14 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El prestigioso forense Luis Frontela habla claro y abre una "tercera vía" entre la versión oficial y la teoría de la conspiración

El crimen de Alcásser vuelve a la actualidad: "En dos o tres meses habrá importantes novedades en base a conocimientos antiguos"

El doctor Luis Frontela.
El doctor Luis Frontela. / Europa Press
El crimen de Alcásser sigue siendo uno de los grandes enigmas de la crónica negra española casi treinta años después. La edad de las víctimas (14 y 15 años), la brutalidad de los asesinatos, así como el tratamiento mediático que se le dio a este triple secuestro, violación y asesinato, calaron en el subconsciente colectivo. El Dr. Luis Frontela ha defendido durante décadas que no todo se hizo como se debiera en la investigación y anuncia que en dos o tres meses puede haber sorpresas.

El médico forense Luis Frontela, posiblemente el más popular en su especialidad en España, ha vuelto a la actualidad al afirmar que podría tener novedades sobre el crimen que conmocionó a la sociedad española. “En dos o tres meses, podría haber alguna novedad, pero en el fondo son conocimientos atrasados a los que ahora se les puede dar otra vuelta. Estoy trabajando en ello. No sé si será importante a nivel judicial o social, eso yo no lo puedo afirmar, pero habrá novedades”, asegura el doctor Frontela a Elcierredigital.com.

Miriam, Toñi y Desirée tenían 14 y 15 años cuando desaparecieron un viernes 13 de noviembre de 1992. Las tres adolescentes hacían autostop para dirigirse a la discoteca Coolor de Picassent, a escasos kilómetros de sus casas. El método para viajar era muy habitual en la zona en aquellos años. Fue precisamente este crimen el que concienció a la sociedad de lo peligroso de esta práctica. La última vez que las tres menores fueron vistas con vida, estaban subiendo a un Opel Corsa blanco que las conduciría a la muerte.

El vehículo en cuestión lo conducían dos delincuentes bien conocidos por la Justicia y la Policía: Antonio Anglés y Miguel Ricart. Durante las siguientes horas torturaron con saña, violaron y, finalmente, mataron a las tres niñas en un paraje conocido como La Romana. Un crimen horrendo cuyos detalles más sangrantes fueron ampliamente difundidos por los medios de la época.

Los cuerpos fueron descubiertos el miércoles 27 de enero de 1993, setenta y cinco días después, enterrados en un paraje cercano al pantano de Tous. Dos apicultores vieron una mano con un reloj sobresaliendo de la tierra y dieron la voz de alarma. Enseguida se confirmó que eran las niñas buscadas.

En la mano de una de las menores se encontró un volante médico a nombre de Enrique Anglés. Esta pista llevó a la Policía hasta los asesinos. Antonio había utilizado a su hermano disminuido psíquico para obtener esta receta para tratarse de una enfermedad venérea.

Toñi, Miriam y Desiré, las niñas de Alcácer. 

Miguel Ricart, fue detenido cuando apareció en casa de los Anglés para alertar a su cómplice. Sin embargo, Antonio consiguió escapar. Miguel Ricart fue condenado en 1997 a 170 años de prisión. Sólo cumplió 20 y el 29 de noviembre de 2013 fue puesto en libertad como consecuencia de la derogación de la denominada doctrina Parot.

Alcácer se cruzó en la vida del doctor Luis Frontela cuando el entonces Secretario de Estado para la Seguridad, el socialista Rafael Vera, le pidió que se sumase el equipo forense. En la alfombra en la que fueron envueltos los cadáveres de las tres niñas, Frontela encontró cuatro vellos que, según él, no pertenecían ni a Ricart ni a Anglés.

Empezó así una guerra de versiones entre la oficial y la teoría de la conspiración, que apuntaba a una supuesta trama de grabaciones de snuff movies por encargo de personajes de la alta sociedad. El criminólogo Juan Ignacio Blanco fue el primero en abonarse a estas teorías llegando a dar nombres de los supuestos culpables sin aportar ninguna prueba.

Blanco llegó a afirmar en televisión que tenía en su poder la cinta de muertes reales en la que se veía las torturas a las que fueron sometidas las niñas. Nunca aportó ni enseñó prueba alguna, porque no existían. A las tesis de Juan Ignacio Blanco, se agarró Fernando García, padre de Miriam, una de las niñas. Meses después, García pagaría caro sus opiniones llegando a ser condenado a dos años de cárcel por acusaciones infundadas a altos cargos del PSOE valenciano de la época.

Desde el año 1993, el doctor Frontela siempre mantuvo la versión sobre su trabajo, aunque actualmente afirma que los vellos pertenecían a una tercera persona y no a cuatro. Siempre ha asegurado que desde la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia le exigieron entregar esas muestras y que nunca más se supo. Este forense nunca se ha abonado a las teorías de la conspiración pero tampoco cree que la versión oficial sea acertada al cien por cien y que hubo serios errores en la investigación. Frontela defiende así “una tercera vía, ya que sí que pudo haber una tercera persona ahí”.

“No soy quién para afirmar si Anglés salió o no de España”

Sin duda, uno de los puntos oscuros del triple crimen de Alcácer, es la fuga y posterior desaparición del supuesto asesino  Antonio Anglés. Ante la pregunta sobre si Anglés salió o no de España, el doctor Frontela se muestra ambiguo y a la vez firme: “No soy quién para afirmar eso y menos ahora. Yo me baso en hechos objetivos. Otra cosa es mi intuición, pero es algo mío”.

Antonio Anglés. 

Ánglés consiguió huir de la policía y durante semanas tuvo al país en vilo, convirtiendo su fuga en uno de los objetivos prioritarios de los Cuerpos de Seguridad del Estado en aquel momento. Su rastro, oficialmente, se pierde en el barco City of Plymouth, que partió de Lisboa con destino a Dublín.

Anglés nunca se bajó del barco en el puerto de la capital irlandesa. La versión oficial es que fue descubierto como polizón y la tripulación del barco lo encerró. Y que en una ocasión intentó huir y se lanzó al mar. Fue rescatado y se le encerró en un camarote. Sin embargo, nunca jamás apareció. Durante años se creyó que se lanzó por la borda poco antes de llegar al puerto dublinés.

Hace un año los periodistas Genar Martí y Jorge Saucedo en su libro "El fugitiu", que relata con detalle la huida de Anglés, aportaron un dato nuevo revelador. El capitán de la nave confirmó que uno de los miembros de su tripulación ayudó al asesino de Alcásser a fugarse del barco.

Si fuera así, ¿dónde está Anglés? Un veterano policía ya retirado, que investigó el caso durante años, sostiene que "fuimos a Argentina, Brasil, Estados Unidos y muchos páises... Recorrimos medio mundo y las pistas eran falsas o inconsistentes. Si yo tuviera que apostar diría que llegó a Estados Unidos y allí sigue con otra identidad y otra vida", apunta a elcierredigital.com.

Ahora, el Dr. Luis Frontela, que ha defendido durante décadas que no todo se hizo como se debiera en la investigación, anuncia que en dos o tres meses puede haber sorpresas.

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