22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Exfuncionario de prisiones, fue arrestado en Getafe (Madrid) con injertos de pelo y las huellas dactilares modificadas para poder pasar desapercibido

Así es Manuel Miranda, uno de los últimos lugartenientes del narcotráfico en Galicia, detenido tras quince años de búsqueda

Manuel Miranda Velasco en el momento de la detención.
Manuel Miranda Velasco en el momento de la detención.
Manuel Miranda Velasco ha sido detenido. Se le conocía por ser uno de los hombres de confianza del que fuera capo gallego del tabaco y el hachís, Sito Miñanco. Este exfuncionario de prisiones estuvo implicado en el alijo de cannabis del Regina Maris. Tenía en vigor cuatro requisitorias de detención y tres prohibiciones de salida con dos identidades distintas, una peruana y otra croata y se le buscaba desde hace quince años. El juez ha decretado ya su ingreso en prisión.

Manuel Miranda Velasco estaba fugado de la Justicia española desde hacía quince años. Se trata de uno de los narcos 'históricos' de Galicia, a pesar de que era asturiano de nacimiento. Llevó a cabo todos sus negocios de la droga en la época más floreciente de los años noventa en la que Galicia era la puerta de entrada de droga a Europa.

Miranda Velasco, un hombre nacido en la localidad asturiana de Collazo de Allero y con una edad próxima a los 60 años, llegó a ser funcionario de prisiones y cuenta con varias condenas por tráfico de drogas a sus espaldas. Es sabida su buena relación con José Ramón Prado Bugallo, más conocido como Sito Miñanco, uno de los capos que ha ostentado más poder de Galicia, sino el que más, con el que llegó a estar relacionado en la ‘Operación Grumete’.

La Policía le detuvo a raíz de unas intervenciones telefónicas que llevaron a cabo y se le imputó un delito contra la salud pública por un alijo de cocaína incautado en alta mar, a mil millas de la Guayana Francesa, aunque Miranda Velasco no fue procesado finalmente.


Sito Miñanco durante una de sus detenciones.

Desde el año 2001 centró su actividad en el tráfico de droga, concretamente en el de cocaína, lo que le costó su detención en Madrid ese mismo año. Por aquel entonces, Miranda ya  estaba  siendo investigado en la Audiencia Nacional y por un juzgado de Vilagarcía.

Se le perdió la pista en el año 2003 y no ha sido hasta hace unos pocos meses cuando ha vuelto a estar en el foco de las investigaciones de la Policía. Vivía en el sur de España, concretamente en Málaga, y no paraba de viajar, usando para ello identidades y nacionalidades distintas para pasar desapercibido. De esta manera, se movía por todo el territorio español y por Colombia, donde utilizaba un pasaporte peruano y otro croata.

Microimplantes de piel

La Policía Nacional le detuvo en Getafe (Madrid) este miércoles. Los límites a los que llegó para evitar enfrentarse a su futuro judicial han quedado expuestos tras su detención: había modificado y alterado las huellas de sus manos con microimplantes de piel y se había hecho un injerto de pelo para evitar su identificación. De hecho, ha sido posible gracias a una de las falanges de su dedo, que no había sido modificada.

Tenía en vigor cuatro requisitorias de detención y tres prohibiciones de salida con las dos identidades diferentes que manejaba. Los agentes han podido constatar que durante los últimos meses el detenido viajó en numerosas ocasiones hasta Marruecos para, presuntamente, llevar a cabo actividades relacionadas con el narcotráfico. Además, en el momento de su arresto portaba dos terminales telefónicos encriptados, algo que se suele utilizar habitualmente en las organizaciones criminales.

Se codeaba con los grandes narcos

Su historial delictivo es amplio, como demuestra la condena que le impuso el Tribunal Supremo en 2007: catorce años de cárcel y multa de diez millones de euros al considerar probada su integración en una organización criminal formada por doce personas, que transportaron desde las costas andaluzas hasta Galicia un barco, el pesquero Rapanui, en el que se intervinieron 2.197 kilos de cocaína.

Si bien Miranda no es uno de los capos más mediatizados, siempre ha estado rodeado de ellos y ha participado en grandes transportes de droga junto a sus clanes y a los grupos colombianos que servían de suministro. Así se puede observar en su implicación con el alijo de hachís incautado en el barco pesquero Regina Maris, en el marco de la 'Operación Ocaso' en octubre de 1999.

Como en muchos de los clanes gallegos, la participación de la familia en el negocio de la droga de Miranda también estuvo presente. Así, entre sus mejores colaboradores se encuentra su hermano, Francisco Miranda, el abogado de muchos de los narcos más famosos, llegando a representar jurídicamente a Sito Miñanco. Francisco también estuvo en prisión por tráfico de drogas. El juez ya ha decretado el ingreso en prisión de Manuel Miranda Velasco.

 

A partir del lunes Elcierredigital.com entrevista a Laureano Oubiña, extraficante gallego que contará su vida después de permanecer 33 años en la cárcel. 

Tráiler de la entrevista a Laureano Oubiña | El Cierre Digital

 

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