19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Una serie de algoritmos con apariencia humana ayudan a resolver las tareas más repetitivas y complicadas que retrasan el trabajo de los magistrados

China y Estonia implantan jueces virtuales para agilizar los procesos en los tribunales

Los jueces virtuales están cerca.
Los jueces virtuales están cerca.
El gigante asiático ha presentado el llamado Tribunal de Internet de Pekín, un centro de litigios online en el que un juez de apariencia femenina, con cuerpo, expresiones faciales, voz y gestos muy humanos. No por menos ha sido creado sobre la base de una persona. La magistrada virtual incluso respira. Se trata de otra aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) cuya finalidad es resolver litigios simples.

Sin embargo, por ahora, estos jueces virtuales no serán autónomos, es decir, en esta primera fase funcionarán como apoyo a los jueces humanos, a modo de experimento y también de entrenamiento para ellos.  El mencionado tribunal ha desarrollado el que llaman Sistema de Cadena de Equilibrio, en el que todo el proceso de extracción y conservación de pruebas electrónicas puede comprobarse su trazabilidad y, por lo tanto, su veracidad.

La jueza virtual que experimenta China. 

Además, la juez de inteligencia artificial –sobre la que las autoridades chinas afirman que es la primera en su género– tiene una gran capacidad para estudiar casos anteriores y verificar la jurisprudencia  en tiempo real. En este caso, los jueces virtuales aportan al ámbito jurisdiccional todos los beneficios que dan los avances de la robótica y la Inteligencia Artificial para asimilar, analizar datos y extraer conclusiones y resultados.  Es como un asistente superior. Según sus creadores, “la juez de inteligencia artificial ayudará a los jueces de la corte a completar el trabajo básico repetitivo, incluyendo la recepción de litigios basada en tecnologías inteligentes de síntesis de voz e imagen que permitirán a los profesionales poner toda su atención en los procesos judiciales”.

Estonia también experimenta con jueces virtuales

En Estonia, uno de los tres países bálticos,  avanza muy rápido en la implantación de los jueces robots a los que utilizan del mismo modo que China, como asistentes muy especializados que complementan los trámites judiciales y aceleran los tiempos. De hecho, se espera que sus jueces de inteligencia artificial comiencen a operar a finales de este año en la resolución de demandas de cantidad hasta un máximo de 7.000 euros.

Hay riesgos y beneficios en la introducción de la AI en la Justicia. 

El presentan sus demandas y sus pruebas en formato digital. El juez virtual que están desarrollando analizará la documentación y emitirá una sentencia. La inteligencia artificial permitiría acelerar decenas de casos atrasados que los jueces y secretarios judiciales no pueden gestionar . Y siempre, las partes podrán presentar recurso si no están de acuerdo con la sentencia. Eso sí, ante un juez humano.  

Riesgos de permitir que un algoritmo resuelva casos judiciales

Este sistema optimiza el trabajo y gestión en el ámbito judicial, pero no está exentos de riesgos. Los expertos avisan de que puede haber riesgos. Tener un sistema automatizado para resolver casos poco importantes y, sobre todo, sencillos o con una respuesta jurídica clara puede ayudar a descongestionar los órganos judiciales y ofrecer respuestas más rápidas, imparciales y fiables. Además, se eliminan los aspectos subjetivos que pueden afectar a la toma de decisiones e introducir distorsiones que en principio no deberían influir en estas decisiones.  La imparcialidad de un algoritmo también puede ser mayor que la de humano.

Pero en cuanto a la toma de decisiones judiciales, la IA está bastante limitada porque no es adecuada en casos que involucran discrepancias relativas a la interpretación de preceptos legales o en discusiones en torno a cuáles son los hechos probados, según los expertos.  

La Inteligencia Artificial se implantará en todos los ámbitos. 

Además, estaría la acerca de quién programa o construye el algoritmo, bajo qué criterios, ya que sería esa fórmula informática la que se implantaría para resolver los casos.  Poder controlarlo y supervisarlo permitiría convertirlo en un sistema fiable y democrático para así evitar que incorpore sesgos, prejuicios u otros elementos que pudieran contaminar las decisiones judiciales.  

Ya hay un ejemplo de un  algoritmo similar que se utiliza en EEUU. El denominado COMPAS es un sistema controvertido empleado en los tribunales penales del estado de Wisconsin para hacer una estimación del grado de peligrosidad y el riesgo de reincidencia del acusado y así calcular la pena que se le impondrá.  Ha habido acusaciones, con un cierto grado de credibilidad, de que el algoritmo discrimina a determinados colectivos, como los afroamericanos, pero no se ha podido demostrar ni desmentir porque el código no es accesible, dado que es propiedad de una empresa privada.

¿ Será esta una realidad posible y cercana en España? Bien elaborados, podrían ser un sistema para descongestionar los tribunales saturados de casos judiciales. Sin embargo, hace falta mucho perfeccionamiento aún, la aceptación popular y del propio sistema judicial.

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