25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Manuel, el presunto homicida, dice que mató a su exnovia en defensa propia y que convivió 16 meses con el cadáver porque “no sabía que hacer con él”

'Descuartizador de Alcalá': Desvelamos la declaración del presunto asesino ante el jurado popular

Exclusiva
ElCierreDigital.com accede en exclusiva a la declaración judicial en instrucción del llamado “descuartizador del congelador” de Alcalá de Henares. La misma que hoy mantendrá ante el jurado que decidirá sobre su culpabilidad. El acusado insiste en que fue su exnovia la que le atacó con un cuchillo y sólo se defendió en medio de una reyerta avivada por el alcohol y las drogas.

Hoy Manuel Moreno va a asumir ante el jurado que asesinó a su exnovia en defensa propia. Acusado de asesinato con alevosía y profanación de cadáver, Manuel dará su propia versión de los hechos y mantendrá que no es un asesino, ni un psicópata ni un hombre violento con un sentido criminal desarrollado.

Manuel relatará ante el jurado que tras romper con Daria, veinte años menor que él en el momento de los hechos, seguían compartiendo temporalmente la habitación que alquilaban en la calle Camino de Santiago 3 de Alcalá de Henares hasta el desenlace mortal de su relación. Según su relato, al que ha tenido acceso ElCierreDigital.com, Manuel regresó a casa la madrugada del crimen tras una jornada de trabajo en el bar de copas del distrito madrileño de Barajas en el que trabajaba.

Una vez en la casa, Manuel comenzó una fuerte discusión con Daria cuando, según su confesión, ella se abalanzó sobre él con un cuchillo de cocina que tenían en la habitación, tras un intercambio de golpes y cuchilladas en el que el presunto asesino también resultó herido. Manuel no recuerda cómo terminó acuchillada la víctima. Sólo recuerda que había consumido una gran cantidad de droga y alcohol esa noche y que perdió la noción del tiempo y del espacio. Se derrumbó, insiste, y no supo cómo reaccionar. Pasaron las horas y Manuel, ante el estado del cadáver, decidió meterlo en el pequeño arcón congelador que tenía en su habitación para lo que necesitó trocear el cuerpo de la mujer en siete partes.

Tras el crimen el presunto asesino intentó quitarse la vida

Manuel cuenta que pasaba los días posteriores al crimen en una rutina que le llevaba del trabajo a la habitación y que cuando llegaba al cuarto comenzaba a consumir hasta perder la conciencia e incluso en ocasiones llegaba a olvidarse de que convivía con el cadáver de su expareja. Ni siquiera se deshizo del cuchillo ni de los útiles que empleó para descuartizar el cadáver.

Manuel declaró que en los momentos en que tomaba conciencia de lo que había hecho llegó a intentar quitarse la vida en varias ocasiones, intentando clavarse el cuchillo sin conseguirlo pues le faltaba valor lo que le llevó a intentarlo desde la Torre de Madrid, desde la que quería tirarse al vacío, acción que no tampoco llevó a cabo. Cuenta que así fue cómo pasó los dieciséis meses, desde el 6 de octubre de 2017, conviviendo con el cuerpo de Daria en su habitación y sin intentar deshacerse de las pruebas.

En febrero de 2019, la policía entró en la habitación de Manuel y halló el cadáver de Daria después de que la madre de la joven denunciara en comisaría su desaparición.

Manuel y Daria.

En estos años que ha pasado en prisión provisional a la espera de juicio a Manuel le preguntaban en la cárcel el motivo por el que no se había deshecho del cuerpo de Daria. El insistía en que no sabía la razón, que no sabía como hacerlo, que no se sentía capaz durante todos esos meses. Su abogado de oficio, José Ignacio Collado, no ve en él el típico perfil de un asesino. Manuel no tenía antecedentes, no intentó deshacerse de las pruebas, simplemente se sentó a esperar a que le atraparan.

Sin embargo hay otros detalles que contradicen ese comportamiento casi infantil del presunto asesino. Comenzando por la autopsia, que revela cómo Manuel mordió a la víctima en el brazo y le rompió la mandíbula de un puñetazo antes de que la mujer recibiera dos puñaladas por la espalda, una de ellas en el corazón. Manuel también dejó pistas falsas tras el crimen, cuando se apropió del teléfono de la víctima, cambió sus claves y envió mensajes al casero, a familiares y amigos haciéndose pasar por Daria.

Al casero le dijo que abandonaba el piso y se iba a trabajar a Madrid, al resto que iba a cambiar de vida y se alejaba para siempre de ellos y del propio Manuel. Los investigadores no tardaron en descubrir el burdo engaño. Y al jurado le va a costar creerse su explicación sobre el teléfono: Manuel asegura que llevó el teléfono de Daria a arreglar y allí le dijeron que formateara el móvil, por lo que se borraron todos los mensajes entre ellos. Quizá resulte más creíble que se viera incapaz de deshacerse del cuerpo de su exnovia, pero ese detalle no tiene demasiada relevancia judicial.

Plenamente consciente de lo que hizo

Tampoco van a ayudar mucho a Manuel los informes periciales que se verán durante el juicio. En los días posteriores al crimen no existen informes de que Manuel fuera a curarse las heridas que presuntamente le propinó su novia durante la supuesta pelea. Manuel sí presentará informes que confirmen su adicción a las drogas en la actualidad, pero de muy poco sirven ya que se refieren a su situación actual y no al momento en que sucedieron los hechos.

La acusación que representa a la familia incidirá en otros aspectos muchos más relevantes para conseguir una condena y una severa pena contra Manuel. La acusación pone el acento en que el puñetazo previo en la mandíbula a la víctima impidió, a juicio de las acusaciones, que la mujer se defendiera de las puñaladas mortales y por tanto, se trata de un asesinato con alevosía con la agravante de género ya que la víctima había sido o era su pareja en el momento de los hechos.

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