18 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

En el año 2004, Tony King, asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, culpaba en una carta a su amigo Robert Graham de haber asesinado a la joven

Veintiún años sin noticias de María Teresa Fernández, la joven desaparecida en Motril en agosto del año 2000

María Teresa, desaparecida en Motril en agosto del año 2000.
María Teresa, desaparecida en Motril en agosto del año 2000.
María Teresa Fernández desapareció en Motril un 18 de agosto, hace hoy veintiún años. Su rastro se desvaneció en pleno centro del municipio costero, que celebraba sus fiestas patronales, cuando la joven, que acababa de cumplir la mayoría de edad, se dirigía a la parada de autobús para encontrarse con unos amigos. Nada más se supo sobre su paradero. En el año 2004, una carta de Tony King señalaba como responsable de su asesinato a Robert Graham, una pista que finalmente se descartó.

Hoy se cumplen veintiún años sin que los padres de María Teresa Fernández reciban noticias sobre su hija. El 18 de agosto del año 2000, la joven, que entonces acababa de cumplir la mayoría de edad, desapareció en una céntrica calle de Motril, en Granada, cuando se dirigía a encontrarse con un grupo de amigos.

Eran las fiestas patronales del municipio costero y María Teresa había quedado con su novio para acudir a un concierto. Tal y como recoge la investigación, su padre, Antonio Fernández, la dejó en un semáforo de la calle Cuevas pasadas las nueve y media de la noche, a escasos metros de la parada del autobús que la llevaría a la playa. Desde allí, la intención era partir hacia la feria. Pero María Teresa nunca llegó. 

La última vez que la vieron fue unos minutos antes de las diez de la noche, cerca del Cerro de la Virgen, en dirección a la parada del autobús, usando su teléfono móvil. Más tarde se sabría que enviaba un mensaje a su novio: “Puede que llegue tarde, pero voy espérame”. Nada más se supo de la joven. 

Dos décadas de búsqueda

Sus padres nunca creyeron que María Teresa se fuera por su propia voluntad. No había razones para que se escapara de casa. Desde el primer momento, tras su desaparición, iniciaron una campaña de búsqueda. Las calles de toda España se empapelaron con su fotografía, se organizaron manifestaciones multitudinarias, contactaron con camioneros que llevasen la imagen de su hija a todos los rincones del país, anunciaron recompensas en páginas web a quien aportara pistas sobre su paradero... Pero nada de ello dio resultado.

María Teresa Fernández. 

Aunque el Juzgado de Instrucción número 5 de Motril mantiene la investigación abierta, no se producen novedades desde el año 2012. Los padres de María Teresa, ejemplo de perseverancia, no han cesado, sin embargo, con su búsqueda. A lo largo de los años, su lucha -también la desesperación- por dar con el paradero de su hija les ha llevado a ser víctimas de estafas, incluso de amenazas. Desde falsos videntes y pistas ficticias hasta cartas anónimas de individuos que, desprovistos de la más mínima empatía, se han aprovechado de la angustia de una familia que lo único que desea es conocer qué ocurrió aquel día de agosto, saber donde está María Teresa, poder llorarla en paz. 

Una plantilla y una carta de Tony King 

Durante todo este tiempo, dos pistas parecieron arrojar luz sobre el caso. La primera, el hallazgo de una plantilla de la talla 41, el mismo número que calzaba María Teresa. La encontraron los perros de rastreo, en la playa de Motril, no obstante, no se obtuvieron más respuestas, y la prueba se descartó. 

La segunda, una carta en la que Tony Alexander King, el británico condenado por las muertes de las jóvenes malagueñas Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, acusaba a Robert Graham de asesinar a María Teresa. 

Tony King reconoció en el año 2004, en una declaración ante un Juzgado de Motril, ser el autor de una carta en la que afirmaba que "haría pagar" a Robert Graham "por lo que le hizo a Rocío y a la chica de Motril". Aunque en un primer momento se le dio credibilidad, la posibilidad finalmente se descartó. 

Su rastro se perdió en pleno centro de Motril 

La familia de María Teresa Fernández, que hoy tendría 39 años, no entiende cómo es posible que el rastro de la joven se perdiera para siempre en una calle en pleno centro de Motril. Piensan que, tal vez, alguien pudo ver algo aquel 18 de agosto del año 2000. 

Aviso de la desaparición de María Teresa Fernández. 

El día de su desaparición María Teresa tenía 18 años, el pelo largo y rubio, y vestía un pantalón largo color burdeos y una camisa de tirantes azul, tal y como consta en el cartel que la Asociación SOSDesaparecidos ha difundido como recordatorio de su caso. 

Quien pudiera tener alguna pista sobre el paradero de la joven puede ponerse en contacto con las autoridades, o con la propia Asociación SOSDesaparecidos a través del 642 650 775 o del 649 952 957. También lo puede hacer a través del correo electrónico en esta dirección de email: info@sosdesaparecidos.es.

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