27 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Uno de estos mensajes que la Policía ha difundido dice que: "Voy poner una bomba en Renfe Cercanías”, lo que provoca alteraciones sin ser creíble

Las autoridades alertan sobre el aumento de tuits con amenazas de bomba ante el descontento ciudadano

El Cierre Digital en Tuits con amenazas de bomba difundidos por la Policía Nacional.
Tuits con amenazas de bomba difundidos por la Policía Nacional.
La Policía Nacional ha alertado a través de su cuenta de Twitter sobre el incremento de tuits con amenazas de bomba que, tal y como informan, podrían ser delito. Los mensajes están destinados a quejarse del servicio ferroviario de Cercanías Madrid de Renfe y el retraso de sus trenes. Sin embargo, el pasado mes de diciembre un tuit de estas características llevó a las autoridades a desalojar el centro comercial Westfield Parquesur en Leganés, Madrid.

Las amenazas de bomba son un asunto serio, pero también un tema con el que cada vez más usuarios de las redes sociales deciden “bromear”. La Policía Nacional ha sido la encargada, a través de la red social Twitter, de alertar sobre el incremento de tuits que amenazan con poner bombas para emitir sus quejas sobre ciertos servicios.

El servicio que parece acumular mayor número de amenazas es Renfe. Así lo muestran las autoridades en las dos imágenes que adjuntan en su tuit con las citadas amenazas. “Ahora si queréis bombardear renfe porque vuestro tren ha llegado 10 minutos tarde me llamáis que tengo 7 kilos de C4 en casa esperando expresamente para ellos”, citaba uno de los usuarios de la red social. Otro, mucho más escueto, anunciaba que iba “a poner una bomba en Renfe Cercanías”.

A través de su cuenta de Twitter las autoridades han alertado que este tipo de amenazas pueden constituir un delito. Y es que para mantener la seguridad ciudadana, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están pendientes de este tipo de comentarios que, aunque los usuarios escriban como “bromas” o formas de quejarse de un servicio, tienen un componente de riesgo por la mera posibilidad de que fueran ciertos.

Desalojo de un centro comercial por un tuit con amenaza de bomba

Un ejemplo claro de que las autoridades llevan a rajatabla el dicho de que “es mejor prevenir que curar” sucedió las pasadas Navidades en el centro comercial Westfield Parquesur de Leganés, Madrid.

“Hola acabo de poner una bomba en el Primark de Parquesur”. Así constaba en el mensaje publicado en Twitter, que posteriormente fue eliminado. Para entonces, algunos usuarios de la red social ya habían avisado a las autoridades, que se trasladaron al centro ubicado en Leganés para tomar medidas. Unas que consistieron en la evacuación de la mitad del centro comercial, desde la zona de la tienda FNAC (situada en el centro del recinto) hasta el ya mencionado Primark, que está en un extremo.

La megafonía del centro comercial, para no alertar a los todavía presentes, informaba que la evacuación tenía lugar por “problemas técnicos”. Mientras tanto, los agentes de policía inspeccionaban la tienda. Según informaba Vozpópuli, los agentes comprobaron que no había ningún artefacto, por lo que el tuit se trataba de una falsa alarma.

No obstante, Navidad es una fecha en la que las autoridades refuerzan la seguridad en algunos lugares que acumulan gran cantidad de gente, como pueden ser campos de fútbol, templos religiosos, centros comerciales y el transporte público que ahora protagoniza los últimos tuits con amenazas de bomba.

Retrasos, amenazas y violencia

Los tuits son una de las múltiples reacciones de los usuarios contra un servicio que cada vez recibe más críticas. El pasado mes de febrero, coincidiendo con el inicio de las obras de mejora de infraestructuras en la estación de Chamartín, el servicio ferroviario de Cercanías Madrid sufría una avería que provocaba retraso en ocho de las diez líneas que componen el núcleo de la capital. Y si bien no es una novedad que los trenes de la capital lleguen o partan con retraso, ese día el descontento ciudadano alcanzó un nuevo punto.

Además de las aglomeraciones que tuvieron lugar en la estación de Atocha, los vídeos que se difundieron alertaban que el enfado de algunos usuarios llevó a que intentaran “sacar a un conductor de la cabina para pegarle”, según comentaban a elcierredigital.com usuarios frecuentes de Cercanías que se encontraban en la estación en el momento de la avería.

Estos mismos usuarios alertaban que el problema sucedido en Atocha “no es un hecho aislado”, al igual que tampoco creen que sea el último que tenga lugar durante los próximos diez meses. Y es que, como parte de la nueva fase de transformación de la estación de Chamartín Clara Campoamor, el servicio de Cercanías ha tenido que limitar la circulación de dos líneas principales y sus consiguientes ramificaciones: la C3 (que efectúa recorrido desde Aranjuez a El Escorial) y la C4 (de Parla a Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Colmenar Viejo).

Tal y como especifican en la propia web de Cercanías Madrid, tanto la línea C3 como la C3a comenzaron desde el pasado 4 de febrero a tener como última parada de su recorrido la estación de Atocha. Mientras tanto, las líneas C4, C4a y C4b finalizan su recorrido en Nuevos Ministerios.

Además del descontento que causa en los usuarios ver mermadas las paradas disponibles que tienen —y obligándoles a hacer un trasbordo que, en circunstancias normales, se podrían ahorrar—, las obras están provocando el desconcierto de muchos turistas y usuarios recurrentes del servicio de Cercanías Madrid, según informan viajeros asiduos a elcierredigital.com. “La gente no sabe en qué dirección van los trenes ni dónde tienen que coger cada tren en Atocha por los constantes cambios de última hora, a los que se unen los habituales retrasos del servicio”, informan.

Toda esta situación ha hecho que muchos viajeros expresen su descontento a través de redes sociales, pero como indica la Policía Nacional, hay otros modos de hacerlo que no incurran en delito.

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