20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El hombre, de Palma de Mallorca, había compartido cuatro vídeos pornográficos en un grupo de whatsapp con 163 participantes

Acepta una condena de 13 años de cárcel por abusar sexualmente de su hija y distribuirlo en Internet

El hombre sentado en el banquillo de los acusados.
El hombre sentado en el banquillo de los acusados.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares ha condenado este martes a un hombre de 57 años a una pena de 13 años y un día de cárcel por abusar sexualmente de su hija, utilizarla para elaborar material pornográfico y distribuir pornografía infantil.

La vista iba a celebrarse el martes, pero la defensa del acusado y la Fiscalía alcanzaron antes un acuerdo para evitar la celebración del juicio. El acusado asumió los tres delitos de los que se le acusaba. Cuando el presidente del Tribunal le ha preguntado si estaba conforme con los hechos y la pena solicitada, el acusado ha contestado: "No me queda otra". El hombre abusaba de su hija, lo grababa en vídeo y distribuía ese material por internet.

Además, cuando cumpla la pena de prisión de 13 años y un día, se le impondrá una medida de libertad vigilada por tiempo de diez años, no podrá acudir a locutorios y deberá asistir a un programa de terapia sexual. Tampoco podrá ejercer profesiones que conlleven contacto con menores durante un plazo de siete años, ni comunicarse con su hija o acercarse a ella durante ocho años.

A raíz de una investigación policial iniciada en agosto de 2016, el Grupo de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional de Baleares recibió un aviso de la organización americana Ncmec (Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados) y encontró una publicación en Facebook en la que se compartían cinco imágenes de pornografía infantil.

La Policía vigila las redes en busca de pederastas constantemente.

El acusado había publicado estas imágenes desde su propio perfil, que tenía vinculados un teléfono móvil y un correo electrónico. Posteriormente, la Policía registró su casa y se incautó de un ordenador, un disco duro, un pendrive y un móvil. En su interior, encontraron numerosos archivos de imagen y de vídeo de contenido pedófilo explícito, algunos de ellos con menores de corta edad.

La Policía también descubrió un grupo de Whatsapp creado para intercambiar pornografía infantil con otros usuarios, compuesto por 163 participantes. El acusado había compartido a través de esta red cuatro vídeos de pornografía infantil.

Entre estos archivos, la Policía encontró una docena de archivos de vídeo grabados por el acusado, en los que mantenía relaciones con su hija menor de edad. El hombre había dicho a la menor que aquella era la mejor forma de comprender los riesgos de mantener relaciones sexuales y que le serviría de práctica en el futuro sobre la mejor forma de hacerlo. También la convenció de que era normal que los padres tuvieran sexo con sus hijas y que no suponía ningún delito.

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