparecido hace 24 años.
La Policía alemana trata de probar que el nuevo sospechoso en la desaparición de Madeleine McCann está implicado en el caso del pequeño René Hasee, que tuvo lugar también en el Algarve portugués. Aunque en este caso a René se le dio por muerto en el mar, a pesar de que nunca se hallaron evidencias o restos que probaran su ahogamiento en el océano.

La Policía alemana cree que el nuevo sospechoso de la desaparición de Madeleine McCann, Chistian Brueckne, también podría estar implicado en el caso del pequeño René Hasee, que el 19 de junio de 1996 desapareció de El Algarve portugués al igual que la pequeña Madeleine y en circunstancia similares al de la niña británica. En este caso a René se le dio por muerto en el mar, ya que fue visto por última vez cerca en la playa de Amoreiras corriendo hacia el agua.

Tuit sobre René de SosDesaparecidos.

 Sin embargo, la Policía alemana sospecha también en este caso del alemán de 43 años, Christian Brueckner, en 1996. El niño, René Hasse pasaba las vacaciones en  Aljezur, con su padre y la pareja de éste, a unos 40 km de Praia da Luz, donde desapareció la niña Madeleine McCann.

Según publicó 'The Guardian',  Andreas Hasse, padre del niño, ha afirmado que un investigador alemán se puso en contacto con él este pasado viernes para confirmar que se está reabriendo el caso de su hijo, después de la identificación del principal sospechoso en la desaparición en 2007 de Madeleine, de tres años en la misma zona del Algarve portugués.

                                  Christian Brueckner.

A René se le perdió el rastro de noche, mientras paseaba por la playa con su padre y la pareja de éste, dando un paseo. El niño se quitó la camisa y los pantalones porque quería ir al agua, luego corrió para adelantarse y entonces los adultos lo perdieron de vista. Nunca volvieron a verlo. "No había tenido noticias de la policía durante casi 20 años", dijo su padre al periódico alemán 'Kölner Stadt-Anzeiger'.  Hasse también declaró que durante mucho tiempo pensó que su hijo, que ahora tendría 30 años, debía haberse ahogado; incluso si nunca tuvo evidencias de ello.
 
El caso de René, que tuvo una gran repercusión en Alemania en su momento pero, a diferencia del caso de Madeleine, pronto fue olvidado, sería la segunda desaparición inexplicada de un menor vinculada en los últimos días al 'caso Madeleine' y a su principal sospecho. Los fiscales alemanes creen que el pedófilo -que fue acusado por primera vez de "contactos sexuales con un niño" en 1994, cuando tenía 17 años-, también pudo haber estado involucrado en la desaparición de la niña alemana Inga Gehricke, que tenía cinco años cuando se le perdió el rastro el 2 de mayo de 2015 en un bosque en la región de Sajonia-Anhalt mientras pasaba un día de campo con su familia.
 
En la actualidad, Christian Brueckner cumple una condena de siete años en prisión de la ciudad de Kiel, en el norte de Alemania, por el asalto y violación de una ciudadana estadounidense de 72 años en el complejo vacacional de Praia da Rocha en 2005, en el Algarve.

 

Los últimos acontecimientos en el 'caso Madeleine' han provocado casi 400 nuevas llamadas aportando pistas en los primeros tres días del llamamiento lanzado por la policía británica para recopilar más datos sobre el sospechoso. Scotland Yard continúa tratando el caso como de personas desaparecidas. Gerry y Kate McCann, así como los padres de Inga Gehricke, "todavía esperan" que sus hijas estén vivas.

Andreas Hasse confía ahora en que la verdad sobre su hijo salga finalmente a la luz y, aún con esperanzas de encontrar sano y salvo a René, está desesperado por conocer la verdad: "Desafortunadamente, ni siquiera tenemos una tumba".

Maddie y la pista alemana

La Policía Británica daba la sorpresa la pasada semana al notificar durante la mañana del jueves en su cuenta de Twitter que se está investigando a un nuevo sospechoso, Christian Brueckner, en el caso de la desaparición de Madeleine McCann. Lo cierto es que las nuevas pruebas que apuntaba la policía han sido un posible registro en dos vehículos y una enigmática llamada al sospechoso de media hora la madrugada que desapareció Madeleine. La Policía británica ahora busca a quien realizó esa llamada y por eso pide ayuda.

La información de la policía británica.

Los nuevos datos de Christian Brueckner que tenía 30 años cuando desapareció Maddie, son que usaba un turismo Jaguar y una autocaravana de la marca Wolkswagen. Ambos vehículos se encuentran bajo tutela de la policía alemana. Este sospechoso usaba dos teléfonos portugueses y la madrugada que todo ocurrió recibió una llamada 30 minutos de otro número desde el área de Praia da Luz, donde estaba el hotel de los McCann. El sospechoso vivía entre Lagos y Praia da Luz. La llamada se produjo entre las 7.32 y las 8.02.

Christian Brueckner.

