09 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

A su vez, se ha rechazado, como pedía la familia, la creación de una pieza separada por el presunto uso del disco duro del ordenador de la víctima

Caso Déborah Fernández: La Audiencia de Pontevedra decide retrasar el juicio "hasta agotar las vías de investigación"

El Cierre Digital en Deborah Fernández
Deborah Fernández / La joven fue asesinada el 30 de abril de 2002
La Audiencia de Pontevedra ha rechazado que el caso Déborah Fernández se incoe para su juicio ante el Tribunal del Jurado Popular. Avala así la decisión de la jueza instructora y subraya que es preciso “agotar las vías de investigación para poder determinar la existencia de indicios de la comisión de un delito de homicidio”.La Audiencia también ha rechazado,tal y como solicitan los familiares, que se cree una pieza separada por la presunta manipulación del disco duro del ordenador de la víctima.

El caso de Déborah Fernández vuelve a dar un nuevo giro judicial después de años de lucha por parte de su familia para que se reabra un caso que a punto ha estado de prescribir judicialmente. El pasado 1 de mayo se cumplió el plazo máximo penal en nuestro país, veinte años, salvo para las acciones que afecten al único investigado del caso, P.P.S., exnovio de Déborah.

Después de mucho tiempo, la familia de la joven viguesa había encontrado una nueva vía que podría aclarar lo ocurrido el 30 de abril de 2002. Sin embargo, ahora la Justicia ha impedido que arranque el juicio con Jurado Popular. 

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha confirmado el auto de la magistrada que instruye el caso de la desaparición y muerte de la joven viguesa en 2002 en el que rechazó, por entender que no procede en este momento, la incoación del procedimiento para su juicio ante el Tribunal del Jurado. Los magistrados han desestimado, por tanto, el recurso de apelación interpuesto por la familia de la víctima. Al igual que la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Tui (Pontevedra), subrayan que “existen aún una serie de líneas de investigación que se precisan para poder valorar los indicios existentes en esta causa”.

Destacan que la jueza instructora, tras valorar “todo lo actuado hasta el momento” ha decidido “deferir esta decisión hasta el momento en que se practiquen las pruebas acordadas y que faltan por practicar, habida cuenta la complejidad del caso y la existencia de indicios de muy diversa índole, que hacen que sea preciso agotar las vías de investigación, para poder determinar la existencia de indicios de la comisión de un delito de homicidio, que sería de la competencia del Tribunal del Jurado”. Además, advierten que de las diligencias acordadas “podrían existir indicios tendentes a señalar a otras personas”, por lo que concluyen que la decisión adoptada por la jueza instructora es “prudente, correcta y racional”.

Déborah Fernández.

Tanto la Audiencia como la instructora entienden que “hay que precisar si ha existido o no manipulación de esta pieza de convicción para que pueda considerarse que esta manipulación pueda constituir un ilícito penal independiente de la causa que se está tramitando”. En cualquier caso, incide en que “la eventual identificación de una persona que pudiera ser responsable de cualquier manipulación podría suponer un punto de obtención de información sobre el motivo y propósito de dicha manipulación, lo que podría favorecer el esclarecimiento del hecho investigado, por ello resulta prematuro acceder a lo solicitado”. La resolución de la Audiencia Provincial es firme, pues contra ella no cabe presentar recurso.

También la Audiencia, al igual que la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Tui, ha rechazado, tal y como solicitan los familiares de la fallecida, que se forme una pieza separada sobre la presunta manipulación del disco duro del ordenador de la víctima y que, subsidiariamente, se llame a declarar al agente que consta como redactor del acta de recogida de ese disco duro y se solicite a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que informen sobre la cadena de custodia y dependencias en las que estuvo.

Un crimen cometido hace veinte años

El 30 de abril de 2002 era un día normal para Déborah Fernández. Aunque fue a clase de Diseño Gráfico salió antes porque se sentía mal. Déborah, viguesa de 22 años, se fue desde clase a su casa, en la avenida Atlántida de Alcabre, y a mediodía acudió a la peluquería. Después de comer, por la tarde, salió a correr por la playa de Samil, donde se encontró con su prima e hicieron juntas parte del recorrido. A la altura del puente de Langares se despidió de ella y le dijo que no iba a salir aquella noche, que iba a alquilar "Amelie" en el videoclub.

A las nueve menos cuarto de la noche fue vista por última vez en la zona de Alcabre cuando un conocido, supuestamente, se cruzó con ella a 500 metros de su casa. Diez días más tarde, el 10 de mayo, su vecina Adelaida, que paseaba a su perro por O Rosal, encontró su cuerpo a más de 40 kilómetros de Vigo. La joven estaba a tres metros del arcén de la carretera, desnuda y medio tapada con ramas de acacia, acostada de lado, con piernas y brazos flexionados. Depositaron el cuerpo con cuidado, con mimo, porque no había señales de arrastre del cadáver sobre el suelo.

La autopsia desveló que la joven había muerto entre seis y nueve días antes, pudiendo incluso haber ocurrido el mismo día de su desaparición. Cuando murió estaba vestida y así estuvo al menos durante las doce horas siguientes a su muerte. Luego desnudaron su cuerpo y lo lavaron. Los informes también arrojaron que Déborah permaneció en un lugar frío y oscuro, quizás una cámara frigorífica o un sótano, hasta que fue depositada en la cuneta por su presunto asesino o un cómplice.

