25 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los progenitores del joven fallecido en accidente de moto dicen que "deberían haber hecho al conductor del coche las pruebas de alcoholemia y drogas"

Cuatro años de la muerte de Rafa Moral: Los padres recuerdan los fallos de la instrucción del caso

El joven Rafa Moral fallecido en accidente de moto.
El joven Rafa Moral fallecido en accidente de moto.
Los padres de Rafa Moral, un joven motorista fallecido en un accidente de tráfico el 8 de enero de 2017, llevan ya cuatro años luchando para que la investigación sobre el suceso que le costó la vida a su hijo no se cierre en falso. Hace unas semanas mandaron una carta abierta al teniente de la Guardia Civil que investiga la instrucción previa realizada del accidente mortal.

El 8 de enero de 2017 un accidente de tráfico se llevó la vida de Rafa Moral y su novia Laura en el municipio madrileño de Ribatejada. Su madre Carmen Castro y su padre Rafael Moral llevan cuatro años peleando porque la muerte de su hijo no quede archivada sin culpable.

Hace tres años, un fatídico accidente de moto acabó con la vida de un chico de 24 años y una chica de 18. El siniestro tuvo lugar en el kilómetro 27 de la carretera M-113. En su día, el Juzgado de Instrucción Número 4 de Torrejón de Ardoz, emitió acta de sobreseimiento del caso basándose en los informes del forense y el atestado de la Guardia Civil.

En dicho atestado se informaba de que el conductor del vehículo infringía, entre otros, los artículos 45.1 y 29.15B del Reglamento General de Circulación, relativos a los límites de velocidad y a la prohibición de circular por la vía en un cambio de rasante o curva de reducida visibilidad respectivamente. A pesar de esto, la familia del difunto, Rafael Moral Castro, sostiene que el accidente no se debió a una salida de vía, como apuntó la Guardia Civil, sino que fue causado por un coche tripulado por un hombre que, de acuerdo con la madre del conductor accidentado, “no reunía las mínimas exigencias físicas y psicológicas y que, además, tenía caducado el carné de conducir” y una mujer que lo acompañaría en ese momento.

Rafa , con  su moto y su casco sonriendo . 

Por este motivo, los familiares trataron de reabrir el caso, algo que no lograrían hasta agosto de 2019. Hasta entonces, focalizaron su esfuerzo en la reunión de documentación que apoyara su postura. Respecto a los impedimentos para la reapertura del caso, Carmen critica las trabas a las que tuvieron que hacer frente: “Tanto la fiscal del caso como la jueza del juzgado número 4 de Torrejón de Ardoz se negaban a reabrirlo, ya que decían que los instructores del informe eran unos buenos profesionales, y era obcecación nuestra; la Audiencia Provincial nos contestaba que fuésemos al Constitucional si entendíamos que se había vulnerado el derecho a la tutela judicial efectiva”.

En cualquier caso, Rafael Moral contaba a elcierredigital.com que el verano de 2019 fue cuando, tras una lucha constante en el ámbito judicial, consiguieron finalmente la reapertura del caso, tras haber comunicado a la fiscal del mismo, así como al fiscal jefe de la zona de Alcalá de Henares, lo que, de acuerdo con el criterio de la familia, habría sido una presunta falta de diligencia en la elaboración de los informes que sucedieron al accidente. Además, Carmen afirma que también se les presentaron las conclusiones del informe elaborado por el Grupo de Investigación de Accidentes de Tráfico (GIAT), un texto que “rectificó por irregular más del 60% del primer informe”, explica.

Rafa Moral vestido de motorista.

Rafael indica que en el informe ya se asumen una serie de errores previos, (los cuales no son considerados en el texto de entidad suficiente para cambiar las conclusiones a las que llegaron en un primer momento) relativos a mediciones, daños en la vía, visibilidad del tramo del siniestro o declaración de testigos, entre otros ámbitos relacionados con la investigación del accidente. Del mismo modo, el padre de la víctima subraya la existencia de la declaración de una testigo que habría conocido por medio de una conversación telefónica con un segundo testigo (que habría visto in situ el siniestro) y que señala que un coche habría invadido el carril de la motocicleta.

Los padres de Rafa acumulan decenas de pruebas documentadas.

Una vez reabierto el caso, de acuerdo con el testimonio de Rafael, el juzgado solicitó la declaración de la nuevo testigo. Esta, según nos cuenta el padre del fallecido, ratificó ante el GIAT su testimonio y facilitó el número de teléfono con el que había contactado con el segundo testigo. Según el padre de la víctima, la declaración se remitió a la Fiscalía y fue entonces cuando ésta pidió el cierre provisional del caso, algo que concedió el juzgado. Actualmente, está recurrido ante la Audiencia Provincial.
 

