20 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se derrumbó en su declaración y acabó admitiendo ante los agentes que la golpeó con ese utensilio hasta que "cayó al suelo"

Jaume Badiella, el asesino confeso de la mujer fallecida en Terrassa, ingresa en prisión tras haberla matado con un hacha

El asesino confeso, Jaume B.A.
El asesino confeso, Jaume B.A.
El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Terrassa ha decretado este viernes el ingreso en prisión provisional para Jaume Badiella, autor confeso del crimen de quien fue su pareja, Mònica Borràs, cuyo cadáver fue encontrado el miércoles en la vivienda que compartían en la ciudad barcelonesa.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha informado de que el magistrado ha acordado prisión provisional, comunicada y sin fianza para el detenido, Jaume Badiella. En un auto, el juez también ordena a los cuerpos policiales que tengan "especial cuidado del detenido" para evitar que intente autolesionarse.

El hombre, que confesó el crimen después de que este miércoles se encontrara el cuerpo bajo "elementos constructivos", se ha acogido a su derecho de no declarar y está investigado como presunto autor del homicidio o asesinato con ocultación de cadáver de Borràs, de 49 años.

El juez detalla que en el registro del inmueble en la calle Volta de Terrassa, los investigadores encontraron "en el trastero del patio de la vivienda, el cadáver de una mujer que tiene las características antropomórficas (prima facie) de la desaparecida".

En el momento en que se descubrió el cuerpo, Jaume Badiella confesó ante los agentes que el cadáver era de la desaparecida, que él causó su muerte y que la enterró el mismo día, y añadió, según el juez, que "no recordaba exactamente el número de golpes que le dio, pero que no paró hasta que cayó al suelo".

El juez indica que la confesión fue una declaración sin las garantías legales, aunque en el auto resalta que el trabajo de la Unidad Central de Personas Desaparecidas de los Mossos d'Esquadra ha aportado "indicios sólidos" que apuntan que el sospechoso presuntamente mató a Borràs la mañana del 7 de agosto de 2018 y ocultó el cuerpo.

Él mismo acompañó a la madre de la víctima a denunciar la desaparición el 10 de agosto, aunque su conducta fue indicativa de que sabía que la mujer no volvería y que "escondía los hechos".

Jaume Badiella tras ser detenido.

Según recoge el juez, Jaume Badiella no contactó el día después de la desaparición con ninguna persona del entorno de la víctima, ni familia ni amigas, a pesar de que ella "no había desaparecido nunca en circunstancias similares" y que los Mossos le indicaron que lo hiciera cuando acudió por primera vez a la comisaría el día después de los hechos, aunque no llegó a presentar denuncia.

Solo llamó a una amiga que estaba de viaje fuera de Terrassa, por lo que "difícilmente estaría con ella" y mantuvo otra conversación con una prima que no tenía una relación cercana con la víctima, pero no avisó ni a su madre ni al hermano hasta dos días después de la desaparición, cuando también llamó a centros médicos.

El juez también indica que la víctima era una persona "muy dependiente" del móvil, pero que los informes periciales indican que el uso intenso del teléfono la mañana del 7 de agosto sufrió una interrupción hasta casi la noche, hecho que el instructor ve extraño.

"Atenta contra la lógica y el sentido común que alguien tan dependiente del móvil, como ha resultado ser la víctima, hubiera apagado su móvil en medio de una conversación a las 9.59 horas, para conectarlo a las 19.12 horas, mantenerlo conectado hasta las 19.32 (20 minutos) y posteriormente lo apagara hasta su activación de las 4.33 horas del día siguiente", señala el juez, que concluye que fue el sospechoso quien usó el terminal las últimas dos veces.

Crisis de pareja

En el momento de la desaparición, la víctima estaba en "una grave crisis en las relaciones personales" con el sospechoso, según declaraciones de testigos ante la Policía catalana. La crisis comportó "una espiral de violencia constatada" que se materializó el 3 de agosto de 2018, cuando presuntamente se produjo una agresión mutua que dejó lesiones al sospechoso, según el juez, que considera que el 7 de agosto pudo producirse un nuevo incidente violento que pudo acabar con el resultado de muerte.

El sospechoso presuntamente también se transfirió 155 euros desde la cuenta de la víctima el día después de la desaparición, acción que indiciariamente denota que Jaume era consciente de que ella "no volvería". Siguió tomando decisiones en la misma línea, como la programación de diversas transferencias, la anulación de una tarjeta de crédito y la solicitud de una nueva con la que extrajo 600 euros los días 17 y el 18 de octubre.

El juez constata que, si bien el sospechoso acudió el día después de la desaparición a Comisaría en dos ocasiones, éste realizó acciones en las primeras horas y días posteriores que "no serían lógicas ante la gravedad de los hechos y altamente sospechosas de su implicación en ellos". Añade que el detenido intentó evitar que el hermano de la víctima recogiera el 15 de agosto el teléfono y el coche de la desaparecida para llevarlos a los Mossos, pero que solo lo permitió ante la insistencia del hermano "y la posibilidad de que este informara a la Policía", aunque no le dejó pasar de la puerta del domicilio.

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