Juzgados de Tui. 

El cuerpo no tenía signos de violencia ni de agresión sexual. La hipótesis más fiable fue la muerte por sofocación con un objeto blando, que no habría dejado signos violentos. Junto al cadáver se dejaron pistas falsas, como un preservativo usado, un pañuelo de papel y un cordón verde bajo el cuerpo. También se hallaron restos de semen y ADN, que parecían pruebas fiables para encontrar al autor. Durante años los investigadores siguieron estas pistas que luego resultaron ser falsas. Se hicieron cientos de pruebas, entre ellas, algunas al principal sospechoso, un joven que había sido novio de la chica. Pero no se consiguieron resultados positivos.

Los investigadores finalmente descubrieron que la escena era ficticia, un escenario montado para hacer creer en el móvil sexual. El autor incluso introdujo semen artificialmente en la vagina de la joven, ya muerta. Los forenses determinaron que esa es la única explicación de que se conservara ese fluido diez días después del fallecimiento. Hasta cinco grupos policiales de trabajo pasaron por el caso sin poder llevar al asesino ante la Justicia. Diecinueve años más tarde, la familia, los investigadores contratados y el Juzgado tratarán de arrojar luz sobre un crimen sin resolver.

La reapertura del caso

En noviembre de 2021, la Audiencia Provincial de Pontevedra ratificó el 'Informe Pericial suscrito de Carmen Balfagón y Ramón Chpirrás" en el caso de Déborah Fernández. La investigación de Balfagón y Chippirrás puso el dedo en un aspecto importantísimo: en su momento no se realizó la correspondiente inspección de las uñas de las manos de la joven. 

Un examen de vital importancia que se realizó en el mes de mayo de 2021 en base al informe que en abril aportó el criminólogo Óscar Tarruella y que propició la exhumación del cadáver de Déborah. Con el análisis de las uñas, se confirmó la aparición de pelos y fibras que podrían ayudar a resolver este caso. Las fibras halladas, según fuentes consultadas en su momento por elcierredigital.com, podrían pertenecer a ropa de cama que, en su día, el principal sospechoso del crimen habría entregado a una tercera persona. 

Por otro lado, el viernes 11 de febrero pasaron por el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui siete testigos claves para el caso de la muerte de Deborah Fernández. Entre ellos, los peritos del laboratorio Lazarus Tecnologhy, que fueron los que descubrieron que del disco duro del ordenador de Déborah se borró información y, según fuentes a las que accedió en su momento Elcierredigital.com, se "hizo a conciencia", un trabajo "digno de profesionales". Descubrir quién hizo esto y con qué intención puede ser clave para resolver el crimen. 

El único investigado, el exnovio de Déborah

Unas semanas más tarde, el 11 de marzo, declaraba el hoy investigado P.P.S., exnovio de Déborah. Una declaración en la que el investigado, ahora un empresario muy conocido en Vigo por los negocios de su familia, ha defendido con uñas y dientes su inocencia. Durante su testimonio volvió a caer en contradicciones que, según el letrado de la acusación, “ya no nos sorprende, porque si comparamos esta declaración con la media docena de veces que ha declarado anteriormente en la Policía, no dijo lo mismo nunca”.

Déborah Fernández. 

Entre otras cosas, el investigado ha negado que el día de la desaparición de Déborah se hubiera citado con la joven o que hubiera llamado a sus familiares para hablar de ello.

Su declaración chocó frontalmente con la de los testigos del caso que escucharon esas conversaciones, incluso la de la peluquera que atendió esa tarde a Déborah y que en su día declaró que la escuchó hablar con alguien por teléfono, tras lo que le dijo que había quedado con esa persona. En declaraciones ante la policía, efectuadas anteriormente, el exnovio de Déborah sí admitió haber hablado con ella y con familiares la misma tarde de la desaparición de la chica.

El investigado también negó que la policía le preguntara por el fuerte olor a podrido que emanaba del maletero de su coche en los días posteriores a la desaparición de Déborah, justo antes de que hallaran el cuerpo de la joven a las afueras del pueblo de O Rosal.

Otra parte del interrogatorio basculó alrededor de la posibilidad de que el investigado hubiera podido tener acceso a un arcón congelador donde guardar durante días el cuerpo de la víctima. Mientras el investigado lo negaba, los que conocían el caso recordaban cómo hizo lo mismo ante la Policía hace años, aunque en otra de las declaraciones del caso salió a relucir un arcón congelador en una vivienda de su familia muy cercana al apartamento que entonces tenía el ahora investigado. Durante toda la declaración, P.P.S. ha negado cualquier desfase en las horas de su coartada, incluso introduciendo a una antigua expareja de Déborah en su relato.

El abogado que representa a la familia de Déborah lo resumía de esta forma al término del interrogatorio: “a su abogado no le ha quedado mucho que preguntar, pero yo le hubiera preguntado durante horas para que explicara tantas dudas que tenemos”. 

Sólo el empeño de la familia de Déborah, con su hermana Rosa a la cabeza, consiguió desatascar el caso una y otra vez, hasta el punto de conseguir exhumar el cadáver de su hermana recientemente y que los forenses detectaran que la joven pudo ser asesinada y que no sufrió “una muerte súbita”, como dijo la primera autopsia de hace 20 años.

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