13 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Hace cuatro años se repitió una catástrofe similar en la misma zona que provocó 19 muertos

Brasil se ahoga ante un nuevo desastre ambiental: Dilma Rousseff, señalada como una de los responsables

El anterior Gobierno brasileño de Dilma Rousseff es acusado de negligencia tras el desastre ambiental de Brumandinho, al sureste de Brasil. Casi cuatro años después de la mayor tragedia ambiental ocurrida en la más vasta zona minera del mundo,en la ciudad de Mariana, Brasil sufre un nuevo golpe causado por la rotura de otra presa con residuos mineros de la misma empresa que controlaba la del accidente de 2015, la compañía Vale.

Brasil llora a los  muertos, 37 por ahora, y 300 desaparecidos, de esta nueva tragedia medioambiental. Según han confirmado algunos ingenieros y expertos, todas las presas de Vale estarían en riesgo y pueden romperse en cualquier momento. La empresa no quiere gastar el dinero necesario para restaurar estas construcciones.    

El siniestro se produjo hacia el mediodía del viernes pasado, en el municipio de Brumadinho, a 60 km de Belo Horizonte, capital de Minas Gerais. La rotura del dique provocó enormes ríos de lodo que arrasaron gran parte de las instalaciones del complejo minero Córrego do Feijão, así como otras áreas cercanas.

Rescate de varias personas afectadas por el desastre de Brumandinho (Brasil).

Y el riesgo continúa. Durante este domingo, otra alerta de evacuación alarmó a los vecinos de la zona que sobrevivieron porque se había detectado una alta probabilidad de que el dique de otra presa se rompiera.

No han pasado ni cuatro años del desastre ambiental que devastó esta misma zona el 5 de noviembre de 2015. Entonces, la tragedia dejó 19 muertos y muchos desplazados. La compañía Vale, que explota las minas en colaboración con la anglo-australiana BHP Billiton, además, destruyó por completo el histórico río Doce.  Tras la tragedia de Mariana, la empresa Vale apoyó la creación de la Fundación Renova, que ha sido del todo ineficaz. Las víctimas  que perdieron sus viviendas así como los familiares de los muertos, no fueron totalmente indemnizados. El lodo tóxico permanece en el mismo lugar y el Rio Doce continúa muerto, sin vida acuática ni turismo...

Responsabilidad de los "ausentes" Gobiernos anteriores

Este nuevo desastre de Brumandinho es consecuencia, según los expertos,  de la impunidad del ocurrido en Mariana, en 2015, favorecido por  años de un Estado ausente, incompetente y corrupto, al que no le importaba el factor medioambiental. En primer lugar, el pueblo brasileño lanza sus críticas al Gobierno Federal, dominado por la corrupción sistémica en los últimos años del PT de Dilma Roussef,  y el MDB.

La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Esta  presa pertenecía a Samarco, una empresa controlada por Vale y la anglo-australiana BHP Billiton. La presa no era utilizada desde hacía tres años y había sido verificada regularmente, según la compañía Vale. El Gobierno federal anunció una primera multa contra la compañía por 250 millones de reales (66,5 millones de dólares), mientras que el gobierno de Minas Gerais le impuso otra sanción de 99 millones de reales (26 millones de dólares).

La tragedia desató airadas críticas de organizaciones ambientalistas, como Greenpeace o SOS Mata Atlántica, que culpan a todos los poderes públicos, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, de “lavarse las manos” en desastres como este y en la exigencia de medidas de seguridad a las empresas explotadoras.

Brasil es uno de los países firmantes del Acuerdo de París y se jacta de  tener una de las mejores leyes ambientales del mundo, aunque en la práctica, parece no funcionar. Sólo el 2,5% de las aguas de la Tierra son potables, y la mayor cantidad de esa agua (12%) está en Brasil.

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