Esta persona ya había sido investigada, tal y como adelantó elcierredigital.com en mayo de 2019. Se trata de un ciudadano alemán condenado por el abuso y asesinato de al menos otros dos niños y fue durante un tiempo sospechoso de la desaparición hace trece años de la niña británica Madeleine McCann en un complejo turístico del Algarve, en el sur de Portugal. 

Christian Brueckner ya había sido identificado como sospechoso en 2011 por Scotland Yard, pero ahora las nuevas informaciones surgidas han llevado a la Policía  a volver a investigarle como sospechoso, que era camarero y trabajó en varios complejos del sur de Portugal entre 1995 y 2007, fechas en las que residió en el país luso.

Los hechos que ocurrieron el 3 de mayo de 2007 en el Ocean Club resort, de Praia da Luz, un lugar que la familia McCann pensó era ideal para disfrutar de unas relajadas vacaciones en familia. Sin embargo, allí llegó la tragedia para la familia británica con la desaparición de su hija pequeña.

Una cena sin vigilancia

Todo ocurrió sobre las nueve de las noche del 3 de mayo de 2007 en el hotel de Praia da Luz. Los padres fueron a cenar a restaurante  dentro del complejo hotelero situado en esa zona del Algarve portugués. Poco tiempo después, cuando la madre volvió al cuarto, encontró la cama de la pequeña vacía y la ventana abierta de par en par. Los padres denunciaron los hechos y se montó un operativo para encontrar a la pequeña que incluso implicó a España, dada su cercanía con la frontera en Huelva.

Lugar donde desapareció Madeleine.

Horas después y tras las primeras pesquisas que no obtuvieron ningún resultado, la Policía Judicial portuguesa inició una investigación sobre la base de que la niña había sido sustraída de la habitación por una tercera persona. Al tratarse de ciudadanos británicos, Scotland Yard montaba de forma alternativa una segunda indagación de los hechos poniendo en duda los métodos de las Fuerzas del Orden portuguesas.

El caso fue muy sonado porque las contradicciones en las que cayeron los padres de la pequeña durante los primeros interrogatorios hicieron levantar sospechas sobre ellos. La serie de Netflix se centra bastante en uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, Gonzalo Amaral. Él era uno de los primeros policías portugueses que participó en la investigación y que, pasado un tiempo, escribió un libro sobre el caso. Uno de los más implicados en su resolución.

El libro fue denunciado por los padres de Madeleine, ya que la teoría de este hombre es que la niña murió en aquellos días en un accidente de circulación y que los padres montaron todo lo demás para tapar la verdad. El caso entre los McCann y Amaral sigue judicializado nueve años después y todavía vivo en el Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea.

Las líneas de investigación que llevaron las Policías de Portugal y de Reino Unido fueron distintas. Mientras que en el Algarve se investigaba a muchos turistas de la zona y se llegaron pedir las fotografías de aquellos días para buscar posibles sospechosos, también se registraron viviendas de algunos personajes con indicios superficiales que podrían estar detrás de aquella desaparición, como, por ejemplo, un ciudadano ruso llamado Sergey Malinka, al que se le relacionó con delitos de pornografía infantil. De hecho, en uno de los registros que se le realizó, se encontraron algunos archivos de este tipo en su ordenador, pero fue descartado porque nada indicaba que podía estar involucrado en este caso.

Robert Murat era uno de los sospechosos de la desaparición de Madeleine.

Otra ciudadana inglesa fue relacionada con el posible secuestro, era Jennifer Murat, cuya vivienda fue inspeccionada pocas horas después de la denuncia. La Policía portuguesa llegó a drenar su  piscina en busca de algún resto de la pequeña. También fue detenido Robert, el hijo de Murat, el cuál fue investigado a fondo y con el tiempo descartado totalmente.

Los agentes ingleses, en cambio, tenían otra teoría sobre  lo sucedido. Al ver contradicciones en las declaraciones de los demás huéspedes del hotel donde estaban los McCann, pronto desembarcó Scotland Yard para incluso hacer su indagación en paralelo. Llegaron a traer perros para buscar restos en la habitación y analizaron con detalle el vehículo utilizado por los padres aquellos días.

Una vez los portugueses abandonaran las líneas antes descritas y se descartaran algunos avistamientos de la niña en varias zonas de Portugal,  la Policía lusa también giró su foco en los padres de la niña. Estos acabaron volviendo a Reino Unido y empezaron una  gran recogida de fondos para financiar la búsqueda de su hija a través de una fundación

Madeleine y sus hermanos mellizos con los que dormía cuando desapareció.

Trece años después, la desaparición de Madeleine sigue siendo uno de los casos más complicados para los investigadores y rodeados de misterio. Habrá que esperar para ver si el  ciudadano alemán es o no el culpable y se resuelve un largo caso que cuenta con  más de 2.000 diligencias policiales, 500 búsquedas en la zona y 12.000 páginas  sobre qué pudo pasar aquella fatídica noche en la habitación de Madeleine. 

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