19 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Como adelantó ElCierreDigital, las cámaras de seguridad habían grabado al hombre en su huida y de esta forma se pudo localizar el cuchillo que usó

La policía detiene gracias al ADN al enfermo mental que intentó matar a un niño en un colegio de Madrid

Dos policías detienen al atacante.
Dos policías detienen al atacante.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad y el ADN que dejó el atacante en la escena del apuñalamiento, permiten a la policía dar con el kosovar de 32 años y enfermo mental que el 10 de diciembre intentó asesinar a sangre fría a un niño de 7 años en la puerta de su colegio de Madrid. El hombre tenía antecedentes por agresiones en el Reino Unido.

Sólo llevaba ocho días residiendo en España, cuando el hombre de 32 años, albano-kosovar, enfermo mental y con antecedentes policiales previos por agresiones en Reino Unido, intentó asesinar al pequeño de siete años. Fue en el distrito madrileño de Chamartín, a las puertas del colegio del pequeño, cuando su clase regresaba al centro y cruzaban un paso de cebra. El agresor, bien vestido, se acercó sin despertar sospechas e intentó agarrar a uno de los niños que consiguió zafarse de él, rápidamente agarró a otro, lo tiró al suelo y le apuñaló en el cuello.

Tal y como adelantó elcierredigital.com los profesores socorrieron al menor llamaron al 112 notificándoles simplemente que el niño había sufrido una caída. Los sanitarios que acudieron en primer momento certificaron in situ que se trataba de algo más grave, y al conversar con los profesores y las madres de los alumnos, estos les manifestaron por primera vez que un desconocido había agredido al niño. Lo siguiente fue llamar de inmediato a la policía municipal y esta, más tarde, a la Policía Nacional al comprobar la gravedad de los hechos.

Las cámaras grabaron al atacante huyendo y deshaciéndose del cuchillo

El tiempo transcurrido hasta alertar a la policía impidió la detención del sospechoso en los momentos inmediatamente posteriores al ataque, y amenazaba con complicar la investigación posterior. De hecho, para entonces la policía ya sabía que la agresión era mucho más grave de lo que se informó en principio. El niño estaba grave, de hecho, no sufría un leve desgarro como se dijo en las horas posteriores al ataque, sino un corte largo en el cuello que si se hubiera producido con una ligera inclinación diferente habría degollado al menor. Además, el ataque se había perpetrado con un cuchillo y no con un objeto romo similar a unas tijeras de cortar papel como se dijo.

Con todos estos datos, la policía ya sabía desde el principio que en realidad se encontraban ante un intento de asesinato de un menor y tras descartar otras opciones surgía la inquietante hipótesis de que hubiera sido aleatorio. Todos estos detalles, los sabía la policía porque las cámaras de seguridad de la zona habían recogido toda la escena y posterior huída del atacante. Las cámaras captaron al agresor huyendo a toda velocidad durante unos metros, pero tras comprobar que nadie le sigue y doblar una esquina, su actitud cambia por completo y se aleja tranquilamente a pie del lugar del ataque. Las cámaras le siguieron mientras caminaba lentamente y con una frialdad espeluznante durante varias manzanas, e incluso las cámaras le captan tirando un cuchillo de sierra ensangrentado a un contenedor de basura antes de perderle de vista cerca de una estación de metro. Bien vestido, tapado con una gorra y una mascarilla, el agresor se sentía seguro desapareciendo en una ciudad de millones de habitantes como Madrid.

La clave del caso, el ADN que el agresor había dejado en el cuchillo que empleó para apuñalar al menor

La policía inició una investigación no exenta de tensión, al no encontrar otra pista de la agresión que descartara que el ataque había sido aleatorio. La sección de homicidios y los policías de la comisaría de Chamartín iniciaron una investigación a contrarreloj intentando dar con el sospechoso por todos los medios antes de que se registrara un nuevo ataque. Se tomó declaración a testigos, se visionaron las cámaras de seguridad y se buscó a ese hombre de entre 30 y 40 años en los centros psiquiátricos. La pista principal estaba en el contenedor, y allí fue la policía científica a recogerla.

El cuchillo de sierra con el que el agresor había intentado degollar al niño de siete años, tenía su ADN. En tiempo récord, la Comisaría General de Policía Científica extrajo el ADN, y sus compañeros de homicidios, sin descartar ninguna hipótesis, hicieron su trabajo al detalle solicitando autorización para cruza ese ADN con las muestras genéticas de delincuentes internaciones que con su perfil pudieran haber llegado recientemente a España. La coincidencia de ADN saltó con los archivos de la policía británica, país europeo donde el agresor tenía antecedentes por otros delitos.

El ADN reveló que era un kosovar con antecedentes en Reino Unido

En menos de doce días, y a través de los mecanismos de cooperación internacional como la convención de Prum, la policía había identificado al hombre más buscado y comenzaba a rastrearlo por Madrid hasta descubrirle en el distrito Centro donde fue detenido este miércoles cuando deambulaba por la calle Victoria. En las próximas horas los policías le pasarán ante el juez acusado de tentativa de homicidio.

Mientras, el menor que ya fue dado de alta en el Hospital La Paz tras pasar por la Unidad de Cuidados Intensivos, se recupera en su domicilio del asalto y la policía ha retirado el refuerzo de seguridad que mantenía en los alrededores del colegio Hastings de Chamartín, donde se registró el intento de homicidio a uno de sus alumnos.

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