14 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil detuvo a este delincuente de 50 años tras intentar huir corriendo

Bernardo Montoya confiesa haber matado a Laura Luelmo: tenía ya otra condena de 17 años por matar a una anciana

Bernardo Navarro Montoya, detenido por el asesinato de Laura Luelmo.
Bernardo Navarro Montoya, detenido por el asesinato de Laura Luelmo.
Bernardo Montoya, el hombre de 50 años de etnia gitana detenido ayer ha confesado haber matado a Laura Luelmo. Bernardo tenía antecedentes penales por asesinato y una orden de alejamiento de Cortegana, donde residía, y por eso vivía en casa de su hermano gemelo, Luciano, en El Campillo desde que salió de prisión en el pasado mes de octubre.

Bernardo Montoya ha confesado haber perpetrado el asesinato de Laura Luelmo, la profesora de Zamora que vivía en El Campillo (Huelva) y que fue atacada cuando salió a correr hace apenas unos días. En la declaración que ha hecho a los investigadores, el detenido ha confesado que la joven profesora la preguntó por un supermercado por la zona y Montoya le tendió una trampa, indicándole una dirección falsa que le condujo a un callejón sin salida.

La Guardia Civil detuvo este martes a Bernardo Montoya Navarro, de 50 años de edad, etnia gitana, y que había salido de prisión el pasado mes de octubre. Bernardo había sido condenado a cumplir 17 años de prisión por el robo y asesinato de una anciana en 1995.

Durante toda la mañana la Guardia Civil estuvo registrando la casa de su hermano gemelo Luciano, en El Campillo (Huelva), donde residía desde que salió de la cárcel, ya que Bernardo tenía dictada una orden de alejamiento de su domicilio en la calle Encina, de la localidad onubense de Cortegana. Bernardo está casado y tiene una hija joven. Desde el principio la Guardia Civil barajó la hipótesis de un crimen zonal, conocedor de los lugares y con domicilio cercano.

Laura Luelmo, de 26 años,  fue encontrada boca abajo y en una zona de jaras altas y pozos mineros, apenas a cinco kiómetros de su casa en el pueblo de El Campillo, en un paraje conocido como La Mimbrera.  Esta profesora zamorana, llegó hace solo un par de semanas a esta localidad en la comarca minera onubense para dar clases de plástica en el Instituto Vázquez Díaz, en el municipio vecino de Nerva, a 8 kilómetros de El Campillo.

La autopsia ha confirmado una muerte violenta

Las últimas informaciones sobre el cadáver de Laura Luelmo tienen que ver con los preliminares de la autopsia realizada el mismo martes, al confirmar su muerte violenta. Los forenses determinarosn que el cuerpo presentaba heridas de autodefensa, así como un golpe en la cabeza y señales de asfixia en el cuello. Asimismo, no llevaba los pantalones que se encontraron a 200 metros del lugar donde fue hallado el cuerpo.

Laura se instaló en el número 13 de la calle Córdoba de El Campillo, hace apenas unos días, pero no sabía que en la casa de enfrente, vivía parte de la familia Montoya con los hermanos Luciano y Bernardo al frente. Bernardo frecuentaba la casa desde el mes de octubre. Aunque al principio los investigadores sospecharon por error de Luciano Montoya, su hermano de 50 años y de etnia gitana, con antecedentes penales por asesinar a una mujer e intentar violar a otra en los años 2001 y 2008, respectivamente, se le descartó enseguida, ya que el día de autos estaba en la cárcel de Ocaña, en Toledo, cumpliendo condena. Eso derivó hacia su hermano mellizo, Bernardo, que también fue condenado a 17 años por asesinar a puñaladas a una mujer en el pueblo de Cortegana en 1995.

Precisamente, Luciano se enteró en el centro penitenciario toledano de que su nombre estaba siendo vinculado con la desaparición y asesinato de Laura Luelmo, del que ahora se sabe que lo cometió su hermano Bernardo.

La Guardia Civil acordonó el lugar donde fiue encontrado el cadáver de Laura. (Europa Press)

El lunes, sobre las cinco y media de la tarde, llegaron efectivos de Policía Científica de la Guardia Civil desplazados desde Madrid que acordonaron la zona y comenzaron a recoger pistas y allí siguen tomando huellas de rodaduras, buscando colillas o restos que puedan probar la autoría del crimen. Este grupo trabaja con la hipótesis de que el cuerpo fue trasladado y arrojado allí, pero que la joven no fue asesinada en aquel paraje.

Este grupo se ha sumado al grupo de UCO que llevó la investigación en la desaparición de Diana Quer y del niño Gabriel Cruz. La Delegación de Gobierno en Huelva pidió a los periodistas que no publicasen el lugar exacto donde se encontró el cuerpo para no contaminar el escenario con los curiosos que se acercasen. Todavía no se han encontrado las pertenencias de Laura, que salió a correr como hacía habitualmente, equipada deportivamente y con el teléfono móvil y las llaves de casa.

El cadáver de Laura fue encontrado por un vecino que paseaba por la zona, que ya había sido rastreada anteriomente. Queda por saber ahora si el cuerpo fue dejado allí tras la primera inspección o si pasó inadvertido a los equipos de rastreo. Todas las hipótesis continúan aún abiertas, aunque se haya detenido a Bernardo Montoya, a quien ya se le ha interrogado policialmente y pronto pasará a disposición de la jueza de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Valverde del Camino, que instruye la investigación. También los agentes han hablado con muchos vecinos de la zona y, por supuesto, con Luciano Montoya, que declaró estar en prisión cuando sucedieron los hechos, como finalmente se ha comprobado.

Bernardo también tiene antecedentes penales

El presunto asesino de la joven zamorana, Bernardo Montoya Navarro, estuvo en la cárcel por asesinato. Así consta en los ficheros penitenciarios. Bernardo llegó con su hermano mellizo Luciano y sus padres desde Barcelona a mediados de los años 90 a la localidad onubense de Cortegana, donde había una comunidad gitana de unas 250 personas, como ellos. Fue en 1995 cuando entró a robar en casa de una anciana de este pueblo, de 79 años, pero la mujer sobrevivió y lo denunció.  Cuando volvió a su casa tras la detención en comisaría, regresó al domicilio de la anciana y la apuñaló para evitar que declarase, causándole la muerte. Además de la condena, también se le dictó orden de alejamiento de la zona, por lo que vivía en la casa familiar de su hermano Luciano. Precisamente, hace trece años hubo problemas de convivencia entre payos y gitanos en esta misma localidad de Cortegana, en la que los hermanos Montoya estuvieron implicados y en año 2000 el pueblo salió a la calle para protestar y pedir que expulsasen a la familia del domicilio.

Ante la desaparición de Laura, se inició un amplio dispositivo de búsqueda y desde el primer momento la Guardia Civil no contempló la marcha voluntaria de esta chica, como ahora ha quedado confirmado. 

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