16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

La acusada torturó físicamente a su empleada doméstica y la dejo morir de hambre

La justicia de Singapur condena a 30 años de cárcel a una mujer por maltratar a su sirvienta hasta matarla

Gaiyathiri Murugayan siendo detenida.
Gaiyathiri Murugayan siendo detenida.
Un tribunal de Singapur condenó este martes a 30 años de cárcel a una mujer que torturó, privó de alimento y mató a su empleada doméstica procedente de Birmania (Myanmar). Finalmente la víctima falleció debido a una lesión cerebral, con un traumatismo contundente severo en el cuello. Según un informe, estaba demacrada, en un estado nutricional deficiente y habría muerto de hambre si se la hubiera aguantado más tiempo viva. La tortura la llevó a pesar tan solo 24 kilos.

El juez del Alto Tribunal de Singapur See Kee On explicó que “no hay palabras para describir la abyecta crueldad de la horrible conducta de la acusada” y describió el suceso como “uno de los peores casos de homicidio culpable”, por el sufrimiento que le fue infligido a la víctima hasta su muerte. El juez también indicó que no se pueden ignorar los problemas psiquiátricos de la condenada, llamada Gaiyathiri Murugayan, y destacó que ninguna de las otras cuatro empleadas domésticas que tuvo en el pasado se quejaron del trato recibido.

Además del homicidio, por el que los fiscales pedían cadena perpetua, Murugayan estaba acusada de otros 27 cargos relacionados con los malos tratos y abusos a los que sometió a la empleada doméstica, Piang Ngaih Don, que falleció en 2016, a los 24 años, pesando tan solo 24 kilos por la privación de alimentos a la que fue sometida. El pasado mes de febrero, Murugayan se declaró culpable de los 28 cargos en su contra.

La defensa, que reconoció la culpabilidad de la acusada, pedía una pena de entre ocho y nueve años de cárcel por el trastorno mental que sufría a raíz de los problemas de salud de sus hijos, que ella atribuía a la supuesta mala higiene de la empleada doméstica.

Piang comenzó a trabajar para la familia en mayó de 2015 y cinco meses después de ser contratada, Gaiyathiri Murugayan empezó a abusar de ella, a golpearla y a matarla de hambre hasta que solo pesó 24 kg y acabó con su vida. La criada fue agredida físicamente a diario, según la acusación, que presentó como prueba los vídeos que la cámara de vigilancia del hogar registró en el último mes de vida de la empleada.

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Piang Ngaih Don, la víctima.

La acusada golpeaba a Piang con diversos objetos, la tiraba del pelo, la quemaba con una plancha para la ropa y le daba de comer pan mojado en agua o algo de arroz y le obligó a pasar sus doce últimas noches de vida atada a la reja de la ventana mientras dormía en el suelo. Las cámaras de seguridad también grabaron cómo Murugayan echaba agua fría sobre la empleada doméstica, la abofeteaba, la empujaba y la pateaba casi a diario, la golpeaba con botellas de plástico o cucharones de metal, la arrastraba del pelo por el suelo y la estrangulaba.

Piang Ngaih Don finalmente falleció debido a una encefalopatía isquémica hipóxica, un tipo de lesión cerebral, con un traumatismo contundente severo en el cuello. Según el informe, estaba demacrada y en un estado nutricional deficiente y habría muerto de hambre si se la hubiera aguantado más tiempo viva. Asimismo, en su autopsia se encontraron 31 cicatrices recientes y 47 heridas externas en el cuerpo de la víctima.

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