18 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Reclutaron a las víctimas en otras provincias ofreciéndoles alojamiento y trabajo en Murcia para apropiarse después de su salario

Desmantelada una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos para explotarlos laboralmente

Imagen de la detención de uno de los implicados.
Imagen de la detención de uno de los implicados.
La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal de origen rumano dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. La operación 'Dracu' se ha saldado con la detención de tres personas, una mujer y dos hombres que pertenecen a un clan familiar de 39, 31 y 36 años respectivamente.

La Guardia Civil ha realizado tres registros domiciliarios en Puerto de Mazarrón (Murcia) donde se ha decomisado un vehículo de alta gama, dinero en efectivo (2.500 euros) y documentación, así como cuentas y tarjetas bancarias de las presuntas víctimas.

La operación ‘Dracu’ comenzó hace 3 meses, en julio, cuando 13 ciudadanos de nacionalidad rumana, aprovechando que el supuesto líder del clan se desplazó a su país de origen, denunciaron ante la Guardia Civil que estaban trabajando en unas condiciones de semiesclavitud en la pedanía de Puerto de Mazarrón, en la provincia de Murcia. Estas personas se habían trasladado desde otros puntos de España hasta la costa para trabajar.

Las víctimas confirmaron haber sido captadas por una persona de nacionalidad rumana que ofrecía a través de una oferta de trabajo tanto empleo como alojamiento en esta pedanía. Tras contratarlos como trabajadores se apropiaba de sus sueldos manteniéndolos bajo amenazas y agresiones físicas.

Esta situación llegó a ser extrema, hasta el punto de carecer de alimentos y otra serie de bienes de primera necesidad. Mientras la investigación sigue su curso, la Guardia Civil activó el protocolo de asistencia para las víctimas de delitos de trata de seres humanos a través de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Mazarrón, lo que permitió su atención y su reinserción laboral.

Los trabajadores captados eran explotados.

Especialistas en Policía Judicial de la Benemérita recabaron la información necesaria y centraron la investigación en un clan familiar formado por un matrimonio y un cuñado de éste.

Las investigaciones practicadas a continuación permitieron averiguar que varios de los afectados habían dado de alta cuentas corrientes en entidades bancarias de la zona, aunque la dirección postal facilitada coincidía con el domicilio del principal sospechoso. Esto provocó que las tarjetas de crédito, así como la información sobre los ingresos o extractos de las víctimas llegaran directamente a manos del clan y fueran fácilmente controlados por estos. De esta forma, se apropiaban del dinero de sus nóminas.

Después de varios meses de investigación, la Guardia Civil localizó y detuvo a dos varones y una mujer, supuestos autores de los delitos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral y de pertenencia a organización criminal. La trata de seres humanos está castigada en el vigente Código Penal con penas de prisión de cinco a ocho años.

Perfecta jerarquía

Este grupo criminal estaba muy bien organizado, a la cabeza estaba un individuo que dirigía la trama delictiva seleccionando a otros ciudadanos de su misma nacionalidad a los cuales les ofrecía casa y empleo en la ciudad de Murcia.

Una vez allí, eran alojados en viviendas que habían sido habitadas anteriormente por los miembros de esta organización criminal y donde vivían hacinados pese a pagar 150 euros al mes por el alquiler.

Posteriormente, con la excusa de tramitar los contratos de trabajo, les exigía su documentación personal que empleaba para dar de alta cuentas bancarias y tarjetas de crédito donde domiciliaba sus nóminas. Este individuo los acompañaba al banco como un supuesto intérprete, ya que las víctimas no conocían el idioma, para su propio beneficio y que los trámites se hicieran a su antojo.

El resto de miembros del grupo criminal, ahora desarticulado, se encargaba de otras tareas como las de mantener bajo amenazas y agresiones a los trabajadores e incluso las de vigilarlos mientras trabajaban e informar de cualquier incidente al líder. Generalmente se presentaba como encargado de una cuadrilla de trabajadores, debido a esto las empresas contratantes desconocían totalmente sus artimañas.

Los tres arrestados, las diligencias instruidas, así como el dinero, las joyas, la documentación y el vehículo incautados han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de Totana (Murcia).

La investigación continúa abierta por lo que no se descarta la identificación de otras víctimas, así como la detención de otras personas vinculadas con el grupo criminal desmantelado.

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