Desde este cierre, la familia del joven fallecido se ha movilizado para tratar de obtener “justicia”. Para ello, los familiares dicen haberse puesto en contacto con el fiscal de seguridad vial Bartolomé Vargas, a través de la Asociación de Ayuda y Orientación a los Afectados por Accidentes de Tráfico, STOP ACCIDENTES, y con altos mandos de la agrupación de tráfico de la Guardia Civil. Sin embargo, Rafael lamenta que tanto unos como otros “se han puesto de perfil” ante sus peticiones.

En estos momentos, la familia de Rafael y Carmen se halla impotente ante la forma en que se están desarrollando los acontecimientos. Dicen contar con documentos, testigos y fotografías que pueden avalar su testimonio, que prueban las presuntas contradicciones dentro de las investigaciones que se han llevado a término: “Yo puedo demostrar que la mayoría de los datos que se han aportado en los informes son falsos, la carretera sigue estando ahí, las marcas del accidente también”, afirma tajante Rafael.  Sin embargo, hasta el momento no han conseguido que sus reclamaciones lleguen a ser admitidas: “No te dejan ni siquiera empezar, parece que fue ayer y han pasado cuatro años”. En esta línea, añade: “Seguimos luchando, si alguien ha cometido un delito, que lo pague, está todo el mundo muy tranquilo en su casa”.

La familia tiene la esperanza de que el caso no se cierre en falso aunque lo cierto es que, pase lo que pase, el final a la compleja lucha que emprendieron tras el fallecimiento de su hijo no parece estar próximo.

Errores del atestado

Los padres de Rafael Moral advierten errores en el informe realizado por la Guardia Civil de Tráfico, tales como que "existe un cambio de rasante que no se cita en el informe técnico de atestados y situados sobre el carril por donde circulaba la motocicleta Honda, se verifica un tramo recto previo al inicio de la curva a izquierda de 72,80 metros de buena visibilidad que queda afectada por un cambio de rasante y seguido de un tramo recto de unos 150 metros de buena visibilidad hasta la siguiente curva por donde circulaba el coche Lancia".

Los progenitores del fallecido añaden que "el informe desvirtúa la declaración del/a conductor del vehículo que venía en dirección contraria al manifestar que “al haber tardado 27,50 horas en declarar desde la ocurrencia de los hechos, la declaración pierde el valor probatorio de inmediatez y espontaneidad".

                A Rafa Moral le gustaban las motos.

Sin embargo, los padres de Rafa explican que "estos datos no se corresponden con la realidad; ya que está la declaración del instructor del accidente que realizó en las oficinas del sector de Tráfico de Madrid, y manifiesta que le tomó “in situ” la filiación completa y le preguntó por lo sucedido; en días posteriores se le toma declaración al conductor/a del vehículo, ratificando todo lo que le había manifestado el día del accidente en el lugar de los hechos. Además, en la presentación de este Informe a finales de marzo de 2019, leen a la familia una declaración de un agente de la Guardia Civil que estaba dando apoyo en el accidente, que manifiesta que los ocupantes, del vehículo Lancia, estuvieron hablando con el Jefe" y añaden que además "indica que la motocicleta y el cuerpo del conductor de la motocicleta no se ha movido o manipulado. Según este informe no se ha producido ninguna modificación de la motocicleta, a pesar de haberle entregado imágenes que indican todo contrario, entre ellas, dos agentes desplazando la motocicleta caída en el asfalto. Entre las diferentes imágenes fotográficas del Informe de Atestados de los Instructores de Paracuellos se puede apreciar sin lugar a dudas que el cuerpo del conductor de la motocicleta está en dos posiciones diferentes, cosa que solo es posible si se ha manipulado y cambiado de posición".

Desgaste de los neumáticos

Los padres siguen criticando este informe de la Guardia Civil, encontrando fallos como que "no hace mención en su informe ni explica porque el neumático trasero tiene un fuerte desgaste de haber frenado en su parte central y por tanto en que parte del asfalto ha marcado el neumático. Las marcas de frenada en la rasante del carril derecho por el que circulaba la motocicleta, identificadas por testigos que la vieron, las desestima en su informe por entender que no se corresponden con una marca de frenada. No se pronuncia al hecho de que los instructores del Informe de Atestados de Paracuellos, hayan medido la presión del neumático trasero, unos 2,6 bares, a pesar de estar pinchado por el agujero que tenía el neumático; y también hayan medido la profundidad en la escultura del surco central de 4,7 mm., aunque el neumático trasero no tiene surco central, sino surcos laterales".

Respecto a los testigos la familia critica el informe del instructor de la Guardia Civil, ya que "no aparecen los testimonios de conductores que declararon ante su unidad, resaltando al testigo que dice que quién conducía el vehículo Lancia era un hombre y no una mujer".

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